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Un martes cualquiera con Audiotrópico

Diez músicos en el escenario, diez personalidades diferentes, hacen único el sonido de esta banda colombiana.

Diez músicos en el escenario, diez personalidades diferentes, hacen único el sonido de esta banda colombiana.

Audiotrópico es una de esas bandas que podría servir como ejemplo de la diversidad que nos hace Colombianos. Con diez músicos en el escenario, diez personalidades diferentes, logran crear un sonido único. Lo mismo hacen con la música, juntando géneros como funk, el jazz, la salsa, la cumbia, el rock y el rap para crear estilo que los pone en una particular frontera entre la música comercial y el jazz.

Es la segunda vez que tocan en Gaira. Un bar y restaurante creado y curado cuidadosamente por la familia Vives como un templo de la música Colombiana. Gaira tiene un slogan que adorna el bar y que celebra el arte y la música: “Unidos en la Diversidad”. Esas palabras le caen como anillo al dedo a Audiotrópico.

Por eso regresan en un martes cualquiera, ya no para tocar frente a sus fanáticos si no para nuevos públicos. La primera vez fue a finales del año pasado después de una corta gira por California. Fue en este lugar donde hicieron el lanzamiento de su segundo disco “Asciende”. Una noche de lleno total en la que algunos fanáticos de la banda se quedaron por fuera del concierto. Regresan porque es un lugar cómodo para tocar, que honra la diversidad de sus estilos y en el que la banda, al parecer, se siente a gusto. Allí se encuentran a las 4 y media para probar sonido.

Pero tienen que esperar porque una de las bandas de la casa está terminando de ensayar. Durante el tiempo de espera van llegando los integrantes de la banda, excepto el trombonista que sólo podrá llegar al concierto. Manuela Puerto, una de las cantantes, y que viene con su propio maquillador empieza a arreglarse. El resto de los músicos deambulan por ahí, acomodan sus cosas. Felipe, el bajista, habla constantemente en el celular. Daniel, el teclista, le insiste a sus compañeros que tienen que ver el reciente video de su concierto en el Teatro Mayor. Jairo Barrera, saxofonista tenor, se dedica a tomar fotos del detrás de escenas. Algunos de ellos llevan camisetas negras con “Audiotrópico” estampado en el frente.

La prueba de sonido es metódica y, a pesar del tamaño de la banda, rápida. Tras unos cuarenta minutos todo está listo para que toquen juntos. En el escenario Santiago (guitarra y voz), Manuela y Felipe son la primera línea. No hay una voz líder, más bien tres voces que se complementan a veces protagonizando y a veces acompañando. Detrás de ellos, de izquierda a derecha, están los teclados, la batería, la percusión y la sección de vientos. El escenario de Gaira es grande, pero Audiotrópico lo llena completo. No me explico como hacían cuando apenas empezaban y tocaban en bares pequeños.

Al final de la prueba de sonido tocan un par de canciones y suenan bien. Uno de los meseros me dice “Está solladísima la banda”. Todos regresan al camerino, menos Manuela que se va con su maquillador a otro de los camerinos a terminar de maquillarse.

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El resto de los músicos se dedican, por un rato, a mirar sus celulares. Les avisan que tocarán a las 8 y media. Son casi las siete, y algunos de ellos quieren comer. Tres de ellos se van a buscar comida fuera. Los demás en el camerino recordando historias de sus más de 8 años como banda juntos. Felipe es el que más habla, tiene muy buen humor y cuenta historias de diferentes conciertos y espectáculos en los que él y algunos de la banda han participado. Luego toca piano por unos minutos, deja de tocar y vuelve a conversar. Jairo se dedica a tomar fotos, y cuando habla es para hacer parte de las bromas que le hacen porque recientemente ha empezado a tocar con Juan Pablo Vega. La conversación se detiene por la llegada de tres enormes picadas al camerino.

Se lanzan sobre la comida. Juanca, el baterista, saca comida a un lado para Manuela. De resto Jairo, Felipe, Rafa, el percusionista y Santiago debaten sobre qué hacer: si guardarles comida a los que fueron a comprar afuera o no. Deciden guardar una de las tres picadas, y haciendo un enorme sacrificio la cubren y se olvidan de ella por un rato.

