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La ninfa Dafne y la metamorfosis: Claudia Bahamón por Miler Lagos

Diners invitó a esta improbable pareja para que se uniera por el amor al arte y el medio ambiente.

Foto: Óscar Monsalve

Diners invitó a esta improbable pareja para que se uniera por el amor al arte y el medio ambiente.

Publicado originalmente en Revista Diners de septiembre de 2015

El artista bogotano se inspiró en el mito griego de Dafne y Apolo para convertir a la presentadora de televisión en uno de sus árboles. Pese a sus dudas iniciales, la complicidad que descubrieron es evidente en el resultado. Anatomía de una portada.

Aunque se mueven en mundos diametralmente opuestos, ella en el del entretenimiento y él en el de las artes, Claudia Bahamón y Miler Lagos –contra todos los pronósticos– tienen algo en común: la pasión por los árboles. Y no se trata de una afición o un discurso que se tome a la ligera.

Ambos, desde enfoques y objetivos diferentes, se han dedicado a estudiar y proteger esas plantas, cuyo poder va más allá de la simbología con la que se les asocia, pues de ellas depende la vida en el planeta. Y ambos, cada uno a su manera, quieren crear conciencia al respecto.


Miler Lagos, un apasionado por el medio ambiente

Él, uno de los artistas nacionales con más proyección internacional (sus piezas hacen parte de colecciones como la del Banco de la República, la Rubell Family Collection y la Cisneros Fontanals Art Foundation), lo hace desde el punto de vista plástico y filosófico.

Gran parte de su obra escultórica gira en torno a la exploración con los materiales, y su práctica, según él “la sumatoria de afortunados accidentes”, lo ha llevado a descubrir infinidad de propiedades y posibilidades que tiene el papel. Recuerda que su obsesión con los árboles surgió a raíz de una reflexión sobre los impresos, específicamente una imagen de un dibujo de Leonardo da Vinci.

“Eran impresiones recientes de un dibujo hecho hace cinco siglos, y el contraste entre el ocre del papel antiguo y el blanco del papel nuevo, me hizo pensar en el tiempo y cómo esta imagen mantenía su vitalidad y seguía vigente por el hecho de saltar de papel en papel.

Me pregunté cuántas veces se habría copiado a lo largo de la historia y me propuse hacer visible este ejercicio”, explica Lagos, quien procedió a reproducir el dibujo cientos de veces, lo apiló y luego quiso quitarle el marco blanco del papel nuevo, con una pulidora.


“Sin embargo, la fricción con el disco quemó el papel dándole un color ocre, y generó un olor a madera quemada. Eso me hizo pensar que la esencia del árbol como madera se mantenía vigente dentro del papel, y así llegué al árbol”.

Vea también: Detrás de la portada: Claudia Bahamón por Miler Lagos

El árbol como fuente de sabiduría

Pero esta fue solo la semilla, el inicio de lo que se convirtió en decenas de ramificaciones y conceptos en torno al árbol como fuente de sabiduría, como archivo del tiempo.

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“Ese ser longevo, que puede vivir cientos de años, almacena evidencia de los cambios que acontecen en su entorno, y los anillos del tiempo que se ven cuando cortan un tronco, son archivos del tiempo”. Y de allí, explica Lagos, llegó la comparación con los impresos, que cumplen la misma función, pero realizada a voluntad del hombre.


“El árbol transformado en papel, termina funcionando como un archivador. Y de alguna manera sirve para mantener y confirmar la existencia humana. Si nacemos, hay un acta de nacimiento; si morimos, hay una acta de defunción, ese paso por la vida solamente se legitima a través de esa documentación, consignada en un papel”, precisa, tratando de resumir un proceso que le ha tomado años.

Así llegó a construir los troncos de papel, por los que es más reconocido. “Cuando descubrí que al tallarlos, los volúmenes de papel adquirían una textura como la de la madera, me propuse hacer fragmentos de árboles, pensé que nada sería tan relevante como señalar su origen.

Cada tronco que realicé es una misma imagen copiada entre 5.000 y 7.000 veces, y descubrí que el más apto era el papel periódico”. Eso lo llevó a reflexionar y entender el poder de los medios.

Un tronco de papel


“El papel, que es tan frágil en su esencia, tiene una responsabilidad muy grande, debe soportar la información, y en algunos casos las mentiras o las calumnias, y toda la dirección que se le quiera dar a la información. Básicamente mi trabajo ha consistido en hacer visible ese volumen, ese peso, ese cuerpo.

Si uno apila un millón de hojas de papel periódico impresas, deja de ser la hoja que sirve para envolver frutas. Es una mole que pesa, igual que tiene su valor en pesos. Y allí se encierra y se consigna el vaivén de la opinión pública”, concluye.

