Festival de Música de Cartagena: llegó Mare Nostrum

Estos han sido algunos de los momentos memorables, hasta ahora, del Festival de Música de Cartagena.
 
Festival de Música de Cartagena: llegó Mare Nostrum
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POR: 
Carolina Conti

El comienzo

No recuerdo haber escuchado nunca el himno nacional de Colombia como en la noche del pasado martes cuando la Orquesta de Cámara Mahler (OCM), dirigida por el enigmático Teodor Currentzis dió inicio al concierto de inauguración del IX Cartagena Festival Internacional de Música. La fuerza y la precisión del sonido, el balance instrumental que nos descubrió casi una nueva obra, auguraban un magnífico concierto, como en realidad lo fue.

Una apuesta arriesgada, o por lo menos inesperada por la diversidad del repertorio que se inició con una selección de los preludios para piano solo de Debussy que evocan el Mar Mediterráneo desde España, Grecia, Italia y Francia, piezas complejas, demasiado modernas para algunos, que fueron interpretadas acertadamente por Alexander Melnikov. En seguida se escuchó el Concierto para piano ‘Egipcio’ de otro francés, Camille Saint- Saëns, en un estilo más melódico y cercano al público que Melnikov y la OCM ofrecieron, con ingenio y emoción.

La segunda parte estuvo dedicada a El amor brujo, obra emblemática del español de Manuel de Falla donde el flamenco, en esta ocasión en la voz de Marina Heredia, se mezcla con la orquesta en una deliciosa fusión, música llena de un dramatismo y un color que la OCM, la gran protagonista de la noche y el director griego supieron descubrir con su interpretación.

Escuche aquí la música de Manuel de Falla

Venecia en La Popa

Sentido del espectáculo es lo que tenía Vivaldi y los compositores venecianos que se pudieron escuchar el pasado miércoles en el patio del convento del Cerro de la Popa. Este escenario que siempre despierta gran expectativa, acogió el pasado miércoles el concierto titulado Venecia puerta de oriente, que inició con el imponente sonido de los vientos del Quinteto Gomalan en música de compositores del barroco, que evocaron los magníficos sonidos que seguramente se escucharon en la catedral de San Marcos. El quinteto italiano ofreció una interpretación rica en matices y texturas.

Nadie podría imaginar que estos cinco músicos tan bien puestos darían otro espectáculo mucho más distendido y lleno de humor como lo hicieron tan solo un par de horas más tarde en el concierto en la Plaza de San Pedro, con sus propias versiones de melodías tan populares como la marcha de Aida de Verdi, Nessun dorma de Puccini o la música para cine de Ennio Morricone. Se dispersaron por el escenario y también entre el público para crear divertidos diálogos musicales.

Pero volvamos a La Popa. La segunda parte del concierto estuvo dedicada enteramente a conciertos de Vivaldi. Los dos primeros con Avi Avital como solista en la mandolina quien se lució en dos de los conciertos del compositor barroco en una interpretación enriquecida por su cercanía con el repertorio popular.

El intérprete de la flauta piccolo Paco Varoch también corroboró la espectacularidad de Vivaldi en el concierto para su instrumento RV 443. Ligereza y virtuosismo caracterizaron su interpretación de la maravillosa y exultante obra. El bis no pudo ser más generoso: el Concierto para dos mandolinas, pero en versión para mandolina y piccolo. El ensamble de cuerdas de la OCM fue un cómplice ideal para los solistas en esta travesía veneciana, que además contó con la participación en el clavecín en la parte del bajo continuo de la colombiana Eleonora Rueda.

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enero
9 / 2015