Manuela llega con su maquillaje listo, es un diseño artístico en su frente que evoca a un León. Me dice que en el escenario prefiere estar así, con un maquillaje más teatral. Algunos de sus compañeros halagan el maquillaje y Jairo le pide que la acompañe para tomarle unas cuantas fotos. Faltando una media hora para el concierto deciden cambiarse.

Audiotrópico utiliza un vestuario diseñado especialmente para el escenario por Alejandra Rivas. La misma diseñadora que trabaja para Monsieur Periné y que es esposa de Santiago, el cantante y guitarrista de la banda. El vestuario es en tonos oscuros y otoñales con flecos y diseños que oscilan entre el viejo oeste y el SteamPunk.

Mientras se arreglan preguntan cuanta gente habrá afuera. Están tranquilos, saben que el bar no va a estar lleno. Es martes, y ya hicieron un concierto en este lugar para sus fans. Les gusta saber que van hoy a tocar ante un público que no conoce su música y que, esperan, se va a llevar una grata sorpresa.

Faltando unos pocos minutos piden media botella de ron que comparten, aunque no todos toman. Manuela sale con Daniel y el maquillador y se fuma un cigarrillo. Todos se encuentran abajo, tras bastidores y allí, justo antes de salir hacen un círculo. Se abrazan,murmullan por un par de segundos con nerviosismo. Luego Rafa, el percusionista, grita “Audiotrópico” y todos responden “¡Asciende!”. Lo repiten tres veces y suben al escenario. “Asciende”, como explicarán durante el concierto, es el nombre de su nuevo disco, pero es además, su grito de guerra.

Salen al escenario, y abren el concierto con “Mira” una fusión de latin con funk, en la que Felipe, Santiago y Manuela lucen su excelente capacidad para mantener armonías afinadas y sofisticadas. Las tres voces se complementan bastante bien. Santiago tiene una voz suave y aterciopelada, Manuela aguda y precisa y Felipe una voz nasal un poco más salsera. Felipe es quien más conecta con la audiencia y su enorme bajo de seis cuerdas, no es ningún obstáculo para que se mueva con soltura en el escenario.

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El público de Gaira está gratamente sorprendido. Algunos, se nota, son fans y conocidos de los músicos. Otros simplemente han venido a comer y se sorprenden con la calidad de la música. Porque, aunque la música de Audiotrópico es extraña y su mezcla de estilos los pone en lugar difícil de definir, lo que es indudable es su calidad como músicos. La sección rítmica suena amarrada y sólida. Las voces se entrelazan con claridad y afinación, y la sección de vientos contribuye a aumentar el sonido y también el sabor.

En total tocan nueve canciones moviéndose por todos los géneros y muchas veces mezclándolos con éxito. En “Reiterativo” hacen un funk al mejor estilo de Prince con un solo de saxofón que pondría orgulloso a Maceo Parker, en “Bloque C” lucen su enorme talento para la salsa más o menos tradicional y en “Asciende” la canción que le da título al disco, convierten la salsa en un funk con ritmo irregular en la que muestran su gusto por el Jazz.

La mezcla funciona. Terminan el concierto entre aplausos y ovaciones del público. Regresan al camerino satisfechos, pero sobre todo, tranquilos. Es sólo un concierto más, un paso más, en la larga carrera que los ha llevado durante más de ocho años a tocar en ciudades tan diversas como Montería y Fresno, CA y escenarios tan diferentes como el Teatro Mayor o el Festival Hermoso Ruido.

Audiotrópico es el ejemplo perfecto de la diversidad que constituye nuestro país. Es una música de Bogotá, pero también de ninguna parte. La hacen músicos de múltiples regiones de Colombia, con influencias muy diferentes, alrededor de un sueño común. Al final del concierto Manuela me dice “¿Ves lo diferentes que somos?, por eso la música es tan particular”. No le falta razón.

Rápidamente se empiezan a cambiar, guardan sus cosas y se van rápido. No es una fiesta, es un concierto más, más del trabajo, más del sueño de estar al lado de los grandes artistas de la música en Colombia. Una música sin géneros; en Gaira se homenajean los grandes artistas de la música del país. Vives, Shakira y Juanes ocupan los puestos centrales pero hay espacio para todo, imágenes y memorabilia de artistas de todos los géneros, con el único requisito de ser artista y ser colombiano. Audiotrópico va en ese camino, detrás de ese sueño, con una propuesta innovadora y única que vale la pena descubrir.

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Mayo
21 / 2014

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