Nir Baram, el escritor israelí que levanta ampolla con sus libros

El escritor israelí comentará en la FILBO uno de los libros que mayor revuelo ha causado en su país y en Europa. La historia del régimen nazi desde el punto de vista de los colaboracionistas.
 
Nir Baram, el escritor israelí que levanta ampolla con sus libros
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POR: 
Marc Caellas

Ser capaz de desafiar, como lo hace Nir Baram en su novela Las buenas personas, la imagen de los judíos como las grandes víctimas de la Segunda Guerra Mundial, preguntarse por la visión de esos “otros” que eligieron conscientemente colaborar con la maquinaria asesina de Hitler a costa de traicionar a su familia, a sus amigos, a su raza, siendo él mismo un escritor judío, nacido, criado y residente en Tel Aviv, requiere, como mínimo, un estómago muy fuerte. Ahora, promete remover todavía más la conciencia global con su último libro World Shadow, una aguda radiografía del capitalismo.

¿Por qué cree que el establecimiento judío insiste tanto en su su visión de ‘Mártires de la Historia”?

Creo que el Estado israelí está muy obsesionado con la presentación del Judío Histórico como una víctima eterna de la historia. Esto pasa por dos razones: para fortalecer la legitimidad de Israel como el “salvador” de los judíos y para recordarle al mundo que  “nos la debe”. Este discurso, que domina la conciencia de los judíos israelíes, creó una sociedad paranoica, e  un estado constante de terror Y agresión, sin deseo de darle forma a un futuro distinto a una sociedad más incluyente. No tiene por qué ser así.

¿Es el autoengaño otro tipo de ficción a la que somos adictos la mayoría de las personas?

Todos los personajes literarios que me gustan son gente que cambia de máscaras todo el tiempo, hasta el punto en el que uno mismo no sabe si ellos mismos pueden darse cuenta de que tienen una cara, o si son una combinación de máscaras cambiantes Todos necesitamos el autoengaño para poder sobrevivir, pero nadie sabe realmente con certeza cuándo se está engañando a sí mismo. Por eso  siempre trato de crear personajes que tienen muchos motivos para cada uno de sus actos, porque es imposible aislar algo en la mente humana. No podemos.

Su último libro, World Shadow, ha sido considerado la mejor novela del año en Israel en 2013. ¿Podríamos decir que es una novela sobre la búsqueda de libertad en las invisibles cárceles del capitalismo global?

No es una mala descripción. No sé si la novela cree en la “libertad”, tanto en el capitalismo tardío como en general. Creo que es una novela que se dedica a una lucha: la lucha total entre las fuerzas que le dieron forma al mundo en los años ochenta. La novela también trata de equiparar voces contradictorias, pensar como ellas, imitarlas, imaginar su futuro, y luego, de alguna forma, perderlo todo. Puede que World Shadow sea una combinación entre el realismo, el hiperrealismo, la distopía, y la novela epistolar. Como el narrador cambia todo el tiempo y las conexiones entre las historias están estructuradas como un laberinto infinito, le da al lector la estructura del mundo globalizado…

Se ha dicho también que su libro es la mejor consecuencia de las protestas de los últimos años, del movimiento Ocuppy Wall Street. ¿Le ha influido todo este movimiento global a la hora de escribir esta novela?

Nunca había escrito algo que provocara tantas respuestas como World Shadow, especialmente de gente joven que inmediatamente afirmó que la novela era “El manifiesto” de la protesta social, que no creo que lo sea, porque la novela les da voz a todas las fuerzas y no muestra una meta superior o compasión por nada. Puede leerse de muchas formas. Por supuesto que influyó lo que ha pasado desde 2008 y todos los movimientos alrededor del mundo, pero la novela comienza en los años ochenta. Describe un tipo de lucha distinto, un capitalismo distinto.

¿En qué basa su pesimismo sobre el futuro del capitalismo?

El capitalismo en su forma de ideología más pura prometía una movilidad social, la oportunidad para ser excelentes y ascender en la escala social si se era talentoso. Esta era la ideología que alimentaban los periódicos, la televisión, etc. Pero ahora sabemos que no hay movilidad social, que los salarios se congelan durante años en la mayor parte del mundo occidental, que el 95 % de la recuperación de la crisis en Estados Unidos llegó al 1 % de la sociedad. Este tipo de capitalismo no es eterno. Tuvo un comienzo, cambiará, y desaparecerá.

         

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abril
29 / 2014