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“Si la educación se financia con aguardiente, la cultura se financiará con marihuana”

¿Qué tal que si hubieran nombrado ministro a Jotamario Arbeláez? Este poeta se permitió soñar, para los lectores de Revista Diners, un Ministerio nadaísta, y soltó su gran propuesta: si el Estado financia la educación con aguardiente, la cultura se financiará con marihuana.

Foto: Unsplash/ CC BY 0.0

¿Qué tal que si hubieran nombrado ministro a Jotamario Arbeláez? Este poeta se permitió soñar, para los lectores de Revista Diners, un Ministerio nadaísta, y soltó su gran propuesta: si el Estado financia la educación con aguardiente, la cultura se financiará con marihuana.

Publicado originalmente en Revista Diners Ed. 373 de abril de 2001

Lo nombraron. ¿Y quién puede decir lo contrario? En el reino sacro-profano del nadaísmo fue coronado con los laureles y el título patricio de Honorable Ministro de Cultura Vitalicio. Hijo de sastre y sastre de versos, logró lo que anhelaban reinas de San Andrés, lectoras de García Márquez, gaitanistas teatrales y noemicistas, zares de la cancillería y Chicas» vilipendiadas.

Jotamario lo hizo. Por don Chucho, Mamá Ramos Claudia, Salvador y Salomé. Se sacó la espinita que no le debe al Santa Librada College. Gonzalo Arango, comandante de la revolución celeste, debe sentirse orgulloso de su discípulo. Otros nadaístas, como Eduardo Escobar, no logran sentirse de la misma forma: «A Jota le encanta coquetear con el poder. Yo no me canso de reprender esas pésimas inclinaciones.

Debieron dejarlo en paz, que escriba la novela que nos debe. Y como buen nadaísta, conservó el odio acérrimo por trabajo. El trabajo es horroroso. Jota tiene que estar loco, ya desperdició diez años debajo de una lámpara de neón en una agencia de publicidad. Además, para lo que puede hacer el Estado por la cultura.. el presupuesto apenas si alcanza para guerra y chanchullos”.

En contra de todos los pronósticos, armado de dos columnas periodísticas y de su «gallináceo lagartoso” de relacionista público, lección aprendida en sus días de vendedor de toallas higiénicas, champús, pasajes de avión y candidatos a la alcaldía en una agencia de publicidad, Jotamario logró sentarse en silla de ministro (pensar que sus profesores creían que sus nobles cuartos traseros sólo conocerían las bancas de parque). Ahora jugará a hacer cultura y a sentirse más importante que Juan Manuel, Angelino, y el mismísimo Andrés.

Y si Eduardo Escobar lamenta la suerte del desdichado ministro recién desempacado, otros, menos radicales celebran el nadaísta hecho histórico. Santiago García director del Teatro La Candelaria, compara la llegada del bachiller honoris causa con una gigantesca zancada para la paz: «Es como amanecer veinte años más joven.

Un poeta es lo que hacía falta en esa silla, porque un poeta ve las cosas de color de rosa, mientras el burócrata sólo puede ver el color mugre». Algo parecido piensa Mauricio Vargas, quien jamás escribió su famosa columna contra “la Chica» Morales, y celebró la sorpresa de la decisión presidencial al inclinarse por el bardo de barba, bareta y bares: «Es lo mejor que pudo pasar. El sector de la cultura no necesita un gerente, sino un hombre con imaginación, audaz, valiente y creativo como Jotamario. Es un hombre sin deudas políticas, el más capaz para el cargo, el indicado para que el Ministerio Cenicienta se convierta en hada. Se va a alejar del conflicto ‘ópera vs. mondongo’, para dedicarse a hacer cultura».

Jotamario se sienta en su despacho. Pone cara de cultura y habla de lo que va a hacer durante su gestión. Defendido por una corbata de Marilyn Monroe y el choque inesperado de las notas de los Rolling Stones y Giuseppe Verdi, se alista para jugar al ministro (¿y al presidente cuándo?).


