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Ana Tijoux, la voz pop del feminismo latinoamericano

La chilena crece: acaba de ganar un Grammy Latino y fue la encargada del espectáculo musical del sorteo de la Copa América 2015.

La chilena crece: acaba de ganar un Grammy Latino y fue la encargada del espectáculo musical del sorteo de la Copa América 2015.

Subiendo por la cordillera de Los Andes, vienen desde el sur los nuevos sonidos de la resistencia y el feminismo. No vienen en voces de intelectuales con discursos académicos, ni de mujeres haciendo topless para hacer respetar su autonomía, vienen en forma de tornamesas, guitarras eléctricas, baterías, zampoñas y charangos.

Estas nuevas voces llegan a mil vatios a oídos que siempre han estado cerrados para escucharlas, toman desprevenidas a miles de personas y son provocativas, lo suficiente para generar agresiones verbales y poner el tema de la discriminación en boca de todo un país.

Al menos eso pasó cuando unos borrachos en el público le gritaron ‘Cara de nana’ a la rapera Ana Tijoux durante su presentación, sin imaginarse que hacerlo iba a poner por varios días a hablar a los latinoamericanos de racismo y clasismo en Chile.  No era un concierto cualquiera, se trataba de la versión chilena de Lollapalooza, un espacio que predica ‘Peace & Love’, un festival internacional reconocido por procurar ser ecológico y brindar un espacio de entretenimiento para las familias enteras en los países en donde se lleva a cabo (Estados Unidos, Brasil y Chile).

El episodio sucedió en la pasada edición del evento en marzo y ayudó, sin duda, a subir la popularidad de Anita, como le llaman de cariño a la artista. Sin saberlo, los borrachos que creyeron insultarla al gritarle, le dieron la oportunidad de poner el tema en el debate público.

«Para los que creen insultarme llamándome cara de nana, tremendo orgullo por todas las mujeres trabajadoras ejemplo de valor», escribió la chilena horas después en su cuenta de Twitter y se volvió tendencia, no solo en las redes sociales, sino en los medios de comunicación. Del episodio se supo en el norte, donde despertó la solidaridad de otras artistas. “Qué vergüenza que digan algo así a una artista que vale tanto, que es un producto de su tiempo, con raíces indígenas; y qué lástima que no se dan cuenta de ese valor extraordinario que todavía sobrevive a pesar de que nos trataron de exterminar, aquí estamos todavía vivitos y coleando”, dijo la cantante mexicana Lila Downs.

Las nanas en Chile son las mismas del resto de América Latina, las encargadas de cuidar los hijos de sus patrones y, muchas veces, de criarlos. Aunque no todas tienen rasgos indígenas, comparten que vienen de las clases sociales menos favorecidas y tienen un oficio de alta demanda en el país austral, donde hay agencias de empleo dedicadas exclusivamente a ellas.

Quienes intentaron ofender a Anita le dieron la oportunidad de que más gente escuchara sus letras sin pelos en la lengua sobre machismo y discriminación, que hoy la hacen una de las artistas latinoamericanas con más proyección internacional. Aunque en Lollapalooza Chile se presentó a medio día, el horario que se le da a los novatos, en el Vive Latino de México estuvo en el escenario principal y fue la artista líder de los conciertos de verano del Central Park de Nueva York, en la jornada que le corresponde al evento más importante de música latina alternativa en Estados Unidos, la L.A.M.C. Latin Alternative Music Conference. Ocho meses después del incidente de Lollapalooza en su país, Tijoux fue la protagonista de uno de los eventos más televisados de final de año: el sorteo de la Copa América, algo que ocurrió tan solo unos días después de que ganara junto con Jorge Drexler el Grammy Latino en la categoría de Mejor Grabación por la canción ‘Universos Paralelos’. Actualmente, está nominada con su álbum ‘Vengo’ a los Grammy Anglo.

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Ana Tijoux es uno de los eslabones que continúa la cadena que se había roto en la dictadura en Chile, cuando las mujeres empezaban a hacerse escuchar en un proceso histórico que había empezado en el siglo XIX.

Artistas solo en privado

No por vocación sino para complacer a los invitados de las reuniones sociales de las élites, las chilenas burguesas aprendían a tocar el piano, arpa, guitarra y a cantar, según cuenta la Magister en Musicología Guadalupe Becker en su investigación ‘Las mujeres en la música chilena’. Sin embargo, esto se quedaba en la esfera privada y solo ocurría si los hombres de la casa, esposos, padres o hermanos, lo permitían. “La interpretación pública era impensable y ‘mal vista’, pues era un acto de exhibicionismo”, afirma Becker.

