Colombia, presente en la Feria del Libro de Frankfurt

Colombia hace parte de los países participantes en la feria más importante del mundo de la industria editorial. Estos son los representantes del país en Frankfurt.
 
Colombia, presente en la Feria del Libro de Frankfurt
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Dominique Lemoine

Ayer, Colombia inauguró su presencia en la Feria del Libro de Frankfurt, el encuentro profesional más importante del mundo para el sector editorial. Es allí que se dan cita las grandes casas editoriales, agentes literarios, entidades culturales y gubernamentales del mundo para definir tendencias, cerrar negocios y crear proyectos editoriales. Frankfurt es, básicamente, la única oportunidad del año donde países como Colombia pueden coincidir con los grandes del medio, con – si se quiere – los Illuminati del libro.

Colombia lleva muchos años yendo a Frankfurt, al principio con un stand minúsculo de condiciones precarias. Pero desde hace dos años, gracias en parte a un convenio entre la Cámara Colombiana del Libro y el Ministerio de Cultura, el stand de Colombia se ha transformado: aunque no es muy grande, es un espacio mucho más digno y fuerte, con un catálogo que tiene una razón de ser (en lugar de ser un chorrero de libros y ya), y – sobre todo – con una intención mucho más clara de presentar la producción editorial colombiana en todo su esplendor. “No nos interesa llevar un montón de libros de sellos editoriales”, explica Diana Rey, gerente de ferias de la Cámara Colombiana del Libro. “Lo que nos interesa es coger una idea y trabajarla en una exposición, en una presencia gráfica que dé cuenta de la muestra editorial que está ahí”.

Con esto en mente, la muestra que se llevó el año pasado a Frankfurt buscaba situar a la gente en Colombia con una suerte de geografía literaria colombiana, una exposición por compilando los libros más importantes de cada región en los últimos 60 años.

Este año, Colombia pisa fuerte en la feria del libro más importante del mundo con “Libros para la paz”, una selección de más de 150 títulos para entender el conflicto y las vías de reconciliación. Curada por el Ministerio de Cultura y la Cámara Colombiana del Libro, y elegida por un jurado compuesto por el editor Nicolás Morales, la escritora Beatriz Helena Robledo y el director de Revista Arcadia Juan David Correa, esta muestra pretende dar a conocer la producción editorial colombiana alrededor de una idea que hable sobre el país. “Cada año tratamos de pensar en una excusa que nos permita mostrar que en Colombia se hacen libros de todo tipo”, dice Diana Rey. “Esta idea nos permite no encasillar los libros como siempre, es decir, no llevamos libros infantiles, de ficción, de poesía, sino que los títulos que llevamos giran alrededor de ideas que presentan al país de otra manera”.

Como se ha vuelto costumbre, el stand de Colombia este año no sólo exhibe los libros que se escogieron para representar la industria editorial colombiana sino que también cuenta con una exposición. Los visitantes al stand encontrarán que “Libros para la paz” es en realidad una propuesta curatorial y museográfica, un recorrido por la producción literaria de Colombia desde 1920 hasta el presente que da cuenta de las diferentes maneras en que las letras han buscado entender la realidad de nuestro país. Así, se encuentran en Frankfurt tanto novelas y relatos periodísticos como libros de literatura infantil, novela gráfica, ensayo y fotografía.

Pero más allá de la muestra oficial, este año el país también está representado por un abanico interesante de editoriales. La presencia de  Siglo del Hombre Editores (con su fondo propio y como representantes de las editoriales universitarias de la Javeriana, Andes, Rosario, Externado, Nacional, Antoquia, CESA, y Uninorte), Pamericana, Rey Naranjo, Villegas, Laguna Libros y la Librería de la U. dan cuenta de la diversidad del sector editorial en Colombia. “Me complace que los editores pequeños estén empezando a ir a Frankfurt porque anteriormente sólo iban las editoriales más grandes. Además, se trata de mostrar que no sólo somos fuertes en literatura infantil y juvenil, sino que hay todo tipo de producción y diferentes tamaños editoriales”, dice Rey.

La inversión total para que Colombia estuviera presente en Frankfurt este año, y de esta manera, fue de 100 millones de pesos. ¿Y el retorno de inversión? Codearse con los grandes del mundo editorial surjan nuevas oportunidades. La presencia de Le Clézio en la Feria Internacional del Libro de Bogotá el año pasado, por ejemplo, se hizo realidad gracias a la presencia de Colombia en Frankfurt, en reunirse cara a cara con agentes literarios y sellos editoriales y explicarles qué significa la feria y qué significa nuestro países en el mundo del libro. Otro claro ejemplo de éxito es Rey Naranjo, una editorial pequeña que le ha apostado mucho a la internacionalización y que, gracias a ir una y otra vez a Frankfurt, ha logrado, por ejemplo, que su libro Gabo: Memorias de una vida mágica se publique en varios idiomas.

La Feria del Libro de Frankfurt no es sólo un capricho. Es una misión fundamental, especialmente para países como Colombia en donde todavía hay mucho por hacer en el ámbito editorial. Hacernos visibles con lo mejor de nuestros libros (por dentro y) por fuera del país es clave.

         

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octubre
8 / 2014