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¿Cómo será el futuro de las religiones?

El futuro de las religiones tendrá menos creyentes católicos, más protestantes de moda y un papel relevante para las mujeres.

Foto: Unslash/ C.C. BY 0.0

El futuro de las religiones tendrá menos creyentes católicos, más protestantes de moda y un papel relevante para las mujeres.

El mundo en 2030 (un ejercicio de futurología)

El 6 de mayo de 2030, Aminah Al-Zahiri se convierte en la nueva inquilina del No. 10 de Downing Street en Londres. Por primera vez en la historia de Gran Bretaña una mujer musulmana gana las elecciones generales y llega a primera ministra del Reino Unido.

Su triunfo se lo debe a una extraña combinación de modernidad y escándalo. Aun cuando los musulmanes representan al 8 % de los británicos, no definieron su llegada al poder. En realidad, para los líderes religiosos islámicos, Aminah –hija de un matrimonio mixto, entre un inmigrante marroquí y una enfermera británica– es demasiado liberal.

Durante la campaña, el diario The Sun emprendió una guerra sucia contra Al-Zahiri. Gracias a su equipo de espías –formado por exagentes del MI6– descubrió que en 2013 Aminah, a sus 24 años, se sometió a una himenoplastia: una sencilla y barata cirugía estética para reconstruir el himen. Eso significa que, en contra de los preceptos de su religión, no llegó virgen al matrimonio.

Pero la campaña negativa del diario sensacionalista provocó un efecto contrario al buscado: el candidato conservador, un feroz antiinmigrante, se hundió en las encuestas. Aminah ganó la jefatura del gobierno británico apoyada por los agnósticos y los cristianos más liberales, a quienes enfureció la intromisión en la vida privada de la candidata laborista.

La mujer al poder con aplauso del papa


En cuanto se enteró de su triunfo, el papa Juan XXIV felicitó públicamente a Aminah y se declaró dispuesto a trabajar con ella para reducir la violencia en el tercer mundo.

Con él también llegaron vientos de cambio a la Iglesia católica: por primera vez un cardenal asiático ocupa la silla de Pedro. Luis Antonio Tagle, el arzobispo de Manila, capital de las Filipinas, fue elegido pontífice con un mandato muy claro del cónclave: modernizar la Iglesia católica sin romper con el sector conservador.

Tagle, de ojos rasgados y piel amarilla, encontró fórmulas de equilibrio: creó la figura de “apóstolas” y “diaconisas” para que las mujeres puedan celebrar misas sin ser llamadas “sacerdotes”.

Y aunque algunos grupos ultraconservadores rompieron con la Iglesia, la presencia de mujeres se convirtió en un alivio para la mayoría de los católicos, porque en algunos países se había vuelto prácticamente imposible encontrar un cura que celebrara bautizos, bodas y confesara a los creyentes.

El papa filipino profundizó las reformas de Francisco, el pontífice argentino y jesuita que accedió en 2017 a que hombres casados se ordenaran presbíteros.

Un mormón en el poder

El triunfo de Aminah, sin embargo, no es una buena noticia para Rory Reid, el primer mormón en asumir la presidencia de los Estados Unidos de América.

Una de las propuestas de Aminah es la legalización mundial de las drogas. Desde el siglo XX, la guerra contra las drogas liderada por Estados Unidos ha provocado cientos de miles de muertos en América Latina.

Huyendo de la violencia, otros cientos de miles de latinoamericanos se han establecido en Europa. Para los críticos de Aminah, su postura a favor de la legalización no es más que una argucia electoral para ganarse a los votantes latinos.

Latinos evangélicos, en el nombre de Dios


Sin embargo, los presidentes de Colombia y México convocaron de inmediato a una cumbre latinoamericana para conversar con Aminah Al-Zahiri.

En América Latina la legalización sigue siendo un tema muy polémico. Y es que por primera vez en la historia, la mayoría de los jefes de Estado latinoamericanos se declaró cristiano-evangélico.

Aun en contra de la opinión de sus líderes religiosos, los presidentes del continente llaman a una posición “laica y pragmática” sobre las drogas.

Una coalición de pastores censuró la iniciativa y movilizó la opinión pública en contra de sus mandatarios. Sin embargo, el presidente de Perú, pastor él mismo, demostró que no hay contradicción teológica entre la Biblia y la regulación de los estupefacientes.

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Sin Estados Unidos, gracias

Para el presidente de Estados Unidos la prohibición de las drogas era una de sus últimas cartas de influencia en América Latina, y de sus argumentos para mantener bases militares en la región. En pleno despegue económico, los países latinoamericanos reciben miles de millones de dólares de inversión de capitales de China e India, a las que no conviene una situación de violencia e inestabilidad.

Aun cuando Rory Reid apeló a la moral de los millones de mormones hispanos para presionar a los jefes de Estado, la coalición formada por los presidentes de la región, la primera ministra Al-Zahiri, China, India y el Vaticano consensuó políticas de reducción de la violencia sin la presencia de la Casa Blanca.

¿Adónde va el mundo?

En 2030, muy seguramente el mundo no será como se describe en este ejercicio de ficción, pero probablemente será algo parecido. Los datos que tenemos en 2013 permiten vislumbrar desde ahora cuáles serán las tendencias mundiales en materia religiosa:

La época dorada de los “sin Dios”

En Europa y Estados Unidos la creencia que más crece es, paradójicamente, la “no creencia”. En Estados Unidos, entre 1990 y 2000, 1’300.000 personas abandonaron anualmente su religión para declararse “no creyentes”.

