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Canciones de los años 80 para interpretar sonriendo

Les Luthiers, Violeta Parra y La Trinca son algunos de los artistas que componen esta playlist para ponerle especial atención a la letra. Disfrútela una y otra vez.

Foto: Gerardo Horovitz/ Wikimedia Commons/ Dominio Público

Les Luthiers, Violeta Parra y La Trinca son algunos de los artistas que componen esta playlist para ponerle especial atención a la letra. Disfrútela una y otra vez.

Publicado originalmente en Revista Diners Ed. 166 de enero 1984

Ante la necesidad cada vez más imperiosa de la risa y la habitual escasez del artículo, Revista Diners ha hecho las provisiones necesarias para garantizar su suministro frecuentemente.

El primer capítulo de esta serie presenta un Cancionero del Humor, donde el lector encontrará siete piezas divertidas y al mismo tiempo intencionadas. Algunas, como el corrido de Rosita Alvírez, son muy conocidas.

Otras, como el tango «Mozo, sírvame otra copa», se divulgan por primera vez en Colombia. Saque su guitarra y acompáñenos…

Bolero de Mastropiero
(Les Luthiers)

Johann Sebastian Mastropiero, el popular músico creado por el grupo argentino Les Luthiers, compuso el siguiente bolero (Opus 62), que envidiarían Los Panchos.

Pasión abrasadora, pasión que me atormenta,
pasión que nos consume en loco amor.
Ardor de tus labios en mi boca,
ardor que sólo calma el Pancután.
Huiremos por las praderas enloquecidamente
huiremos por los trigales con loco ardor
iremos tomados de la mano
iremos bajo el cielo de verano.
Te amo, cuánto te amo
te amo, te amo, te amo,
te amo, te amo, te amo, te amo, te amo;
en realidad te aprecio,
te estimo
bastante.
Mi amor, dientes de perla,
mi amor, boca de fresa,
mi amor, belleza pura
de nuestro edén.
Candor de tu hermosura incomparable,
candor, ay qué candor, cuánto candor…
Tu piel, tersura incomparable
cual suave terciopelo;
tus ojos, tus piernas, tus manos,
tus dedos, tus narices,
tu pecho, tu espalda, tu piel,
tus cabellos, tu cintura, tu talle,
tus dientes, tus labios, tus codos, tus cejas,
tus brazos, tus pies, tus pestañas,
tus caderas, tus rodillas, tus mejillas,
tus falanges, tus muñecas, tus orejas,
tus tobillos,
etcétera…
Tu boca, tu bella boca, me habla de Dios,
me habla del cielo,
me habla, me habla, me habla, me habla, me habla,
me habla, me habla, ¡me habla!…
de amor.

Corrido de Rosita Alvírez
(Autor anónimo)

De autor anónimo, pero muy conocido en todo el continente, es el corrido mexicano de Rosita Alvírez, invocación al optimismo y a observar el lado positivo de las cosas: «De tres tiros que le dieron…».

Año de mil novecientos,
muy presente tengo yo,
que en un barrio de Saltillo
Rosita Alvírez murió.

Su mamá se lo decía:
«Hija esta noche no sales»
-Mamá no tengo la culpa
que a mí me gusten los bailes.
Hipólito llegó al baile
y a Rosa se dirigió.
Como era la más bonita,
Rosita lo desairó.

– Rosita no me desaires,
la gente lo va a notar.
¡Pues que digan lo que quieran,
contigo no he de bailar!

Echó mano a la cintura
y una pistola sacó
y a la pobre de Rosita
no más tres tiros le dio.

La noche que la mataron
Rosita estaba de suerte:
de tres tiros que le dieron,
no más uno era de muerte,
La casa era colorada
y estaba recién pintada.
Con la sangre de Rosita
le dieron otra pasada.

Rosita ya está en el cielo
dándole cuenta al Creador.
Hipólito está en la cárcel
rindiendo declaración.