Las primeras burguesas en atreverse a mostrar sus dotes artísticas en público escogieron el exilio o lo hicieron bajo la mirada de desaprobación de sus círculos sociales, pues el trabajo creativo individual iba en contra de la figura femenina como criadora, proveedora y servidora de los hombres. No obstante, ellas no eran las únicas mujeres en Chile. Las que pertenecían a clases sociales más bajas tenían la fortuna de no sufrir de la presión social a la hora de interpretar música. En el caso de las zonas rurales, las campesinas siempre fueron las protagonistas musicales del pueblo y encargadas de preservar la cultura.

De cualquier forma, en público o en privado, las mujeres fueron fundamentales en el desarrollo folclórico de la música del país, que también se volvió en la herramienta que usaran para expresar sus pensamientos y reflexiones. «A través de la música, las mujeres han trazado un camino de transgresión, empoderamiento y potenciación», dice la investigadora.

Una de las mayores representantes de este momento de la música de Chile fue Violeta Parra (1917-1967), quien se convirtió en un símbolo de la resistencia latinoamericana y logró trascender los géneros musicales, hasta el punto de lograr que algunos de sus discos fueran incluidos entre los 50 mejores de la historia del rock chileno en el conteo de la Revista Rolling Stone. Otra de ellas es Sol Domínguez, quien cuenta múltiples reconocimientos por sus aportes a la música chilena y que es recordada por salir al escenario con vestimenta típica mapuche y pies descalzos, en contraste con su pelo y ojos claros.

Mujeres como Sol, que hacían más poderoso el movimiento musical femenino, tuvieron que enfrentar la dictadura, que inevitablemente frenó la fuerza con la que venían creciendo las mujeres en la música chilena.

El exilio

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A pesar de la interrupción en el desarrollo de las mujeres en la música chilena, la resistencia no murió, menos en quienes salieron al exilio. Ese es el caso de los papás de AnaMaría Merino Tijoux, quienes huyeron tras el golpe militar de 1973, pero, desde Francia, nunca olvidaron sus raíces. Ella nació en Lille el 12 de junio de 1977, el año que bautizó la canción y el álbum autobiográfico que compondría 32 años más tarde. Conoció Chile a sus seis años en 1983 y volvió a establecerse definitivamente allí en 1993, luego de que finalizara la dictadura y se instalara de nuevo la democracia.

Con la nueva vida de Ana, llegó el rap. Al principio hizo parte de la agrupación Makiza y luego se lanzó como solista, con letras de resistencia a los regímenes, sin que tuviera mayor trascendencia. Luego vendría su carrera como solista, que tal vez pasaba desapercibida para sus colegas chilenos pero no en los círculos del rock latinoamericano.

En 2006, Anita apareció en el video ‘Eres para mí’ de Julieta Venegas y empezó a reconocerse como una artista más pop, con varias nominaciones a los Premios Grammy y ganadora del Grammy Latino, sin dejar de hacer música protesta en su propio estilo. Siempre le cantó a la discriminación, la falta de oportunidades, la opresión y, en su más reciente trabajo, habla también a un tema del que pocas mujeres en el continente hablan y es de la desigualdad entre hombres y mujeres. “El feminicidio es un problema que atraviesa toda América Latina. Se han normalizado la muerte, los golpes y el maltrato hacia la mujer, que ya parece que ni siquiera chocara. Sentía que había que hacer un tema, que había que escribirlo, que cantarlo”, dice Tijoux sobre ‘Antipatriarca’. “Me declaro feminista y si algún día dije lo contrario ruego que disculpen mi más tremenda ignorancia”, publicó en Twitter en septiembre de 2013.

Además del feminismo, en este nuevo álbum titulado ‘Vengo’, la artista logra mezclar sonoramente los instrumentos y ritmos chilenos con hip hop, mientras canta al orgullo indio y a la liberación de Palestina en ‘Somos sur’, un tema que comparte con Shadia Mansour, conocida como la ‘Primera dama del hip hop árabe’, temas que ponen el dedo en la llaga y empiezan a escucharse en la radio comercial latinoamericana, un lugar al que quisieran llegar todos los artistas para ser escuchados por la gran masa y no solo por los oídos de los melómanos consagrados.

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Febrero
03 / 2015

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