Juan García-Herreros, el búho de la nieve que llega a Jazz al Parque

El bajista, uno de los mejores del mundo del jazz, hará su debut en Colombia este sábado en el festival Jazz al Parque. Diners conversó con él.
 
Juan García-Herreros, el búho de la nieve que llega a Jazz al Parque
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Gabriela Sáenz Laverde

Juan García Herreros “Snow Owl”, es un músico y compositor colombiano, nacido en Bogotá y radicado en Viena (Austria), intérprete y pionero de un instrumento único; una guitarra contrabajo de seis cuerdas la cual lo ha llevado a girar alrededor del mundo durante los últimos 10 años.

Embajador de integración en Austria, el colombiano ha sido nombrado como uno de los bajistas top 10 del mundo, fue nominado a los Latin Grammy en el 2014 en la categoría “Best Latin Jazz Album”, y en el 2016 recibió tres medallas de oro en los “Global Music Awards” (Best world jazz // Best álbum // Best new release), por su más reciente álbum “ The Blue Road “ un gran aporte del músico a la escena del Jazz mundial, este premio es solo otorgado a nueve músicos a nivel global. Además, fue elegido por Paul McCartney para aparecer en la portada de Bass Guitar Magazine con motivo de los 50 años de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

García Herreros comenzó su carrera musical tocando flauta en su escuela de Nueva York, donde vivió con su familia después de tener que dejar el país a causa de la violencia de los años ochenta. Posteriormente recibió una beca para estudiar en Berklee College of Music, de Boston, y de ahí hizo el salto a Viena, donde enseña composición al tiempo que ensaya con su banda y viaja por el mundo.

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‘Snow Owl’ será el ‘headliner’ del festival Jazz al Parque de Bogotá en 2017, en lo que será su debut en su país. Diners conversó con él antes del concierto.

¿De dónde nace el nombre ‘Snow Owl’?
Yo tengo linaje indígena. Cuando nací, el cacique me dio el nombre Búho de Nieve, en inglés Snow Owl. Es un nombre artístico fantástico. Muestra las raíces indígenas colombianas. Tuve suerte, qué bueno que no me dio otro nombre.

¿Por qué se fueron a vivir a Nueva York?
A finales de los años ochenta, cuando mi tío el padre García Herreros entregó a Pablo Escobar, la cosa se puso seria para la familia. Tuvimos que salir del país para evitar problemas.

¿Cómo fue llegar a Nueva York en ese momento?
Llegamos a Queens, y me sorprendió que no era muy diferente de Bogotá. El conflicto seguía en Nueva York, había mucha guerra de la mafia Gotti, y el crimen era rampante. Había la esperanza del cambio pero en realidad no lo hubo.

¿Cómo entró al mundo de la música?
Con nueve años, apenas llegué a Nueva York, empecé a tocar la flauta traversa. Era el único instrumento que estaba disponible en la escuela para aprender. Después me enseñé a tocar el piano, y después, cuando mi hermano empezó a aprender a tocar batería, dijo que necesitaba un bajista para poder practicar. Así empecé a tocar el bajo.

¿Cómo fue su primer contacto con el jazz de Nueva York?
El jazz está en todas partes en Nueva York, y yo me crié en el ambiente del jazz. Lo que se llama en el jazz ‘swing’, que sólo se entiende cuando uno camina esas calles de Nueva York y va oyendo los ruidos de los taxis, de los trenes, la velocidad en la que anda la gente… si uno escucha con el corazón abierto, va a entender el jazz muy rápido.

¿Por qué eligió el jazz y no el rock, por ejemplo?
Bueno, cuando empecé a aprender música con otros músicos, no sabía qué era un estilo. Sólo era “suena buenísimo”, o “no suena buenísimo”, y quería aprender todo lo que me gustaba. Después me dijeron “eso es jazz”, “eso es fusión”, etc. Yo llegué con el corazón muy abierto para aprender todo de la música.

¿Y cómo terminó en Viena?
Yo empecé mi carrera con una beca en Berklee College of Music. Estuve allá un año y mi profesor me dijo “Juan Sebastián, tienes una disciplina muy buena, no necesitas estar aquí cuatro años, vete a Nueva York a tocar con los grandes”. Muy pronto empecé a tocar con Elton John, Michael Stewart, Oscar Hernández… gente muy prominente. Toqué con popstars, con salseros… de todo.

Una compañía de cuerdas de Viena que se llama Thomastik Infeld me ofreció patrocinarme para tocar sus cuerdas, y a partir de eso la universidad en Austria me invitó a ser profesor de improvisación. Aprendí alemán, y me encantó, porque soy un fanático de la música clásica. Vivir en la ciudad donde caminaba Beethoven, Mozart, Haydn, Brahms… vivir esa energía y seguir mis estudios de composición allá… ya llevo doce años, me encantó.

¿Cuál es la movida del jazz en Viena?
Es grandísima. Quizá la gente en Colombia no se da cuenta cuánto público tiene el jazz. El año pasado con mi banda viajamos a 28 países, en festivales grandes. Hay festivales de jazz en Malasia, en China, en Dubai… hay un público enorme. Y aunque el jazz tiene muchas avenidas, el latin jazz es tan específico y tiene tanto ritmo, que la gente lo adora.

Para ser músico en Viena tienes que tener un nivel muy alto, está claro, pero si logras que la gente ame lo que haces, tienes un público de por vida.

¿Qué significa Jazz al Parque para usted?
Muchísimo. Es mi primera presentación en Colombia y no puedo soñarme un mejor escenario. Mundialmente, el significado de Jazz al Parque ayuda muchísimo a la imagen de Colombia. Una música como el jazz, que es una música intelectual, llena de pasión, una lengua propia, se celebra en todo el país, es un reflejo de que tenemos un país lleno de cultura.

         

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septiembre
15 / 2017