Una “secreta obscenidad” en el Teatro Odeón

Se estrena en Bogotá un nuevo montaje de La secreta obscenidad de cada día, un texto para teatro de Marco Antonio de la Parra que lleva circulando por los escenarios del mundo más de treinta años.
 
Una “secreta obscenidad” en el Teatro Odeón
Foto: Danilo Canguçu
POR: 
Marc Caellas

Escrito en los estertores finales de la dictadura de Pinochet, es probablemente la dramaturgia latinoamericana más representado en el mundo en los últimos años.

Según ha explicado su autor, psiquiatra de profesión, el título se inspiró por un lado en El obsceno pájaro de cada día, la novela del también chileno José Donoso y, por otra, en El discreto encanto de la burguesía, la película con la que Luis Buñuel cerró su brillante filmografía. En la adaptación de Matías Maldonado, con bastantes cambios respecto al original, el título quedó reducido a La secreta obscenidad. Matías lo explica así: “El titulo original me parecía un poco largo y en general me aburren los títulos tan largos: cuesta trabajo memorizarlos. Además, con un titulo corto le haces la vida más amable al diseñador del afiche y de todas las piezas graficas. Pero sobre todo, me parecía más efectivo, más contundente, de más fácil recordación.”

Matías Maldonado es conocido como dramaturgo, actor y profesor. Con este montaje asume el reto de dirigir y quedarse afuera de unos roles que son muy golosos para un actor. Es una obra que se puede presentar en una plaza sentados en un banco. Desnuda. Es lo que suele llamarse un “tour de force” actoral. A la pregunta de si no le entraron ganas de quitarle el papel a sus actores, Matías responde: “La tentación para los actores que nos lanzamos a dirigir es actuar los textos. No dar unas indicaciones técnicas y medianamente objetivas sino hacerlo como si quisiéramos que el otro actor nos imite. Yo he sufrido ese tipo de directores y por eso evité hacerlo. Dejé que cada actor descubriera su camino, yo traté únicamente de mostrar cuál era el destino al que quería que llegáramos.”

Los actores son Hernán Cabiativa, también conocido en el mundillo teatral como “el papis” o “el cigalilla”, y Alberto Valdiri, actor de larga trayectoria en cine, teatro y televisión. Ambos se ponen en la piel de estos inquietantes sosías de Sigmund Freud y Carlos Marx. Para conmemorar los 30 años de su estreno, se presentó en Chile hace unos meses una nueva versión con el elenco original del primer montaje, que incluía al propio Marco Antonio de la Parra como actor. El público de Santiago pudo comprobar como estos “actores” se parecían más ahora a sus personajes que treinta años antes, cuando la obra parecía más un divertimento juvenil que otra cosa.

“Hay algo en ese texto –explica Matías- que es lo que siempre busco al escribir o cuando pienso en una obra en la que quiera participar y es en la mezcla de humor y de tragedia. Es una obra que al principio la entiendes como una comedia, una comedia frívola, picante, medio erótica, con aires de vaudeville. Pero en la medida en que avanzas en el texto te das cuenta que tiene una densidad insospechada. Los personajes parecen ser caricaturas, caricaturas de dos exhibicionistas, caricaturas de las victimas y de los victimarios, caricaturas de Freud o de Marx, pero en el fondo son unas criaturas llenas de matices, complejas, detestables y entrañables a un mismo tiempo.”

Juntamente con Alberto Valdiri y Cristóbal Carvajal, Matías Maldonado firma la adaptación dramatúrgica. Un texto irreverente, que puede leerse en clave local. “Es una obra profundamente política, trasladada a la guerra sucia del conflicto colombiano. Creo que el humor político es algo muy necesario en nuestros tiempos. Si hay algo terrible que le ocurrió a este país fue el asesinato de Jaime Garzón, uno de los mayores humoristas de nuestra historia. Aunque trabajamos en una dirección muy distinta a la de él, creo que buscamos lo mismo que él. Reírnos de nuestras desgracias y monstruosidades, no como un acto de evasión sino justamente como un camino hacia la consciencia.”

La secreta obscenidad se presenta durante tres semanas en la FundaciónTeatro Odeón, este imponente edificio de la avenida Jiménez felizmente recuperado para propuestas teatrales de otro tipo. Aquí Matías plantea una puesta en escena en la que el espectador es casi una prolongación de la escenografía que el propio espacio ofrece. Tanto Matías Maldonado como Hernán Cabiativa, que actuaron juntos en Odeón el año pasado en Notas de Cocina, tienen su propia historia personal con el espacio. “Fue allí, cuando se llamaba TPB, que vi una obra que me convenció de que quería dedicar mi vida al teatro. Fue allí además donde Hernán inició su preparación como actor. Pero además porque el espacio mismo, con sus ruinas, su polvo, su magnificencia olvidada, aportaba mucho para lo que queríamos decir: estos dos personajes, Carlos y Sigmund, son dos sobrevivientes, dos escombros, dos detritus humanos en medio de una sociedad y unas ideologías convertidas en cenizas por el fragor de la guerra.”

         

INSCRÍBASE AL NEWSLETTER

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL
septiembre
19 / 2014