El ardor, de Roberto Calasso, libro recomendado de la semana

Calasso, nacido en 1941 en Florencia, ya nos había sorprendido con la eficacia exploratoria de su erudición, en originales libros, publicados por Anagrama y dedicados a Kafka, Baudelaire o el pintor Tiepolo.
 
El ardor, de Roberto Calasso, libro recomendado de la semana
Foto: Cortesía Anagrama
POR: 
Juan Gustavo Cobo Borda

El ardor
Roberto Calasso.
Anagrama, Barcelona, 2016.
544 páginas.

Hace más de tres mil años, en el norte del subcontinente indio, tribus védicas no crearon una civilización material, sino a través de versos y minuciosos rituales en torno al sacrificio del caballo, se comunicaron con el mundo invisible. En el centro, una planta inalcanzable, el soma.

Una pobre y rudimentaria vida material da origen, en textos como el Ryveda y el Mahabharata a una sofisticación cósmica que viaja por la Vía Láctea y crea dioses y guerreros, brahamanes, que se unen, copulan y engendran divinidades, que envueltas en placentas salen a repoblar el mundo. En verdad un terreno plano y una pirámide de ladrillos nos recuerdan la vigilia, el dormir en el piso, el purificarse, para el día siguiente seguir paso a paso la unión de fuego y agua. De hierbas que cubran la superficie. De cópulas y uniones eróticas, donde la manteca clarificada nos remite al semen y al orgasmo.

Calasso, nacido en 1941 en Florencia, ya nos había sorprendido con la eficacia exploratoria de su erudición, en originales libros, publicados por Anagrama y dedicados a Kafka, Baudelaire o el pintor Tiepolo. Pero es esta incursión en el mundo védico la que señala cuánto hemos perdido en capacidad para interpretar la naturaleza en comunicación empática, lejos de la ciencia. El ardor del pensamiento nos permite que mente y palabra vuelvan a dialogar.

En un mundo secular poblado de religiones fundamentalistas, Calasso, quien obtuvo el premio Formentor con este libro, mira hacia el más remoto y casi inasible pasado para poner un espejo a nuestro presente. Un espejo de versos interminables enlazándose en la voz de quienes los cantan o los susurran e ilustrándonos con esas obras de arte de serena belleza, de doncellas expuestas con solo una delicada flor de loto en su pose sacrificial. Porque todo sacrificio implica la violencia de lo que es destruido.

         

INSCRÍBASE AL NEWSLETTER

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL
abril
4 / 2018