Mozo, sírvame una copa
(Tango – Leo Masliah)

Leo Masliah es cerrajero y músico uruguayo. Sus canciones apenas empiezan a ser conocidas en discos y grabaciones. Llenas de humor e intención, algunas son sátiras finísimas, como esta que ridiculiza el tango sentimental.

Mozo, sírvame una copa… Yo la quise con locura
y ella un día por capricho
se me fue sin decir nada
y yo nunca supe adónde…

Mozo, traiga un picadillo… Yo no sé por qué motivo
ella pudo abandonarme
ella que siempre decía
que iba a morir a mi lado.

Mozo, vaya a cocinarme un buen plato de ravioles…
Nunca más tuve noticia,
una carta, una llamada,
una esquela por lo menos.

Vea tambien: Fernando Botero: "Yo quiero morir como Picasso", entrevista

Mozo, venga de inmediato a lustrarme los zapatos…
No concibo que me olvide,
yo que fui por largos años
el motivo de su vida.

Mozo, láveme esta ropa, después suéldeme este caño
y revise aquel enchufe…
Hay quien dice que ella ha vuelto
a buscar amores viejos.

Mozo, habría que cambiarle el cuerito a esta canilla
después lave bien el piso…
Sé que yo no debería
ni siquiera recordarla.

Mozo, vamos, no se quede, venga a desarmar el auto:
¿Cómo quiere que maneje
con el freno en ese estado?
Por las noches ya no duermo.

¡Mozo, que es lo que le pasa, que no está la mezcla pronta!
Después venga que le indico
las medidas de la mesa
que le dije que me hiciera…

El casamiento de los pequeños burgueses
(Rumba – Chico Buarque)

La rumba «El casamiento de los pequeños burgueses» pertenece a la «Opera del Malandor», del compositor brasileño Chico Buarque de Holanda. Es una descripción del matrimonio que no aprobarían algunas asociaciones cristianas.

El parece un novio correcto
ella hace que se desmaya.
Vivirán bajo el mismo techo
hasta que la casa caiga
hasta que la casa caiga.

El es un empleado discreto
ella plancha bien su vestido.
Vivirán bajo el mismo techo
hasta que estalle el nido
hasta que estalle el nido.

El se hace el macho turbulento,
ella la gatica caliente.
Vivirán bajo el mismo techo
hasta secar la fuente
hasta secar la fuente.

El, un funcionario completo;
ella, una aprendiz de suspiros.
Vivirán bajo el mismo techo
hasta agarrarse a tiros
hasta agarrarse a tiros.

El mantiene un caso secreto
ella no halla muchos caminos.
Vivirán bajo el mismo techo
hasta casar los hijos
hasta casar los hijos.

El quiere aplicarle cianuro,
ella sueña con raticida,
Vivirán bajo un mismo techo
hasta que uno decida
hasta que uno decida.

El cultiva un viejo proyecto,
ella tiene un monte de estrías.
Vivirán bajo el mismo techo
hasta el fin de los días
hasta el fin de los días.

El a veces le hace un cariño
ella le contesta en lo oscuro.
Vivirán bajo un mismo techo
hasta un breve futuro
hasta un breve futuro.

Ella pide ñapa en las papas,
el casi amasó una fortuna.
Vivirán bajo un mismo techo
hasta que la muerte los una
hasta que la muerte los una.

La patata
(La Trinca)

La Trinca es un grupo de humoristas españoles cuyas canciones de corte menos refinado que las de Les Luthiers, se empiezan a distribuir en Colombia. «La patata» es su interpretación antropológica sobre el origen del hombre.

Según los principios de la evolución
venimos del mono, ¡vaya aberración!
Pasa con el Darwin tanto dar la lata
si el hombre viene de la patata.

Esta teoría es incuestionable,
lo de la patata es un hecho palpable.
Como la patata, del polvo nacemos
y a él regresamos siempre que podemos.

La piel se le arruga al tubérculo viejo,
también con los años nos cuelga el pellejo
y cuando se arruga resulta fatal
que ya no lo arregla ni el Gerovital.

