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"Volver a verte", un poema de Eduardo Carranza

El poeta colombiano publicó en 1980 este poema en exclusiva para Diners. Perfecto para recitar al amor de su vida.

Foto: Unslash/ C.C. BY 0.0

El poeta colombiano publicó en 1980 este poema en exclusiva para Diners. Perfecto para recitar al amor de su vida.

A pie anduviera la llanura
con el sol en la frente ardiendo
como esperanza o maldición.
Subiría montañas, jadeante,
asistido por alguna flor
y partiendo el viento en dos alas.
Y ríos cortaría con mi pecho
y potros domaria con las rodillas
o mirándolos a los ojos
y acariciándoles la crin
como cuando tenía veinte años.

Ramos traería de fuego y lluvia,
ramos de viento y no-me-olvides
para ponerlos en tu sueño.
Durmiera bajo las estrellas,
orilla de quebrada o bosque
en lecho de hojas bienolientes
y una piedra por cabezal
para sorprender al turpial
cuando sale de un pico el alba
como una gota de rocío:
-¡su canto azul, su canto rojo!-

Tiritando anduviera el páramo
tocando musgo y fraylejón,
también el valle enardecido
del cámbulo y el azahar
del palmar y el árbol del pan
pisando abrojos como en Apauta,
descalzo con hambre y con sed…

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Iría hasta el final del mundo
por Occidente, por Oriente,
sin ángel, caballo o navío,
como la luz dando la vuelta
para volver al mismo sitio:

¡La casa en que nos hemos amado!
Y buscaría y buscaría
por aire y mar y continente,
por tierra y cielo y más allá
la huidiza Flor de Lilolá
para prenderla en tu pelo negro
o en tu pecho: tú lo dirás:
Y ¡todo por volver a verte!
y, Amor, tenerte entre mis brazos
en una tarde de Febrero
bajo el ala del huracán
entre gemidos y relámpagos:
¡Los negros ojos medio extraviados,
los puros labios entreabiertos
y el delirante incendio mortal
y el doble beso en la doble rosa
y el fuego húmedo por tu oído
y la manzana y el puñal
y los cabellos insondables
y el abismo de la piel dorada…!

A veces creo que alguien me oye
en un país de cuyo nombre
ahora no quiero acordarme
y, otras que estoy hablando solo
o que solo soy un silencio
que nadie oye
¡Y siento el Cielo y el Infierno
pesando sobre mi corazón!
¡Y otra vez estoy solo, solo
como un hombre!
Y se ha detenido el reloj.

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Firma del poeta Eduardo Carranza.


 

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Agosto
01 / 2019


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