Píldoras de Copa América: Las dos caras de la moneda

“En dos ocasiones el paso a la final de la Copa América se decidió mediante sorteo. En ambas, Brasil fue protagonista”.
 
Píldoras de Copa América: Las dos caras de la moneda
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Daniel Zamora

Alguna vez Juan Manuel Lillo, el técnico español que dirigió a Millonarios en 2014, habló acerca de lo importante que es el azar en un partido de fútbol, dijo que “como entrenador, todo lo que haces es quitarle lo más que puedas el rol a la suerte de en el juego”. El papel que desempeña es tan reconocido que se dice que un equipo tiene “la suerte del campeón” cuando, por ejemplo, una jugada que debió terminar con un gol en contra, por razones inexplicables culminó en un tiro contra el palo, un rebote malogrado o pasando cerca al arco. Esas son situaciones de juego, pero la que le tocó a Brasil en la Copa América de 1975 es azar en su máxima expresión.

La Copa América no siempre fue como la conocemos, la de 1975 no se jugó en una sola sede y se disputaron partidos ida y vuelta en cada país para encontrar al ganador. En la semifinal de la edición 30 de la Copa, Brasil enfrentó a Perú. En el primer partido la Verde amarela ganó 3-1, y en el siguiente perdió 2-0. La serie quedó empatada 3-3. Si este marcador se diera en la actualidad, podrían jugarse dos tiempos suplementarios para definir el ganador o ir directamente a los cobros desde el punto penal. Sin embargo, en 1975 tales reglas no estaban vigentes, y el resultado se definió como cualquier sorteo de piñata. Los nombres de ambos países se escribieron en dos balotas, se mezclaron y se nombró a alguien para que sacara una de las dos balotas, que sería la ganadora y por consiguiente daría el nombre del equipo que conseguiría el paso a la final, donde se enfrentaría con Colombia.

Entonces “la suerte del campeón” le dio la espalda a Brasil y le abrió los brazos a Perú. Los incas lograron en el azar lo que no consiguieron en la cancha y eliminaron a los brasileños. En la final derrotaron a Colombia 1-0 y se quedaron con la segunda Copa América de su historia.

La suerte se reconcilia con Brasil

Dos ediciones de la Copa América después, en la de 1983, Brasil se volvió a enfrentar con la frivolidad del azar, ese que hace 8 años lo dejó por fuera de la final a pesar de haberla luchado durante poco más de 180 minutos. Esta vez fue contra Paraguay, luego de empatar 1-1 en Asunción y 0-0 en Uberlandia. La Copa América seguía sin jugarse en una sede fija.

En esta ocasión no se definió el ganador con balotas. Existía el rumor de que en 1975 el resultado del sorteo había sido arreglado, pues dicen que la balota peruana se había enfriado previamente para poderla distinguir en el momento de sacarla. Aunque suene algo paranoico, recientemente, el ex presidente de la FIFA, Joseph Blatter, reconoció que fue testigo de cómo se amañaban sorteos de partidos internacionales al enfriar o calentar las balotas, así que el cambio en la forma de sorteo en 1983 fue, por lo menos, necesario.

Se lanzó una moneda al aire. En Paraguay se regó una voz que decía que la suerte les había sido favorable, y algunos celebraron el título que el murmullo iba llevando de unos oídos a otros. El diario ABC de Paraguay publicó un párrafo del libro escrito por el periodista deportivo José María Troche, titulado “Libro de oro del fútbol paraguayo”, donde se explicó la situación: “los que seguimos el relato por radio y televisión nos alegramos enormemente cuando primero escuchamos que Paraguay había ganado. Y cuando el festejo se había generalizado, llegó la noticia contraria, el clasificado fue Brasil. La moneda de Uberlandia se prestó a muchos comentarios y quedó como una dolorosa anécdota…”.

La suerte volvió a ver a los ojos a Brasil, pero no le sería suficiente. En la final perdió contra Uruguay en Montevideo (2-0); y en el juego de vuelta, esta vez en Salvador de Bahía, empató 1-1. Treinta y tres años después regresó el fantasma del Maracanazo, otra vez Uruguay derrotó a Brasil en su tierra.

         

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junio
14 / 2016