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Así será el futuro cercano, según uno de los pensadores más respetados de Nueva York

El influyente escritor norteamericano Kurt Andersen, estudioso desde hace décadas del devenir de la sociedad, vislumbra un futuro lleno de retos pero también de oportunidades.

Foto: Clay Banks on Unsplash

El influyente escritor norteamericano Kurt Andersen, estudioso desde hace décadas del devenir de la sociedad, vislumbra un futuro lleno de retos pero también de oportunidades.

Kurt Andersen es un férreo crítico del modo de vida que Estados Unidos impuso en todo el mundo: que las grandes empresas obtienen lo que quieren, que los ricos se vuelven más ricos y que el futuro cercano es cada vez más oscuro. Así lo dejó claro en Evil Geniuses: The Unmaking of America, A Recent History su más reciente libro donde reflexiona sobre cómo podemos resolver lo que se nos viene para 2022.

Le contamos también que este escritor es también columnista de The New Yorker y The New York Times y The New York Magazine lo considera, junto a Woody Allen y Michael Bloomberg, como uno de los personajes más influyentes de Nueva York.

Su carrera ha sido alabada a nivel mundial desde 1993, cuando escribió para la revista Time una pieza sobre el futuro de la industria cultural y su evolución desde los años cincuenta. Después vendría otra en 1999 para The New York Magazine sobre el futuro del cine y la moda, y una más para Vanity Fair en 2012 sobre la “involución” de la moda. Ahora, llega con este libro donde reúne lo mejor de sus obras.

En Diners recordamos esta charla que tuvimos con Kurt Andersen sobre el futuro y la esperanza que hay en él.

Siempre tratamos de imaginar el futuro, de predecirlo. ¿Por qué estamos tan obsesionados con él?

Es lo que nos diferencia de otras especies y nos hace humanos. En los últimos cien años, la vida y la tecnología han cambiado a un ritmo tan acelerado que pensar en el futuro tiene todo el sentido para nosotros.

Queremos saber cómo será nuestra situación personal en unos años, la de nuestro país y de nuestro planeta. En un pasado no tan distante, cuando las cosas no cambiaban tan rápido, pensar en el futuro era absurdo. Hoy no.

La tecnología nos ha acelerado, pero también hay movimientos que nos llaman a desacelerar…

Eso es verdad, la gente quiere parar. Hay muchas cosas pasando en este momento. Algunos parecen estar interesados en reclamar el pasado porque les es familiar.

Leer libros milenarios y dedicar tiempo a las artes tradicionales les da un sentido de permanencia, una base, ahora que todo cambia tan rápido.

Pero esa idea de que nuestros antepasados vivían más en el presente y tal vez más conscientes de su tiempo es una idea romántica, algo que no veo en un futuro cercano.

Lo que sí creo es que en estos tiempos en que la gente anda revoloteando constantemente, trabajando sin parar y conectada a toda hora en esta era de la información, tratamos de buscar momentos un poco más contemplativos y silenciosos.

También se difuminaron los límites entre vida pública y privada. ¿Hacia dónde evolucionará este tema?

Crecí leyendo a George Orwell, con 1984, o Un mundo feliz de Aldous Huxley, y todas esas visiones del “futuro cercano”, escritas hace setenta años, en las que el gobierno, el régimen, invadía nuestra privacidad.

Y lo cierto es que ahora nos estamos convirtiendo en nuestro propio Gran Hermano: cada vez que buscamos algo en Google, nos exponemos a revelar quiénes somos, adónde fuimos y qué queremos.

Es increíble pensar en que esta cantidad de sobreexposición voluntaria se está convirtiendo en una condición de nuestra sociedad.

Todavía estamos tratando de entender hacia dónde va todo esto y cuáles son las reglas de este nuevo juego.

¿Cree que la tecnología ha afectado a nuestro ego?

Sin duda. Aunque probablemente es muy pronto para saber cómo evolucionará en los años por venir. Estamos demasiado cerca del origen de todo –celulares, internet, redes sociales y todo lo demás–, para saber cómo nos afectará a largo plazo, pero claro que lo está haciendo y lo hará.

En términos de la evolución cultural y social, la tecnología ha surtido efectos disímiles en las personas, pero sí creo que ha habido un cambio inmenso en la manera en que los individuos piensan en la atención que les dan los demás y en la manera en que viven en sociedad y en comunidad.

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Me pregunto si en el futuro cercano no habrá una reacción a esto, no necesariamente huir a la jungla para salir del mapa, pero sí un momento en que la novedad haya pasado y las nuevas generaciones busquen algo de anonimato.

¿Nos está haciendo evolucionar?

La habilidad para dominar la tecnología ya parece una aptitud evolutiva. Uno se pregunta qué tan profunda será en cincuenta años la brecha entre personas que están completamente equipadas con tecnología de punta y aquellas que no.

Pero, por otro lado, aunque estamos cambiando con la tecnología, en muchos aspectos no lo hacemos lo suficientemente rápido.

Por ejemplo la economía política no está al día con la manera en que la tecnología ha cambiado los niveles de riqueza, o con la forma como está afectando la naturaleza del trabajo.

¿Entonces cree que aunque estamos pensando en el futuro, no somos conscientes de cómo nos afectarán los avances de la ciencia?

