Feria del Libro: Letras Peruanas

La Feria del Libro le dedica su pabellón central a uno de los países con mayor renovación en su literatura. Llega de la mano de un Nobel y de una de las más grandes promesas de las letras.
 
Feria del Libro: Letras Peruanas
Foto: AFP
POR: 
Marc Caellas

“Advertirles que la literatura es fuego, que ella significa inconformismo y rebelión, que la razón del ser del escritor es la protesta, la contradicción y la crítica. Explicarles que no hay término medio: que la sociedad suprime para siempre esa facultad humana que es la creación artística y elimina de una vez por todas a ese perturbador social que es el escritor o admite la literatura en su seno y en ese caso no tiene más remedio que aceptar un perpetuo torrente de agresiones, de ironías, de sátiras, que irán de lo adjetivo a lo esencial, de lo pasajero a lo permanente, del vértice a la base de la pirámide social. Las cosas son así y no hay escapatoria: el escritor ha sido, es y seguirá siendo un descontento”.

Mario Vargas Llosa.

Cuando se anunció que Mario Vargas Llosa iba a inaugurar la Feria del Libro de Buenos Aires del 2011 se armó un escándalo como pocas veces antes en un evento literario. El director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, escribió un airado artículo que encendió la mecha de una hoguera de exabruptos entre partidarios y defensores del Premio Nobel de Literatura.

Lo cierto es que Vargas Llosa, con los años,  pasó de ser un acérrimo defensor de la revolución cubana (será difícil encontrar un texto más comprometido que “La literatura es fuego”, el discurso de aceptación del Rómulo Gallegos de 1967 cuya cita encabeza esta nota) a ser un despiadado portavoz de la derecha más reaccionaria del continente americano.

Sus artículos en prensa, que aparecen puntualmente cada domingo, tienen muchos más lectores que sus novelas recientes.

Su presencia en Bogotá quizás sea una buena oportunidad para obviar al político frustrado y centrarse en el buen escritor que fue. La ciudad y los perros, Conversación en la Catedral o incluso La fiesta del Chivo son grandes novelas que bien vale la pena leer, o releer.

Vargas Llosa encabezará la delegación peruana en la próxima edición de la Feria del Libro de Bogotá, noticia que, hasta ahora, no ha generado ni un triste tuit en el sosegado ambiente literario colombiano. Una conversación con Juan Gabriel Vásquez será el pistoletazo de salida de diez días intensos en los que la literatura marcará la agenda cultural colombiana. La cita es el 30 de abril, a las seis de la tarde. Serán 63 las personas que formen la expedición, divididas por la organización en 37 autores, 18 especialistas y 8 invitados especiales.

Más allá de las cifras, siempre frías, seguramente lo más interesante para el lector curioso sea la presencia en Bogotá de los jóvenes escritores que abanderan la renovación de las letras peruanas. Destaca por encima de todos Daniel Alarcón. Afincado en los Estados Unidos, Alarcón escribe en inglés y goza de un prestigio en ascenso en el mundo literario anglosajón. Su última novela, At night we walk in circles, de próxima aparición en castellano, está nominada al prestigioso premio Pen/Faulkner.

Por si fuera poco, desde San Francisco, junto con su esposa Carolina Guerrero, Alarcón pilotea Radio Ambulante, un proyecto de radio por Internet que ofrece historias narradas, un nuevo ejemplo del auge que el género documental goza tanto en literatura como en cine.

Hace unos años, Alarcón publicó una larga crónica sobre la piratería de libros en la revista Etiqueta Negra, un texto que debería ser de lectura obligatoria para los interesados en entender cómo funciona el mercado ilegal de libros en Latinoamérica. Gabriela Wiener, otra de las escritoras invitadas, publicó en sus páginas textos que fueron el embrión de sus futuros libros.

Wiener escribe crónicas gonzo en las que su cuerpo y su biografía le sirven para experimentar y luego escribir sobre la poligamia, el intercambio de parejas, el bondage o los actores porno. Sexografías y Nueve lunas, donde relata su embarazo, son dos lecturas fundamentales para los fanáticos de la no ficción. Wiener también incursionó en el incipiente género del performance literario. Con el poeta Jaime Rodríguez presentaron “Dímelo delante de ella”, una recreación en vivo de sus chats personales, una inmersión poética en la intimidad de una pareja.

Carlos Yushimito fue el único narrador peruano incluido en la siempre polémica lista Granta, con los, a su juicio, mejores escritores latinoamericanos menores de 35 años. Yushimito sitúa algunos de sus cuentos en Brasil, país que conoce por las atmósferas de Rubén Fonseca, pero que nunca ha visitado. Las favelas o el sertão se convierten así en el escenario donde narrar una cierta épica de la periferia. Admirador de Faulkner y Felisberto Hernández, Yushimito es uno más de los escritores becados por universidades americanas. A pesar de que considera que en Facebook se debate mejor que en las ferias, no desaprovechará su oportunidad de darse a conocer en el recinto de Corferias.

Y no podemos dejar de mencionar a Jeremías Gamboa. Contarlo todo, su primera novela, fue considerada un éxito antes incluso de haberse publicado, y su agresiva estrategia de mercadeo, apadrinazgo de Vargas Llosa incluido, despertó sospechas en los círculos literarios, sobre todo por la obsesión de algunos en nombrar sucesores, como si la literatura fuera una monarquía hereditaria. Como siempre, dejaremos el juicio final a los lectores.

Yushimito, Gamboa y Jerónimo Pimentel compartirán el 8 de mayo una mesa que analizará la nueva narrativa peruana. Es probable que hablen del periodista Raúl Tola, otro nombre para tener en cuenta. Flores amarillas, su cuarta novela, narra la vida de su familia, de origen italiano y su viaje a ese país. También debería salir en la conversación la poetisa Victoria Guerrero, que además este año publica su primera novela, Un golpe de dados, en la editorial Kodama Cartonera (¡qué gran nombre!), de México.

La presencia peruana en Bogotá no se limita a los escritores. Los músicos también tendrán su momento para lucirse. Es el caso de la joven violinista Pauchi Sasaki, una innovadora artista que acostumbra a improvisar presentaciones en espacios públicos de la ciudad. Pauchi no da conciertos, hace performances donde incorpora visuales e instrumentos de corte electrónico que acompañan al violín.

De madre y abuelos japoneses, Pauchi narra historias con su música. Otra cita imperdible será el concierto de Nova Lima, una banda que fusiona la música afroperuana con la electrónica y los ritmos latinos. Ellos revolucionaron la escena musical limeña con una propuesta que incorpora la tradición musical del Pacífico peruano a los sonidos más contemporáneos. Y la cumbia, ese género que se ha apoderado de las pistas de baile de todo el continente, tendrá su momento con Bareto, una formación que la combina con ska y con reggae jamaiquino. En definitiva, tres propuestas musicales bien distintas para conocer mejor los sonidos peruanos.

Pero habrá más eventos en esta feria, cada año más completa. Primero, el Sexto Encuentro Internacional de Periodismo, centrado esta vez en la memoria y el conflicto, con destacados invitados como el mexicano Javier Sicilia. Segundo, los foros del libro, una serie de mesas sobre el presente y futuro de la edición, con la presencia destacada de la italiana Francesca Cristoffanini, de la editorial Rizzoli. Tercero, la Filbo para niños y jóvenes, con una importante presencia de autores e ilustradores. En definitiva, como se suele decir, habrá para todos los gustos. Será difícil que alguien salga del recinto ferial sin un libro bajo el brazo. Del 30 de abril al 12 de mayo.

         

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abril
28 / 2014