Doping mecánico: cuando la bicicleta mejora ilegalmente el rendimiento

Aunque los controles médicos sobre los deportistas ha aumentado, existe una modalidad de doping que preocupa al mundo del ciclismo por su difícil detección.
 
Doping mecánico: cuando la bicicleta mejora ilegalmente el rendimiento
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Daniel Zamora

En octubre de 2012 los ojos del mundo deportivo estaban puestos sobre la Unión Ciclista Internacional (UCI), que tenía la obligación de confirmar, o negar, que los 7 tours de Francia que ganó el histórico Lance Armstrong luego de vencer un cáncer que le dejó 40% de probabilidades de vivir, los había logrado gracias a un moderno sistema de dopaje. Aunque el ciclista estadounidense lo negó, la UCI corroboró que utilizó esteroides y transfusiones de sangre para mejorar su rendimiento, así que no solo le quitó los títulos obtenidos sino que le prohibió volver a competir.

El deporte estaba de luto. El más grande ciclista de la historia era una farsa. Luego, a comienzos de 2013, Armstrong confesó en el programa de Oprah Winfrey que sí lo hizo. “Es imposible ganar 7 Tours sin doparse”, dijo. Luego de tal engaño los controles se fortalecieron; sin embargo, a comienzos de 2016 las alarmas del juego limpio se encendieron otra vez, la ciclista belga Femke Van den Driessche fue expulsada del Mundial Sub 23 femenino de Ciclocross, que se llevaba a cabo en Bélgica. La razón: doping tecnológico.

Driessche utilizó un motor Viva Witch, que puede aumentar la potencia de las pedaleadas entre 50- 500 watt, lo que termina incrementando la velocidad. Este fue el primer caso de “dopaje tecnológico” comprobado.

Por otro lado, estos motores se comercializan libremente, según uno de sus proveedores (Vivax-Assist), puede costar 2.700 euros y no se construyen, en teoría, con el propósito de hacer trampa en carreras profesionales, sino como una forma alternativa de usar la bicicleta en la cotidianidad. Así funciona:

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Para la edición del Tour de Francia que está en curso, los organizadores tomaron medidas especiales al respecto. Durante las carreras se utilizan cámaras térmicas para detectar los posibles motores en las bicicletas, y los ciclistas no sabrían en qué momento exacto se hace esa revisión, pues el sistema se activa mientras la carrera está en curso.

Sin embargo, Istvan Varjas, uno de los primeros creadores de motores para bicicletas le dijo a la agencia de noticias AFP, que “los ciclistas no hacen trampa solos: a menudo, los motores están escondidos en las ruedas y controlados a distancia, desde un coche, por ejemplo”, aunque también dijo que nunca, algún equipo o ciclista profesional se habían acercado a él para comprarle una de sus creaciones. “Yo soy un fabricante, produzco y vendo, pero no sé dónde acaban mis productos”, añadió.

Y para aumentar la sospecha sobre el uso del doping mecánico, el periodista italiano Claudio Ghisalberti, experto en ciclismo publicó en la Gazzetta dello Sport un artículo en el que afirmaba que “el motor escondido es cosa del pasado, casi artesano. Es dopaje de pobres. La nueva frontera está mucho más avanzada tecnológicamente, está en la rueda de atrás, cuesta 200.000 euros y hay una lista de seis meses para tenerla”.

El periodista se refiere a una especie de rueda magnética. Lo que ocurre es que en las tradicionales ruedas de fibra de carbono, se ocultan imanes de neodimio, que pueden producir hasta 60 voltios. Para fortalecer su teoría, Ghisalberti cita a una fuente que asegura ser la creadora de este nuevo sistema, pero a la que no identifica. “Es una rueda acelerada por un mecanismo escondido, activada con un potenciómetro. Aunque origina menos potencia, entre 20 y 60 watt, se puede cargar con el pedaleo, y resulta suficiente para convertir a un corredor normal en un fenómeno”.

En lo que va corrido del Tour de Francia, además de las cámaras térmicas, se están usando tabletas de resonancia magnética que ponen a prueba en la salida de las etapas. “Este problema es peor que el dopaje. El futuro del ciclismo es lo que está en juego”, le dijo a la agencia EFE el Secretario de Estado para el Deporte en Francia, Thierry Braillard, uno de los garantes de transparencia en el desarrollo del tour.

         

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julio
15 / 2016