La ninfa dafne y la metamorfosis


Este es el contexto para entender por qué transformó a Claudia Bahamón en un árbol hecho de retazos de páginas de revista. En un principio, Lagos dudó en aceptar la invitación. “No soy muy bueno haciendo comisiones, y trabajar con una persona reconocida me parecía complicado”, admite.

Sin embargo, antes de negarse, investigó un poco sobre ella. “Hay unas fotografías en las que sale con el pelo ondulado, y me hicieron pensar en el ideal de belleza griega e inmediatamente me acordé del mito de Dafne y Apolo, y tal vez por esa relación con los árboles, me pareció que podría funcionar”.

La leyenda cuenta la historia de Apolo, dios de las artes y la música, que fue maldecido por Eros, por haberse burlado de él. Como venganza, Eros, dios del amor, le dispara una flecha de oro, que hará que se enamore perdidamente de la próxima mujer que vea, y a su vez, dispara una flecha de plomo contra Dafne, que incita a odiar a quien se enamore de ella.

Cuando Apolo ve a Dafne quiere tenerla inmediatamente, pero ella, una de las ninfas más bellas, lo rechaza y huye. Cuando está a punto de ser alcanzada, su padre interviene y “…de repente, su piel se convirtió en corteza de árbol, su cabello en hojas y sus brazos en ramas. Dejó de correr ya que sus pies se enraizaron en la tierra…”.

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Y este momento de metamorfosis, que el escultor Gian Lorenzo Bernini captó tan maravillosamente en una impresionante pieza de mármol del Renacimiento, es el que Miler Lagos usó como inspiración para crear una versión contemporánea con Claudia Bahamón.

Un vestido hecho de papel


Después de darle muchas vueltas al tema, de hacer ensayos con impresiones en tela, con proyecciones y hasta con hojas de laurel, la noche antes de la sesión de fotos, junto a su hija y su esposa, comenzó a hacer un árbol-vestido con pedazos de páginas de revista rasgados, que terminó sobre la marcha.

Claudia tampoco estaba convencida. Sin embargo, cuando conoció a Miler, sintió una conexión muy fuerte con él. “Cuando empezó a hablarme de su obra, de su pasión por los árboles, me emocioné muchísimo, porque la comparto. Y me encantó la idea de convertirme en árbol”, dice con una sonrisa, mientras las asistentes del artista le pegan hojas de papel en el pelo y en las manos.

Y es que hace unos años, además de su trabajo en la televisión, como presentadora de MasterChef y de sus compromisos publicitarios, la modelo opita dedica gran parte del tiempo a su empresa CO2Cero.

Claudia Bahamón, otra apasionada del medio ambiente


“Es una iniciativa privada dedicada a la reforestación comercial y de conservación. La idea es crear una opción para que personas y empresas puedan hacer algo frente al cambio climático. Ya hemos logrado reforestar más de 500.000 hectáreas, de las cuales varias estarán a la venta para personas y empresas que necesiten comprar madera, sin que por eso apoyen la deforestación de reservas ecológicas o predios con bosque nativo. Los lugares que elegimos junto a mis socios están ubicados cerca de las zonas petrolíferas del país, muy afectadas por las emisiones de gas carbónico, como Puerto Gaitán, en el Meta”.

En el momento de posar, bajo el liderazgo de Miler, Claudia asumió el rol de Dafne, que se transforma en árbol cuando siente el acecho de quien la persigue. “El Apolo lo dejé como un espacio potencial que puede ser el observador, el lector, y como es un especial de arte, pensaba en esa idea de belleza vinculada al arte».

Aunque en el arte contemporáneo se cuestiona la belleza, dentro del arte clásico era fundamental. De alguna manera, las personas sí persiguen la belleza como parte de la expresión artística.

«Entonces, tenemos a Claudia Bahamón, que en sí misma es muy bella, siendo perseguida por algo”, reflexiona Miler, que eligió a Óscar Monsalve para que hiciera las fotografías. “Me parecía interesante que Óscar estuviera detrás del lente, pues para mí es el mejor fotógrafo de obras de arte de este país, y creo que este escenario también era un reto para él”.

Al final, pese a las dudas e inquietudes, todos quedaron satisfechos con el ejercicio. “No importa que haya estrategias que ya se hayan usado, sino lo que uno puede llegar a hacer con ellas, ir más allá de eso, esto claramente va a hablar de arte, de belleza, de medios masivos, de naturaleza (…) de alguna manera me siento muy bien representado ahí, siento que muchas capas de conceptos que motivan mi trabajo sí se filtraron allí”, concluye Miler, al mirar la fotografía elegida para la portada de la revista del mes de agosto de 2015.

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