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Un tipo “normal” que monta en bici: Rigoberto Urán

A propósito del cumpleaños 33 de Rigoberto Urán, recordamos esta entrevista de cuando quedó segundo en el Giro de Italia y nos dio algunos consejos para empezar a montar bicicleta en Colombia.

Foto: Esteban Duperly

A propósito del cumpleaños 33 de Rigoberto Urán, recordamos esta entrevista de cuando quedó segundo en el Giro de Italia y nos dio algunos consejos para empezar a montar bicicleta en Colombia.

Publicado originalmente en Revista Diners Ed. 533 de agosto 2014

Rigoberto Urán tiene 27 años, una medalla olímpica, dos segundos puestos consecutivos en el Giro de Italia y ochenta pares de zapatos. Tiene un acento paisa que nueve años viviendo en Italia no le pudieron borrar y que imprime todo el tiempo en sus tuits.

Su cuenta, @UranRigoberto, es imperdible. Lejos del formalismo de las cuentas de muchas celebridades, la de Rigoberto está plagada de un desenfado refrescante. Tuitea tal y como habla: saluda con un muy paisa “quiubo mijo” a sus seguidores y se toma fotos con todo el que se le cruza cuando sale a entrenar en su “burra”.

Por estos días está en Medellín con su familia, donde come todo lo que no puede cuando está en competición: “Comida muy casera porque después de estar en carrera no quiero saber más de hoteles y restaurantes”. Come, dice, “mucho de todo”. Y ni más faltaba, cada vez que sale a entrenar por las carreteras de Antioquia quema en promedio unas cinco mil calorías.

Foto: Esteban Duperly.


Este año lanzó el Rigo Store, una tienda de ropa deportiva online que él mismo maneja y en la que vende desde uniformes de ciclismo hasta ponchos marcados con el logo que un amigo suyo le diseñó.

Se define como “una persona normal que monta en bicicleta”, pero hace falta ver lo que ha hecho en los últimos años para que la palabra normal empiece a quedarse corta para describirlo. Rigoberto, Nairo Quintana y ocho colombianos más fueron los grandes protagonistas del último Giro de Italia: “Fue algo increíble… Esa forma en la que ganó Nairo, mi segundo puesto, las cuatro etapas que ganamos los colombianos. Es una de las mejores carreras en las que he estado…”.

Lo que ocurrió en ese Giro fue legendario, incluso en un país con la historia ciclística de Colombia. “¡Ese himno ha sonado en todos los rincones del mundo este año!”, tuiteó Rigoberto luego de una victoria de la selección Colombia en el mundial. Este ha sido uno de los años más importantes para el deporte colombiano, y Rigoberto, a pedalazos, se ganó parte de la gloria.

¿Cómo se siente ahora que han pasado varias semanas desde el Giro de Italia? ¿Ya se lo terminó de creer?

Cuando uno está en el estrés de la carrera no pueda disfrutar las victorias o los títulos al instante. Uno vive en un mundo cerrado y ya cuando termina todo, cuando ya está en la casa y se relaja, dice: “Ay, juemadre, es que acabo de ser líder del Giro de Italia y terminé de segundo. Lo que logré fue una cosa muy grande”. Y ya acá en Colombia la gente le recuerda a uno todo el tiempo lo que hizo.

¿Recuerda alguna historia en particular?

¡Muchas! Una vez en un aeropuerto se me acercó un señor de por ahí unos treinta cinco años. Ese tipo me miraba y me decía que no lo podía creer. Iba y venía hasta que yo le dije “hermano, arranque que lo va a dejar el avión”. Ver gente así me gusta. Es gente muy original.

¿Cómo es su vida cuando está en competencia?

Muy mamona. Mirá, el Giro de Italia son 21 etapas. Son tres mil quinientos kilómetros en bicicleta y de traslado unos diez mil kilómetros. Entre bicicleta y avión uno recorre en 21 días unos catorce mil kilómetros. Cuando se acaba uno quiere desconectarse totalmente de todo. Estar en la casa, no saber nada de hoteles, nada de aviones.

¿Cómo le va a usted con el tema del medio ambiente?

Pues mirá, acá en la casa reciclamos mucho. Mi novia es una recicladora a morir, tiene como cinco canecas para separar. A mí de las vainas que más rabia me da es cuando voy entrenando y de un carro botan una botella de plástico. No me da para alcanzarlos en la bicicleta, pero si no…, mejor dicho. Me da mucha tristeza.

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¿Prefiere andar en bici o en carro?

Pues siempre que puedo hago vueltas en bicicleta. Pero en Medellín la cantidad de motos son un peligro. Y además acá con esa cantidad de lomas es imposible. Imaginate para una persona que va para la oficina llegar todo sudado. Pero es algo que se puede mejorar. Las empresas en Europa tienen sus baños: la persona sale en bicicleta y, si está haciendo mucho calor, va temprano y se ducha en la empresa. Los autobuses, por ejemplo, tienen para poner las bicicletas y también se pueden llevar en los metros.

Foto: Esteban Duperly.


¿Qué más ha visto allá que implementaría en Colombia en cuanto a movilidad?