Foto: Archivo Diners.

¿Cuál es su definición de cultura, por las que se guiarían las políticas del Ministerio?

Considero insuperable la definición de cultura del monje zen Elmo Valencia: «Cultura es el serrucho que nos sirve para fabricar nuestra cama. Es el horno donde la harina se convierte en pan. Pero ¿de qué me sirve fabricar mi camastro si alguien no me deja dormir en él? Y ¿de qué me sirve poder meter la harina en el horno si alguien me quita el pan de la boca?». Cultura es hacer a los demás lo que se quisiera que le hicieran a uno.

Se especulaba que el Ministerio era cuota femenina y quizás costeña en virtud de ciertos compromisos presidenciales. ¿Por qué falló el pronóstico?

Yo también soy costeño. ¿O es que el Pacífico no es un mar, así no sea muy bello el puerto de Buenaventura? De femenino tengo poco, pero si me lo permiten, puedo abrir espacio a mis fans.

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Las lenguas malvadas insisten en que en su nombramiento tuvieron influencia las gestiones de amistades prestantes y la complicidad que existió alguna vez con Pastrana, cuando trabajaron juntos para la Alcaldía de Bogotá, o en épocas anteriores, durante el furor del hippismo en la calle 60, ¿Cuáles son las verdaderas razones de su nombramiento?

Muchos años después, el presidente Pastrana había de recordar las jornadas publicitarias que realizamos en Propaganda Sancho para hacerlo alcalde de Bogotá, en un primer paso a Palacio.

También tuvo que pesar el intenso trabajo de lobby que adelantó mi compadre nadaísta, el ministro del Interior Humberto de la Calle Lombana. La columna cismática de Eduardo Escobar, en El Tiempo, casi me hunde, así como la nota del “Teléfono Rosa», que me rotulaba de serpo-samperista.

En cuanto al hippismo de los años y la calle 60, lo único que hice caminando al lado de Andrés fue oír a los Beatles. A los Rolling Stones los escuché con Gaviria, y la música de carrilera, con Belisario. Marihuana no he fumado con casi ningún presidente.

El sonajero para el Ministerio estaba repleto. Lo conformaban Nohra Trujillo, Katia González, dos ex reinas-Sandra Howard y Aracely Morales- y Eduardo Serrano. ¿Usted era, efectivamente, la mejor opción?

Con cualquiera de las demás cartas habría acertado el presidente mucho más que conmigo. Pero era superior el compromiso con el nadaísta en ejercicio que con las costas caribes y la ley de cuotas femeninas. Me deben estar agradecidos porque los salvé de ese quemadero.

¿Cómo pueden sentirse, desde el cielo y la tierra, todos los que lo han apoyado o detestado? Hablemos de Gonzalo Arango, don Jesús Arbeláez, los poetas nadaístas y los poetas rivales.

Gonzalo Arango escribió que el sueño de su vida nunca fue la belleza sino el poder. Pues aquí tiene a uno de sus discípulos que lo conquistó para su causa 25 años después de muerto. Mi padre nunca se preocupó de que por meterme de nadaísta no llegaría a ser doctor. Por el contrario, siempre se sintió orgulloso, aunque nunca colaboré para la casa.

Gracias al temido nadaísmo, la Universidad Santiago de Cali me acaba de conceder el doctorado honoris causa. Los poetas nadaístas creen que estoy ante una deserción de la causa, peor que la de haberme decidido a tener casa, carro y dos hijos. En cuanto al único poeta enemigo que tengo, debe estarse mordiendo los huevos.

“La Cacica” le deja la herencia de un «ministerio de mochila “. ¿Qué camino tomará el nuevo ministro?

Nadie debe querer y respetar tanto como yo a «la Cacica Consuelo, pero fui el primer desilusionado con sus malhadadas declaraciones. Me dijo que creía que los nadaístas éramos auténticos, pero que le habíamos resultado franceses. Y es verdad, la «náusea» por el país que vivimos no proviene de sus inmoralidades, masacres y violaciones de los derechos humanos, sino que la adquirimos leyendo a Sartre.

