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"No matar al toro es como el deber no cumplido", José Tomás

El más grande y popular cantautor y poeta español contemporáneo, Joaquín Sabina, entrevistó al más grande y misterioso torero actual, José Tomás, cuando éste se retiró sin ninguna explicación. Poesía y drama entre dos grandes.

Foto: Archivo Diners

El más grande y popular cantautor y poeta español contemporáneo, Joaquín Sabina, entrevistó al más grande y misterioso torero actual, José Tomás, cuando éste se retiró sin ninguna explicación. Poesía y drama entre dos grandes.

Publicado en Revista Diners Ed. 478 de enero 2010

Joaquín Sabina, de 60 años, lo dijo enseguida: quería conversar con José Tomás, de 34. El torero dijo Sí, rápidamente. Lleva dos años por fuera de los ruedos. Es un poeta, hablando y en silencio. Un tipo tan joven, con tanta madurez. Lo da el miedo, acaso, dijeron. El músico y su amigo se encontraron en la casa de Sabina. Éste tomó whisky. José Tomás, un refresco.


José Tomás, óleo sobre lienzo, de Emilio Fernández Galiano. Fue expuesto por primera vez en Madrid el 4 de junio de 2008, víspera de la reaparición del diestro en Las Ventas de donde salió por la puerta grande. Vestía el mismo traje del cuadro.


Joaquín Sabina: Mi intención es hablar de este hombre al que yo venero. Querido Tomás: ¿eres consciente del insoportable brillo de tu ausencia? Hay gente que desprecia lo taurino, pero nadie ignora que hubo un tipo llamado José Tomás que brilla ahora por su ausencia. ¿Eres consciente de eso? ¿Cómo lo llevas?

José Tomás: Soy consciente. Pero las ausencias que más duelen no son las elegidas, como la mía.

¿Tú decidiste conscientemente irte?

Sí, por eso duele menos. Este mes de mayo último ha sido duro; perdí a un amigo. Esa ausencia sí que la siento, y mucho.

Y ni siquiera brilla, sólo duele.

La mía es una ausencia elegida, se puede restaurar.

¿Quieres decir que volverás?

No, no lo quiero decir. Pero sí que podría hacerlo. En cualquier momento. La ausencia que más duele es la que no se elige y la que no se puede volver a sustituir.

Corren muchas leyendas sobre ti. Por ejemplo, dejas de torear y te dejas barba, porque un torero con barba no puede serlo. De hecho, yo ayer me afeité la barba para que estuviéramos un torero con barba y un cantante sin barba, y me ha salido fatal. Corre la leyenda de que te hiciste hippy, y de que te fuiste a Estepona a jugar al fútbol en un equipo de Tercera División.

Hay leyendas que son ciertas y otras que son leyendas. En mi caso, la barba me la dejaba en los inviernos.

Pero no has tenido los huevos de hacer el paseíllo con barba. La liturgia es la liturgia.

Eso no es cuestión de huevos; la barba me la he dejado en invierno, y he toreado con barba, en el campo. Y lo del fútbol es cierto, he jugado en un equipo de Estepona, Macarena. Por un bar en el que voy a tomarme una cervecita de vez en cuando, tranquilamente, con mis amigos.

Tu abuelo y el fútbol. Cuéntame la historia.

Mi abuelo es muy importante en mi vida. Todos los días me llevaba a Las Ventas, cuando era un crío de diez u once años. A San Isidro. He visto muchas faenas. Me gustaba el fútbol, del Atleti de toda la vida. Y él quería que fuese torero.

Te destrozaba los balones si te veía jugar al fútbol. Para que fueras torero.

Puso la fe y la ilusión para que su nieto fuera torero. Fue realidad su sueño.

Te ponías donde nadie se ponía. Y te fuiste. Hay gente que dice que no se torea igual comiéndose los mocos que con mucho dinero.

En mi caso no tiene que ver con el dinero. Nunca se puede poner uno delante de un toro por dinero. Porque no hay nada que pueda pagar la vida de un ser humano.

¿Qué les dirías a la Sociedad Protectora de Animales, a los canarios [que no autorizan los toros], a Esquerra Republicana, a los que dicen que es espectáculo bárbaro?

No comprendo que se recurra al insulto para defender lo que ellos defienden.


Joaquín Sabina. Foto: Archivo Diners.


¿Cómo defiendes la muerte del animal?

Poner un animal a la altura o por encima de una persona como ser humano no lo puedo comprender.

¿Un buen argumento?

Tampoco soy la persona más indicada. Pero uno bueno es que me fueran a ver a torear en Barcelona.

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¡Olé! Ir a veros a José Tomás y dejaros de mariconadas.

A Barcelona.

¿Qué hay?

