Rock en español, más que una moda pasajera

El rock en español fue el fenómeno musical de 1988, una cultura que se consolidaba y que tenía en grupos como Soda Stereo uno de sus principales representantes.
 
Rock en español, más que una moda pasajera
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Eduardo Arias

Publicado originalmente en Revista Diners edición 226 de enero de 1989.

Hablar del rock en español convertido en un lugar común, en un tópico, como dicen los españoles, tal vez los principales y más persistentes impulsores de esta fiebre, que se ha apoderado de América Latina, incluida Colombia, nación acostumbrada a llegar tarde o nunca en materia de música.

En esta época todo es alegría, jolgorio y contento. Desde los artistas, que van y vienen desde México y Patagonia, hasta los oyentes de las emisoras, quienes ahora entienden el contenido de los textos. En medio de ellos también hay gente muy contenta: las casas disqueras, que en el caso colombiano ven un nuevo mercado que antes pasaba desapercibido: la juventud. Las emisoras de radio, que antes programaban rock importado de Estados Unidos y Gran Bretaña principalmente, ahora cuentan con una serie de artistas que les permiten hablar a nombre de “nuestra identidad cultural”. El rock ha dejado de ser “penetración del imperialismo yanqui”.

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Canción animal. Soda Stereo en 2005.

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Pero el fenómeno, como se le llama ahora, como si se tratara de un huracán que se hubiera posado sobre el continente en cuestión de días, es en realidad el fruto de un trabajo de décadas, que para muchos pasó desapercibido. Es el trabajo de los músicos del pasado, quienes tuvieron que luchar contra un sistema de cosas que les impedía desarrollar una carrera musical coherente. Resultaría imposible conocer cuál sería el panorama actual del rock en América Latina y España si muchos de aquellos músicos del pasado hubieran contado con la difusión, la promoción y el apoyo que en países como México y Argentina es una realidad, y en otros como Colombia ya comienza a vislumbrarse.

El origen del rock en español, es decir, producido, ejecutado y cantado por músicos de habla hispana, se remonta a los comienzos mismos del rock en Inglaterra y los Estados Unidos. A finales de los años cincuentas y comienzos de los sesentas comenzaron a surgir agrupaciones y músicos que imitaban, e incluso adaptaban las canciones de los primeros ídolos de la era del rock’ n roll. Como es de esperarse, de esta etapa de imitación no quedó gran cosa, salvo la ilusión de haber podido transplantar a Madrid o Ciudad de México algunos aspectos de la vida londinense. Esta primera etapa, que tomó muchos años y que cada país vivió con diversa intensidad y en períodos largos, o no tan largos según cada caso particular, sembró una primera semilla. Estos “imitadores” de la primera época, en el peor de los casos hicieron un aporte fundamental: lograr que reaccionaran quienes los siguieron, empeñados en nacionalizar de alguna manera la música rock.

Esta nueva tendencia coincide más o menos con las nuevas posturas que adoptó el rock a finales de los sesentas y comienzos de los setentas, cuando se comenzó a experimentar con nuevos sonidos ya fusionar ritmos y melodías de variado origen. Desde la música de países como la India o Marruecos hasta los postulados de la música barroca, sinfónica y contemporánea. Esta segunda etapa, que en los términos actuales mercadeo y difusión pasó desapercibida, dejó en cada país una secta de seguidores más o menos importante. Nuevamente España y Argentina son los países más representativos. El rock comienza a diversificarse. En el caso español, aparecen diversos movimientos: rock underground, rock progresivo, flamenco rock, jazz-rock. Lo mismo ocurrió, con menos intensidad si se quiere, en algunos de los países de América Latina. Las influencias de los ritmos locales, muy en boga en los años setentas. De esta época datan músicos muy importantes, tales como León Giecco en la Argentina o el grupo Génesis de Colombia que, más allá de la poca o nula promoción que recibió ha realizado un trabajo muy importante en el desarrollo del rock colombiano.

En esta segunda etapa se consolidó, en muchos países, una tradición musical responsable en gran medida del éxito que tienen los grupos actuales. Muchas de las estrellas de hoy en día crecieron escuchando la música de estos músicos pioneros. Algunos lograron bastante éxito, otros no tanto, unos pocos fueron o siguen siendo verdaderos mitos en sus países. Y si bien nunca contaron con un aparato promocional que les permitiera entrar en los mercados internacionales, poco a poco se divulgaba esta música, cantada en español. Quienes viajaban a la Argentina traían los discos de Sui Generis, Spinetta Jade y otros grupos. Mientras tanto, en España aparecían grupos muy influenciados por las tendencias de finales de los setentas: punk, new wave, postpunk o disco. Aparecieron miles de grupos que ya no tenían la obligación moral de mostrar un virtuosismo especial o reivindicar uno o varios aspectos del folclor o de las raíces culturales. Bastaba ser divertido, entrar en la onda mucho más espontánea de los ochentas. Todo estaba dado para que comenzaran a aparecer grupos capaces de competir con las grandes bandas, millonarias en ventas, de Inglaterra y Estados Unidos.

         

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septiembre
4 / 2014