Disco recomendado: How Big, How Blue, How Beautiful, de Florence and the Machine

Escuchamos el tercer disco de estudio del dúo británico, que ya reina en las listas de ventas de Reino Unido.
 
Disco recomendado: How Big, How Blue, How Beautiful, de Florence and the Machine
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Jaime Pérez-Seoane

Florence Welch e Isabella “Machine” Summers, alma y cuerpo de Florence and the Machine, sólo necesitaron un álbum para pasearse en el número uno de las listas británicas. En ese tiempo (año 2009), Welch contaba veintidós años de existencia. Nadie reparó en su juventud, sino en sus amplios pulmones, de los que salió Lungs. Aquella fue sin duda una sorpresa emocionante, uno de los mejores discos del año. Habían nacido de golpe y porrazo una banda original y un sonido maduro y compacto, y con esos argumentos Florence and the Machine se plantó en la cúspide del pop británico. El público y la crítica aplaudieron a rabiar las melodías inventadas por The Machine y la garganta de Welch, una de las voces más poderosas del pop de nuevo milenio. Su emocional sonido fue descubierto a mordiscos en los éxitos “Dog days are over”, “Cosmic love”, y su hasta la fecha canción bandera, “You´ve got the love”.

Después de Lungs, (casi) todo ha sido de color de rosa para Florence and the Machine. Su incursión en la cabecera de los grandes festivales fue inmediata, algo que no impidió a las inglesas volver a encerrarse junto a Paul Epworth (quien ha producido a U2, Coldplay, Foster the People, Adele y Bruno Mars) para componer otro discazo de estudio. El segundo bebé de la extraña pareja fue Ceremonials, ineludiblemente menos novedoso que el primero y de una alta dosis espiritual. El álbum descubrió la habilidad de The Machine para producir pop-rock de orquesta: Las doce canciones de aquel disco fueron envueltas con un góspel de aura apocalíptica.

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Ceremonials no logró la etiqueta de obra maestra; se quedó en la categoría de trabajo notable. No hubo, eso sí, quien se atreviera a decir que era malo. El hermano pequeño de Lungs permitía a Florence and the Machine presumir de un nuevo registro. Y dos buenos discos ya son el principio de una carrera.

Casi cuatro años después de aquello, el tercer trabajo de Welch y Summers ha aterrizado en un universo musical en alza. Son buenos tiempos para el pop – pregúntenle a Mark Ronson, Pharrel Williams, Ariel Rechtshaid y otros productores en la cima de la industria -, y el regreso de Florence augura que seguirán siéndolo. How Big, How Blue, How Beautiful fue presentado el primer día de junio en el Reino Unido, donde en un abrir y cerrar de ojos ha escalado hasta el número uno (cota alcanzada por sus dos predecesores), y se espera – aunque aún no sea un hecho – que sea el primero de su repertorio en alcanzar la cima del Billboard 200 estadounidense.

How Big, How Blue, How Beautiful es el disco de graduación de Florence and the Machine. Sus 48:46 de duración son como un paseo por el ayer y el hoy del indie británico, un viaje desde Roxy Music hasta los Arctic Monkeys. La variedad en el estilo se ensancha en este tercer trabajo, tan cargado de melodías, aunque un rato más vitalista (que no feliz) y menos melodramático que el anterior.

Los sencillos que las inglesas fueron publicando en los meses anteriores a la salida del álbum – What kind of man, St. Jude, y Ship to wreck, el más sonado hasta la fecha – son un perfecto ejemplo de lo que ofrece. La buena de Florence se encargó de celebrar su particular forma de amor a la vida – resignada y romántica – con sus dos dones, el que alberga entre sus cuerdas vocales y el que su mente convierte en poesía del desencanto. El productor elegido para este trabajo, Marcus Dravs, tuvo mucho que ver en la amplia variedad de melodías incluidas en él, así como en la tímida incursión del dúo en el género rock. Dravs, que produjo The Suburbs (el disco más exitoso de Arcade Fire, aunque a mi juicio no el mejor), Babel (de Mumford & Sons) y Viva la Vida (Coldplay), aporta poder al sonido de The Machine, que ha sido calificado (positivamente) como “atronador” por el diario inglés The Daily Telegraph.

La amplia variedad de registros ha valido a Florence and the Machine halagos de todos los colores, y a Welch comparaciones con PJ Harvey y Kate Bush. Dicen que no hay, a día de hoy en el mundo del mainstream musical, una artista tan poderosa como ella. Casi cualquiera de los cortes de este LP soportan este argumento. Prueben a escuchar Ship to wreck, How big, how blue, how beautiful o St. Jude, para comprobarlo. O, mejor aún, incluyan el disco entero en su playlist de días de café y tormenta.

         

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junio
10 / 2015