‘Seis imposibles’: una oda al amor imposible

El libro ‘Seis imposibles’ narra los intentos fallidos de su protagonista en la búsqueda por encontrar el amor perdurable.
 
‘Seis imposibles’: una oda al amor imposible
Foto: instagram.com/latornamesa
POR: 
María Camila Paredes

Con la frase “Aquí vinimos a jugar, no a ganar”, se describe el protagonista de los seis relatos que componen el libro, quién resulta ser el alter ego de Darío Vargas.

Su autor, un economista con estudios en cine y televisión, consultor en comunicaciones y socio fundador de Dattis Consultores (firma especializada en comunicación estratégica), decidió darle vida a esas historias que no tienen un final feliz, pero que, para mal o para bien, permanecen en el recuerdo.

El libro es la más reciente publicación de la editorial Malpensante que ya cuenta con más de diez libros publicados.

Diners entrevistó a su autor quien nos dio luces sobre los relatos que se encuentran en el libro y sobre una de sus formas más puras del amor: el imposible.

El libro se basó en el guion de una película que usted estaba realizando, ¿en qué momento se convirtió en libro?

La película era originalmente la relación de un hombre, que fracasó tres veces con la misma mujer, se llamaba ‘Tres imposibles, tres’. El libro, en cambio son seis historias de imposibles, con diferentes personajes.

Luego, a pesar de que el título es la “multiplicación por dos de la película”, la película tiene simplemente la idea del amor imposible, pero no es necesariamente como está en el libro, que son diferentes mujeres, diferentes personajes y diferentes cosas de las cuales me he enamorado.

El libro se configura como “colección ficción”, ¿hay algún tipo de acontecimientos personales que hayan inspirado las historias?

Yo considero el libro como literatura pura, ficción… poco. Hay muchas cosas que salen -como todo en la literatura- de experiencias personales, hay hechos que son “históricos”, pero no todo es así.

Alguna de las protagonistas, cuando leyó su cuento, me dijo “cómo inventas”.

¿Por qué dice que ya no hay amores eternos, solo perdurables?

Hay unos versos muy bonitos de Darío Jaramillo sobre los amores imposibles. En uno dice que “los amores imposibles a veces duran más que los posibles”.

Yo creo igual, que los amores posibles, se realizan y son; se vuelve uno pareja, viven mucho tiempo, ojalá todo el tiempo. Pero los imposibles siguen ahí guardaditos, perduran a pesar de todas las cosas que pasan.

Y como se menciona en una de las narraciones, los recuerdos hacen parte de uno. Y los relatos que están ahí son recuerdos muy gratos de amores imposibles.

Más allá de los amores imposibles, ¿usted cree que es posible encontrar un amor perdurable?

Casi que voy a hacer un chiste filosófico: si hay amores imposibles, es porque hay amores posibles, porque si no la categoría no existiría, no habría la necesidad de ponerle “imposible” si todo fuera posible.

Hay amores posibles, hay amores que se realizan; que se realizan perfectamente. Hay otros que tienen dificultades y hay otros que, a pesar de ser amores, no son imposibles, pero son incomprendidos, incompletos, inacabados.

¿Es importante hacerle saber a sus amores imposibles que fueron parte de la historia?

Como ya dije, hay algunos amores imposibles que han leído su cuento. De hecho, le propongo a una de ellas que narre, desde su punto de vista, el amor imposible de nosotros.
Con los otros prácticamente no hemos conversado. Con algunas ya no tengo ningún tipo de contacto, ya desaparecieron por completo. Otras, por más contacto que he tenido, no he hablado con ellas de esto y hay otras que han visto su cuento y se han puesto bravas.

Usted está casado. ¿Qué opina su esposa del libro?
Debo decir que fue ella la que me impulsó a escribirlo, a terminarlo.

Yo los cuentos los escribí fundamentalmente en los aviones. Por mi trabajo, yo viajo mucho, entonces, los escribí por separado, no los tenía formados como una unidad.
Finalmente logré encajarlos todos en una unidad, en algo común, que no es fácil, en algunos casos cuando uno lee libros de cuentos es difícil encontrar la relación entre uno y otro, lo que se llama un “bestiario”. Entonces, lo que sí busqué fue tener una unidad.

Cuando la tuve, Maria José, mi esposa, empezó a insistir con la publicación. Finalmente, como reza el dicho, detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer (o detrás de todo escritor hay una gran mujer, para no decir que soy un gran hombre).

Yo creo que en este caso, si no está María José, no lo publico.

Entonces, ¿cuál fue la razón inicial para escribirlos?
Ninguna. Se sienta uno, empieza a escribir, le sale y después piensa “¿por qué no escribo otro?”.
Yo no tengo necesidad de hacerlo por “deber” para publicar libros, porque a eso no me dedico, no soy escritor. Fue saliendo, deliciosamente, muy agradablemente y cuando se terminó, tenía seis relatos que funcionaban en uno solo.

Cómo fue el proceso de publicación con El Malpensante?
Debo decir que respeto mucho a Andrés Hoyos como editor y cuando me regresó la primera versión editada, yo estaba muy asustado. Yo pensé: “miércoles, ¿esto si funciona, esto sirve?

El primer borrador, lo leyeron mis amigos, mis hermanos, Roberto Pombo y Darío Jaramillo. Pero ya cuando llega el editor uno piensa que él va a decir: “usted me tumbó, esto no es lo que esperaba”. Pero no, al contrario, hubo una recepción muy buena y unas correcciones duras, cosa que uno agradece muchísimo.

Después empezamos a elaborar la publicación con el magnífico dibujante que hizo la carátula, Nicolás Valencia, uno de los dibujantes de la revista.

¿Planea seguir escribiendo?

Yo soy consultor y seguiré siendo consultor. Pero, si tengo tiempo alguna vez, porque esto necesita más tiempo (este relato no se puede escribir en aviones), me gustaría escribir una novela policiaca, al estilo de Leonardo Padura.

         

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septiembre
27 / 2018