Libros: Orgullo y Prejuicio, en el cumpleaños de Jane Austen

El 16 de diciembre es el aniversario número 239 del nacimiento de Jane Austen. Reseñamos su novela Orgullo y Prejuicio, el arquetipo de la comedia romántica.
 
POR: 
Gabriela Sáenz Laverde

“Es una verdad universalmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa”. Bueno, puede que eso no sea tan cierto en pleno 2013, pero lo era en 1813 cuando Jane Austen decidió comenzar con esta frase su primera novela, Orgullo y Prejuicio.

No se imaginaba Austen que doscientos años después, esta historia, que comenzó como una idea para entretener a su familia en una tarde perezosa de verano en la campiña inglesa (si es que algún día ha existido el verano en la campiña inglesa), seguiría siendo el arquetipo de todas (o casi todas) las comedias románticas que se producen hoy en día en la cultura popular.

La historia es así: Elizabeth Bennet, la segunda hija de un caballero, tiene cuatro hermanas y ningún hermano. Esto significa que su única esperanza en la vida es encontrar un marido rico, pues según las leyes inglesas de la tenencia de la tierra, al no haber un hombre que herede a su padre, su casa pasará a manos del pariente masculino más cercano. Su mamá, que está dolorosamente consciente de la situación, es una señora impertinente que no pierde oportunidad para recordarle a Elizabeth y a Jane, su hermana mayor (y la bonita de la casa) que las va a dejar el tren si no le ponen más empeño a la búsqueda de marido.

Como si un ángel hubiera escuchado las plegarias de la señora Bennet, al pueblo llega Bingley, un hacendado rico, joven y apuesto, al que cualquiera de las cinco hermanas Bennet podría echarle mano. Y no viene solo. Con él llega Fitzwilliam Darcy, su mejor amigo, un caballero mucho más rico que Bingley, en quien la señora Bennet encuentra otro partido perfecto para sus hijas.

Desafortunadamente para la señora, cuando Darcy las conoce en un baile local las detesta. Doña Bennet es gritona e impertinente, las hijas menores (Mary, Kathy y Lydia) no conocen modales, y las hijas mayores (Jane y Elizabeth) son bonitas, pero “no lo suficiente para tentarlo”.

A Elizabeth no le hace nada de gracia la mala cara de Darcy e inmediatamente se llena de resentimiento contra él. Hagamos aquí una pausa y pensemos cuántas veces hemos visto, en el cine, la televisión y otros libros, esta premisa: chico y chica se conocen, se odian, pero secretamente se encantan.

Pasan los días y Darcy y Elizabeth coinciden en más escenarios, donde él va descubriendo que Elizabeth no sólo es muy bonita; también es inteligente y muy educada. Es perfecta para él a pesar de sus circunstancias económicas, tan por debajo de las suyas. Y comete el error de decírselo así como así, sin pensar. “En vano he luchado. No quiero hacerlo más. Mis sentimientos no pueden contenerse. Permítame usted que le manifieste cuan ardientemente la admiro y la amo”, le dice.

Ella, naturalmente, monta en cólera: una declaración de amor en contra de la voluntad de su enamorado es lo último que ella quiere. En el fondo, Elizabeth es una feminista. No está dispuesta a entrar en un matrimonio sin amor. ¿Es Elizabeth la orgullosa y Darcy el prejuicioso? O, como veremos más adelante en el desarrollo de la trama, ¿es ella la que está llena de prejuicios contra él, y él el orgulloso que no deja que los demás vean la persona buena y decente que es?

Como en toda comedia romántica que se respete, el amor sale victorioso gracias a una serie de malos entendidos que se resuelven, a personajes cómicos y villanos (sobre todo villanas que desean desesperadamente casarse con Darcy y su fortuna) que la convirtieron en el clásico que es hoy.

En la cultura popular abundan las referencias y las adaptaciones de Orgullo y Prejuicio: El diario de Bridget Jones, la cinta que Keira Knightley protagonizó en 2005 o la adaptación de la BBC de 1995 que protagonizó Colin Firth y se convirtió en un fenómeno cultural en sí misma, dan fe de la importancia de Orgullo y Prejuicio. Corra a leerlo.

         

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febrero
6 / 2013