Vea tambien: Charles Chaplin, el genio de la comedia

Patatin-patatan
patata-patatona
patotín-patatan.

Lo de la patata ha sido sin duda
una materia muy peliaguda.
Cuando Adán y Eva metieron la pata
no fue la manzana
que fue la patata.

Coge una patata y con suavidad
mírala a los ojos y dile mamá.
Pues cuando comemos patata estofada
es un parricidio y una gamberrada
y es tan sabrosa
en todo momento
la fécula siempre
es un gran alimento.
Y el cura al morirte
te dice también
«In fécula feculorum.
Amén».

Patatin-patatan
patata-potatona
patatin-patatan.

Señora
(J.M. Serrat)

Joan Manuel Serrat, el popular compositor e intérprete catalán, siempre tiene a mano un grano de sal para adobar sus canciones. «Señora», una de las más conocidas, es un ejemplo burlón y al mismo tiempo hermoso de lo que piensa un sárdino ante su futura suegra.

Ese con quien sueña su hija,
ese ladrón que os desvalija
de su amor, soy yo, señora.

Ya sé que no soy un buen yerno.
Soy casi un beso del infierno,
pero un beso, al fin, señora.
Yo soy ese por quien ahora
os preguntáis por qué, señora,
se marchitó vuestra fragancia,
perdiendo la vida, mimando su infancia,
velando su sueño,
llorando su llanto
con tanta abundancia.

Cuando se abre una flor,
al olor de la flor,
se le olvida la flor.

De nada sirvieron las monjas,
ni los caprichos y lisonjas
que tuvo a granel, señora.
No la educó, ya me hago cargo,
para un soñador de pelo largo.
¿Qué le va usted a hacer, señora?
En su reloj sonó la hora
de olvidar vuestro hogar, señora,
en brazos de un desconocido
que solo le ha dado un soplo de Cupido,
que no lo hizo hermosa
a fuerza de arrugas
y de daños perdidos…
Cuando se abre una flor (etc.).

Póngase usted un vestido viejo
y, de reojo en el espejo,
haga marcha atrás, señora.
Recuerde antes de maldecirme,
que tuvo usted la carne firme
y un sueño en la piel, señora.

Mazúrquica modérnica
(Mazurca – Violeta Parra)

Violeta Parra, la extraordinaria compositora chilena de música folclórica, escribió su «Mazúrquica modernica» en esdrújulas acartonadas, con el fin de satirizar a los que en su tierra llamaban «momios».

Me han preguntádico varias persónicas
si peligrósicas para las másicas
son las canciónicas agitadóricas…
¡Ay, qué pregúntica más infantílica!
Sólo un piñúplico la formulárica,
pa mis adéntricos yo comentábica.

Le he contestádico yo al preguntónico:
cuando la guática pide comídica,
pone al cristiánico firme y guerrérico
por sus coróticos y sus cebóllicas.

No hay regimiéntico que los deténguica
si tienen hámbrica los populáricos.
Preguntadónicos partidirísticos,
disimuládicos y muy malúlicos,
son peligrósicos, más que los vérsicos,
más que las huélguicas y los desfílicos.
Bajito cuérdica firman papélicos,
lavan sus mánicos como Piláticos.
Caballeríticos, almidonádicos,
almibarádicos… mininiminimhhh…,
le echan carbónico al inocéntico
y arrellenádicos en los sillónicos,
cuentan los muerticos de los encuéntricos.
Como frivólicos y bataclánicos.

Varias matáncicas tiene la historia
en sus pagínicas bien imprentádicas;
para montárlicas no hicieron fáltica
las refalósicas revoluciónicas.
El juramento jamás cumplídico
es el causántico del desconténtico;
ni los obréricos ni los paquíticos
tienen la culpa, señor fiscálico…

Lo que yo cántico es una respuéstica
a una pregúntica de unos graciósicos.
Y más no cántico porque no quiérico…
tengo flojérica en los zapáticos,
en los cabéllicos, en el vestídico.
en los riñónicos y en el corpíñico.

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Septiembre
03 / 2019
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