Todavía pensamos el bienestar social en términos del siglo XX: la gente que trabaja duro versus la que no. Válido.

De repente la tecnología informática ha permitido que cien personas hagan el trabajo que hace unos años requería la mano de obra de mil. Y este es un fenómeno que se replica en todas las industrias.

La economía necesita sintonizarse con esta realidad para planear el futuro y empezar a pensar en cómo repartir el botín de manera más equitativa y justa.

¿Qué otros temas cree que debemos tratar como una sociedad que mira al futuro?

William Gibson dijo una vez: “El futuro ya está aquí, solo que no está distribuido muy equitativamente”. Desde que Estados Unidos se involucró en Afganistán, he estado leyendo mucho sobre esta zona de conflicto y he llegado a la conclusión de que el encuentro que allí se dio es semejante al de dos civilizaciones separadas en el tiempo que de repente se ven forzadas a entenderse mutuamente:

Gente del siglo XXI tratando de entender a otros que se quedaron en el siglo XV. Y sí, hay culturas “primitivas” que se han modernizado rápidamente con el paso del tiempo, pero no podemos asumir que eso va a pasar con todas o que quieran hacerlo.

Simplemente no tenemos las bases para entender todas las demás culturas o para que los demás nos entiendan a nosotros.

Durante mucho tiempo en Occidente hemos estado convencidos de que el mundo alcanzará el “progreso” al mismo tiempo, que lograremos un ideal moderno juntos.

Debemos entender que haya resistencia hacia esa idea, que al fin y al cabo es un ideal norteamericano. Ahora bien, un ejemplo de cómo vivir de manera armoniosa podría ser Nueva York.

En el metro, cada día, se encuentran cantidades de culturas diferentes, pero que compartan un espacio no significa necesariamente que se entiendan del todo.

Lo bueno es que pueden compartirlo en forma tranquila y esto hace a las demás culturas menos exóticas a los ojos de quienes tienen al frente, menos ajenos, menos ficticios.

¿Y la igualdad?

En el futuro hay que pensar en todas las formas de la igualdad: género, etnia, orientación sexual, todo… Hacer que la gente entienda la igualdad con acciones legales hace parte del progreso, pero no se trata simplemente de ganar esa batalla.

Cada gobierno puede aprobar y hacer cumplir leyes de derechos civiles como hicimos en este país hace cincuenta años, pero se necesitan más de cincuenta para que la costumbre trascienda la ley.

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Solo con cambiar la ley no llegaremos a donde queremos estar en términos de igualdad.

¿Cómo cree que cambiarán las instituciones que nos gobiernan?

En el futuro las entidades que no son naciones serán más importantes que los gobiernos nacionales. Hace unos años pensábamos que los países, la nación, eran la unidad más importante de la existencia, pero este concepto está decayendo.

Las ciudades funcionarán de manera independiente, los grupos llamados “terroristas” tendrán más influencia que antes y que ahora. Las corporaciones serán el nuevo centro de poder, para bien o para mal.

Si tuviera que definir qué diferenciará nuestra época del futuro, ¿qué diría?

La diferencia más deslumbrante es la conectividad universal instantánea. Cuando pienso en lo poco conectados que estábamos hace unas décadas, lo mucho que estamos hoy en día y el potencial que tiene esta condición, me doy cuenta de todo lo que la humanidad ha cambiado en unos pocos años.

Otra cosa en la que creo, aunque parezca ciencia ficción, es que las máquinas, los dispositivos computarizados, tendrán algo así como una conciencia.

¿Tan conscientes como los humanos? No lo sé, pero sí puedo asegurar que serán más seres vivos que máquinas.

Y del lado menos positivo de la balanza, creo que más y más personas están cayendo en fantasías y delirios de conspiraciones y demás; muchas más que cuando nací.

Tal vez el pensamiento racional se esté reduciendo y estemos actuando a través de los impulsos.

¿Es optimista sobre el futuro?

Digamos que soy 51 % optimista. Y lo que más me hace ser optimista de que el progreso todavía resulta posible, es ver lo que ha sucedido con la violencia criminal y la increíble reducción en la delincuencia y asesinatos en Nueva York.

Hace 30 años hubo 3.600 asesinatos al año, en la actualidad hay alrededor de 325. Eso me hacer sentir optimista de que una vida mejor es posible, de que el progreso es posible.

Otra cosa es que a juzgar por lo que hemos estado haciendo en los últimos veinte o treinta años, la disminución de la pobreza extrema será notable.

Y la posibilidad de que no cambie nada, ¿la ha contemplado?

A veces se me ocurre que las cosas no van a cambiar. Tal vez en unos años la gente note que la moda, los carros, la música y las películas dejaron de evolucionar en el cambio de siglo…, no lo sé.

Aunque lo más probable es que simplemente nos encontremos en un período extraño en el que la gente todavía esté esforzándose por tratar de darle sentido al cambio, por entender lo que está sucediendo y qué esperar del futuro.

Esta entrevista se realizó en diciembre de 2013 y fue actualizada en noviembre 2021 con la información correspondiente al último libro lanzado por el escritor Kurt Andersen

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Noviembre
28 / 2021

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