Los intelectuales inmaculados siempre nos acusaron de ser un remedo del dadaísmo y el surrealismo. Y ahora homenajean al nadaísmo en París, como el último movimiento francés de ultramar. iViva España!, como dijo Guillermo León Valencia cuando nos visitará De Gaulle. Y iViva Misael!, cómo gritó Sabas Pretelt cuando Andrés llegó con su esposa al desfile de nuevos creadores en el Bogotá Fashion.

No creo que exista una cultura de ricos. Si así fuera, estaría en el lugar equivocado, como dijo el policía que iba a matar al periodista. La cultura nace del pueblo y a veces cultura y pueblo tienen la desdicha de refinarse. Si la ópera fue placer de cortesanos, no hay que olvidar que el jazz surgió en los suburbios de negros. Hoy los dos son considerados elitistas. Al que pide cul tura hay que dársela, así sea rico, casi como una obra de misericordia.

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¿El Ministerio de Cultura seguirá siendo la cenicienta de la administración?

¿Cómo va a ser la cultura la cenicienta del paseo, si por principio a Cenicienta ni siquiera la llevaron al paseo? Ella siempre se tenía que quedar fregando en la casa. Pero yendo al fondo del cuento, recordemos que Cenicienta terminó muy bien casada. Incluso en su tiempo de penurias, entre el hollín, crecía como la más bella del reino. Para envidias y rabias de quienes no querían que llegue nunca a Palacio.

Fanny Mikey, Gloria Zea, Elvira Cuervo de Jaramillo… Hay un grupo de personas sobre el que recae la actividad cultural de Colombia ¿Mecenas o monopolistas?

Esas personas son las que le hacen la tarea al Ministerio de Cultura, porque saben cómo se hace. Ninguna burocracia sería capaz de realizar un festival de teatro internacional o manejar un museo con la categoría que lo hacen semejantes mujeres.

Con Fanny realizaremos, en 2002, el Festival Iberoamericano de Teatro. A Gloria la apoyaremos para que este año realice las exposiciones y retrospectivas de Manzur, Roda, Grau, Danilo Dueñas y Débora Arango; para que durante la temporada de ópera celebre el centenario de Verdi con Aida y Rigoletto; para que amplíe sus instalaciones y exponga las 2.800 obras de su colección permanente. A Elvira de Cuervo le voy a colaborar para que exhiba toda la colección del Museo.

Por supuesto que habrá que hacer rendir el presupuesto para impulsar también el vallenato de Consuelo Araújo Noguera, gestora cultural auténtica y válida. Hasta voy a hacer que se ponga en marcha el Museo de la Fotografía de Gilma Suárez.

¿Cómo piensa financiar todas esas iniciativas?

Localmente se impulsará la estampilla Procultura, para que departamentos y municipios sumen sus recaudos a sus menguados presupuestos. Promoveré que los empresarios aporten entusiastas lo que evadieron en extorsiones. Y con la venia del presidente, promoveré en el Congreso la legalización y comercialización internacional de la marihuana -ojo que no me refiero a ningún otro estupefaciente- para salvar de paso a la deprimida industria tabacalera, que seguiría utilizando sus maquinarias de empaque. El cigarrillo produce cáncer y la marihuana lo cura, dije en mis tiempos. Si con el producto del alcohol embrutecedor se financia la educación, ¿por qué no podemos, con los impuestos de la marihuana iluminadora, financiar la cultura?

¿Se convertirá el Ministerio en refugio oficial para los nadaístas?

Jamás. Los nadaístas tendrán un ministerio paralelo, que es la «Casa de Poesía Gonzalo Arango”, entidad creada por el Senado y sancionada por la administración Samper en 1996. Como quien dice, en el amplio sentido de la palabra, y como se llamaba una obra teatral del «Profeta»: Nos tomamos el poder.

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Febrero
06 / 2019


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