De purísima y oro. Yo creo que uno debería vestirse, no ya en el toreo, sino en la vida, de purísima y oro.

De purísima y oro es una canción que hice pensando en ti, para Manolete. Una historia preciosa. El 28 de agosto, el mismo día en que un toro mató a Manolete en Linares, tenías que torear, y te pusiste de purísima y oro, como la canción. Tienes en un altar a Manolete.
…
Es un ejemplo. Me fascina el misterio, la naturalidad, la hombría con la que afrontó lo que tenía que afrontar.

Dejaste ir toros vivos. ¿Qué pasa cuando uno dice: A este toro no lo mato?

No sé. Me pasó primero en México. Fatal, al principio eso se vive fatal. Es como el deber no cumplido.

Antes los toreros llevaban casetes de Concha Piquer. Tu generación empieza a escuchar otras cosas.

La primera vez que te escuché fue en México. Un ganadero mexicano te escuchaba constantemente. Y nos dieron las diez. La siguiente canción que me cautivó fue Sin embargo. Esa música me ha ayudado terriblemente. Tu música ha sido como la oración a la cual encomendarme.

No me digas eso.

Me ha pasado estar en el burladero, con el capote, esperando, y pasárseme por la cabeza canciones tuyas.

¡Calla, calla!

Eso me ha ayudado mucho a soportar el miedo.

El maestro Esplá dice que eres el último torero que ha visto que no tiene miedo.

Tengo miedo. Soy un ser humano y he pasado mucho miedo.

¿Cómo recibes el que se diga: Vuelve, José Tomás, que haces falta?

Me reconforta. Pero no me empuja. Lo que me presiona soy yo mismo. Últimamente, sobre todo siento que algo de mi espíritu pasa hambre. Esa hambre tengo que alimentarla ahora. Necesito ahora torear de salón todos los días.

¿Lees?

Pues sí que leo. Últimamente he leído la historia de Ava Gardner, de Marcos Ordóñez; se titula Beberse la vida. Mucha, mucha historia del toreo.

¿Y lees poesía?
La tuya.

¿Qué es el miedo? ¿Cómo es esa siesta espantosa antes de la corrida?

Es espantosa, sí. Siesta no suelo dormir; los días de corrida salgo a pasear, y me tumbo luego en la cama. Pero no duermo.

¿Te gusta que la gente vaya a verte vestirte?

No. Nadie.

José: ¿Cuándo dices No sólo voy a ser torero sino que voy a ser Dios?

Poco a poco. En México fue cuando dije que iba a dedicar mi vida a eso.

¿Volverás? ¿Y te pondrás en el sitio donde te ponías?

Si no pensara que me iba a poner en el mismo sitio, nunca volvería. Si vuelvo algún día es porque me voy a poner en el mismo sitio y voy a tratar de torear mejor que antes. Y ahora te pregunto yo: ¿Qué piensas que puede ser la muerte?

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Poemas de Joaquín Sabina sobre José Tomás

COSIDO A TU CAPOTE

José Tomás canta como Tiziano,
levita como Dios, saca de quicio,
se venga del bochorno del verano,
prende un horno sin juegos de artificio.
Compite en quites, mece chicuelinas,
va de paseo al coliseo de Roma,
desentumece, por manoletinas,
la rutina ferial Santa Coloma.
Republicano zar de los toreros,
el barrabás parece, cuando pasa
por tu fajín, rocín de don Quijote.
Tu pasión es cruzarte con isleros,
tu puerta la del príncipe y tu casa
mi corazón cosido a tu capote.

DE VERDE SAMURÁI

De verde samurái Buda en jarras
encela al minotauro que le embiste
y acuarela el betún de las pizarras
con tiza duermevela que no existe.
No hay rojo menos gris que una muleta,
leve, en tu mano izquierda desmayada,
la naturalidad que se embragueta
cotiza en bolsa pero no vale nada.
Qué bien que no seas foto de revista,
qué cerca estás, José, cuando te alejas
para ser más Tomás y más persona.
Ni te cuento la cara del taxista
que me llevó al hotel, con dos orejas,
desde Galapagar a Barcelona.

TAN DESPACITO

J. T. de Tomás funda la media
verónica de suertes anunciadas,
con un toque de zurda que remedia
la curda bermellón de las espadas.
Dice Sierpes que vuelas más deprisa
que Ponce, Manzanares, Joselito,
y yo que los toritos van a misa
cuando los citas tan despacito.
Si a pesar del derrote no escarmientas
y el de la barba escarba en banderillas
como una vaca de Guisando,
templa la destemplanza de Las Ventas,
disloca La Maestranza a trincherillas,
baila la danza que andas restaurando.

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Marzo
16 / 2019


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