Después de 2000, esa cifra bajó a 600.000 al año, pero continuaba siendo significativa. En el Reino Unido, cada año el número de agnósticos crece en 750.000 personas, mientras que los cristianos solo aumentan en 500.000. Y de no ser por la inmigración cristiana, ese número sería incluso menor.

La religión ya dejó de ser el cemento social de regiones enteras como Escandinavia. En Dinamarca, por citar un caso, solo cinco por ciento de la población acude regularmente a los templos.

En países antes considerados férreamente católicos, como Italia y España, alrededor de una quinta parte de la población se declara “no creyente”.

En América Latina, los censos hablan de tres a cinco por ciento de agnósticos, aunque algunos especialistas sitúan la cifra más cerca del diez por ciento.

Lo cierto es que los “no creyentes” se convertirán en una fuerza social y electoral decisiva en el llamado primer mundo y cada vez más en América Latina.

Crisis de la iglesia católica


El signo más destacado del mundo contemporáneo es el debilitamiento gradual de la Iglesia católica. Su bastión, América Latina, cada año es menos católico y más plural.

De acuerdo con estadísticas del antropólogo Elio Masferrer, en 1980 la Iglesia católica celebró 17’541.000 bautizos en el mundo. En 2010 el número de personas (niños y adultos) bautizados en la fe católica se redujo a 16’950.000.

En ese mismo período la población mundial creció de cuatro mil millones y medio a casi siete mil millones de personas.

En América Latina, la Iglesia católica pasará de ser la religión hegemónica a convertirse en la minoría más grande hacia 2030.

La Iglesia de Roma se desfonda en Europa y en Estados Unidos. En los únicos lugares del mundo en los que crece son África y Asia, en donde –hasta ahora– es minoría frente a otras religiones.

En el futuro, una mayoría católica será de piel negra y de ojos rasgados. Así que no nos extrañemos cuando los cardenales elijan a un papa asiático o africano.

Ya no hay sacerdotes ni seminaristas

Pero la Iglesia católica se enfrenta a un reto mayor: la crisis de vocaciones. Los seminarios cada día están más vacíos y los sacerdotes son insuficientes para atender a la población católica.

En 2010 existían 412.236 sacerdotes para atender a una población de unos 1.200 millones de feligreses (30 años antes había 413.000, pero solo 785 millones de fieles).

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En diversos países de Europa algunas parroquias han cerrado por falta de sacerdote, o bien han sido comisionadas a monjas o a laicos.

Una solución temporal ha sido la importación de sacerdotes africanos y asiáticos al Viejo Continente. Otra salida ha sido incrementar el número de diáconos permanentes (hombres casados con atribuciones similares a las de un cura), que pasaron de 7.654 en 1980 a 39.564 en 2010 alrededor del mundo.

Sin embargo, ellos no pueden confesar ni celebrar la eucaristía. No será una sorpresa si el papa Francisco o alguno de sus sucesores permiten la ordenación de hombres casados como sacerdotes o, audazmente, autorizan que las mujeres accedan a algún tipo de ministerio.

El crecimiento del Islam

En 2030, un 26,4 % de la población mundial profesará el islam, y seis de cada diez musulmanes estarán en la región Asia-Pacífico y en Paquistán.

También crecerán en el África subsahariana (Nigeria tendrá más musulmanes que Egipto). En Europa, pasarán de 44 millones en 2010 a unos 58 millones en 2030, y serán el 8 % de los europeos.

Cada año, la población islámica del planeta aumenta en 1,5 %, mientras que otras religiones lo hacen en un promedio de 0,7 %.

Y así como el cristianismo tiene expresiones diversas, también los musulmanes viven el islam de manera distinta en cada región del orbe.

Si bien existen regímenes integristas como en Arabia Saudí, también hay países islámicos laicos como Turquía y Egipto. Y los musulmanes europeos emprenden la secularización a su manera.

En Dinamarca, por ejemplo, en 2010 se suscitó un pequeño escándalo por el número de operaciones de reconstrucción del himen practicado a mujeres islámicas.

América Latina, los más protestantes

Cada día, las religiones de origen protestante ganan miles de adeptos: cristianos-evangélicos, pentecostales, mormones, testigos de Jehová, entre muchos otros, se fortalecen en el continente.

América Central, por ejemplo, ya es mayoritariamente cristiano-evangélica. La tendencia seguirá estable. México y los países sudamericanos se convertirán en un mosaico de cientos de denominaciones cristianas: pequeñas iglesias fragmentadas que son eficaces en el reclutamiento de jóvenes, primero en las clases obreras, pero cada vez más en los sectores medios y, en pocos años, en las élites que solían ser católicas.

Para finalizar, ¿se consolidarán China e India como potencias emergentes y disputarán el poder mundial a los Estados Unidos?

En caso de que la respuesta sea afirmativa, habrá que incluirlos dentro del análisis de la reconfiguración del escenario religioso mundial.

El futuro estará fragmentado en varios polos. Pero las religiones que prosperarán serán las capaces de crear comunidades locales y relaciones de fraternidad entre sus miembros y sus ministros, como los evangélicos, los mormones y el islam.

Cada día será más difícil ganar adeptos entre los agnósticos del primer mundo, pero veremos una batalla feroz para cooptar africanos, asiáticos y latinoamericanos.

Habrá menos creyentes, pero estos serán más exaltados y tratarán de atraernos con más fervor a sus múltiples paraísos. En 2030, un 26,4 % de la población mundial profesará el islam. Y en cuanto al culto católico se desplazará a otras latitudes: África y Asia.

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Abril
10 / 2020

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