Yo he estado en ciudades como Copenhague y, hermano, todo el mundo anda en bicicleta. A uno le sorprende en Europa ver a gerentes de banco y mujeres superarregladas yendo en bici al trabajo. Es que acá piensan que el que anda en bicicleta es pobre, que no tiene para carro. Acá a toda la gente le gusta tener su carrito y estamos todavía en un momento en el que a la gente le gusta mostrar, no solo que tienen carro, sino que tienen mejor carro que el otro. En Europa la gente no piensa en esas cosas. Hay millonarios que van en bicicleta al trabajo felices.

Allá las ciudades cada día parecen más pensadas para las bicicletas…

Es que allá un carro no sirve para nada. Acá en Colombia se pueden hacer cosas. Las empresas deberían incentivar a la gente. Que digan, si voy al trabajo en bicicleta me van a dar 5 % más de salario. O me van a dar premios.

Además de la plata que se ahorran en gasolina y parqueaderos…

Y en tiempo. Mirá, acá en Medellín hay una vía que se llama la 10, que tendrá aproximadamente un kilómetro. Un viernes a las cinco de la tarde uno se demora una hora en carro. En bicicleta, por más malo y ñoño que sea, uno no se tarda diez minutos.

¿Qué bicicleta le recomendaría a alguien que quiera empezar?

Lo básico es que tenga cambios. Para los que la quieren para todos los días hay varias que cuentan con ayudita de motor eléctrico. Tiene que ser una bicicleta cómoda, que tenga protector de la cadena para que no se le ensucien los pantalones. Y buenos frenos.

Muchos le tienen miedo también al esfuerzo físico, a quedar con dolor de cuerpo después de montar. ¿Algún consejo del experto?

Lo que pasa es que la gente es abusiva. Llevan 20 años sin hacer ejercicio, y cogen viernes, jueves y sábado de pura rumba, baile, chorro y trasnocho, y llega el domingo y dicen, me voy a dedicar a montar en bicicleta. Van y se hacen un recorrido bien verraco, unas cuatro o cinco horas, y llegan mamados, aporreados, cansados y quemados del sol. El consejo es comenzar suave, en lugares planos, ir a ciclovía los fines de semana. Empezar a hacer spinning para tener un poquito de forma física e ir aumentando poco a poco. No pasar de los 40 minutos al principio.

Pasando a otros temas, ¿qué tan metido está usted en el Go Rigo Go?

Estoy metido en todo. Hasta me ha tocado llamar a mucha gente porque hay algunos pedidos demorados. Imaginate yo llamar y decir: “¿Aló? Mirá, hablás con Rigoberto Urán de la tienda de Rigo Store”. La gente piensa que le están tomando el pelo, y yo sigo: “No, mirá, es que tu pedido es este y tenemos un problema con unas caramañolas”. Y la gente me pregunta que si en serio están hablando con Rigoberto. También a veces yo mismo hago las entregas de los productos. Ir a una casa y verle la cara a la gente de “¿este man qué está haciendo acá?”. Eso ha sido muy bacano.

Su equipo le imprimió su cuenta de Twitter en el uniforme. ¿Cómo le va con las redes sociales?

Soy tuitero ciento por ciento, hermano. Es una forma de que la gente conozca al Rigo de verdad. Suelo subir muchas cosas del común, nada preparado, eso es Rigoberto. Subo fotos de los paisajes que veo para que la gente conozca más a Colombia.

También se ha ganado agarrones…

Sí, imaginate la pereza que le estén escribiendo a uno únicamente cositas bonitas. A veces le dan a uno varilla por ahí, pero para eso también es el Twitter. Es una manera de expresarse uno como le dé la gana.

Algo que queda claro en sus fotos es que le gusta la moda…

Vivo en Italia hace años, y comencé a ver cómo se viste allá la gente. He empezado a vestirme con ropa más estrecha, más estrecha, más estrecha. Me gusta usar pantalones medio cortos y zapatos con media corta. Ahora que volví a Colombia vi mi ropa vieja y dije, juepucha, ¡yo cómo me ponía esto tan ancho! Además me encantan los zapatos. Me fascinan. La última vez tenía como ochenta pares, pero vivo regalando también.

Si pudiera repetir alguna de las etapas de este Giro, pero en plan de paseo, ¿cuál sería?

Una de las últimas, en la que llegamos al monte Zoncolan. Era un paisaje muy bonito.

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¿Y una ruta para recomendar en Colombia?

Uf, hermano, acá en Colombia hay muchas partes. El oriente antioqueño es muy bueno para montar. También la vía Las Palmas en Medellín. Acá lo que hay es sitios para andar en bicicleta.

CINCO TUITS de @UranRigoberto

1. (En un aeropuerto, frente a pantallas con horarios de salidas de aviones):

“Eeee no joda no encuentro mi vuelo para Urrao!!!”.

2. (Postrado en una cama de hospital)

“Por aquí en la clínica con un verraco virus que me quiere coger, pero yo mismo lo voy a destruir!!!”.

3. (Acompañado de un perro schnauzer con una pañoleta del Rigo Store).

“Hasta Firulai se antojó del nuevo #RigoHead. ¿Qué tal?”.

4. Este es de su novia @michydurango: “Pilas pues con mi mono!!!”, mensaje acompañado con una foto en las que las dos modelos de rutina le estamparon un beso en cada mejilla a Rigo cuando ganó etapa. La respuesta de Rigo:

“Amor, usted sabe cómo es”.

5. (Metido en un río):

“Tocó lavar la burra y de paso al piloto!!!”.

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Enero
26 / 2020

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