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Libros: Los documentos chilenos

Bonsái, de Alejandro Zambra; El amante de las librerías, de Claude Roy y Ulises y la comadreja, de Georg Von Wallwitz son nuestros recomendados literarios del mes.

Bonsái, de Alejandro Zambra; El amante de las librerías, de Claude Roy y Ulises y la comadreja, de Georg Von Wallwitz son nuestros recomendados literarios del mes.

Mis documentos
Alejandro Zambra
Editorial Anagrama
208 páginas

Un rasgo común de todos estos cuentos es seguramente que en ellos contemplamos lo que pasa con sus personajes cuando están solos. A veces en compañía de alguien pero siempre solos. Una pareja que sufre un atraco, un padre pensando en su hijo ausente frente a su computador, un monaguillo con mala conciencia porque no ha hecho la primera comunión, un literato sin cigarrillos.

Digo cuentos porque así se leen, de hecho así deben leerse, pero con la enorme sospecha todo el tiempo de que son más bien testimonios de la vida del autor, casi memorias con algunas licencias poéticas como cambiar el punto de vista y el nombre de los personajes, el suyo propio. Ejercicios en los que el autor juega a volver su vida o sus reflexiones cuentos. ¿Pero acaso no es ese el juego en mayor o menor medida de todos los autores? Pues sí, pero en estos pareciera que Zambra disimula menos, como si quisiera hacer su trabajo sin ocultar del todo la impostura al contar sus cosas privadas, haciéndolas aun más sórdidas o felices.

Hay que aclarar: estos textos no son ejercicios ni el autor es cualquier persona. Y no lo digo por que se trate de Alejandro Zambra, ganador de más de un premio y escritor de ese pequeño prodigio de novela llamado Bonsai. Lo digo porque no a cualquiera el “ejercicio” le queda tan bien. No cualquiera tiene la fortuna de escribir frases como «Los cigarros son los signos de puntuación de la vida» o juegos como “No, no fumo. Tengo ganas de fumar, pero son ideológicas, no físicas”.

Vea también: “Sería de necios no hacerle caso a la astrología”, Florencia Bonelli

Pero no es solo eso, pues aunque este libro tiene bellas reflexiones y frases más que afortunadas no es un libro verboso en absoluto, ni tiene pretensiones filosóficas. Sólamente amor sólido por la palabra y a sus contradicciones. Intentemos otra vez: este libro es un poco como si alguien se pusiera a llevar un diario en un blog anónimamente, cambiando su nombre y el de las personas de las que habla. Un poco como eso, pero en vez de un blog se hiciera en un libro. Un libro con el nombre del autor en la tapa en letra tamaño veinte. Un chiste largo y terrible, lleno de matices, patético y trascendente.

“Mi padre era un computador y mi madre una máquina de escribir. Yo era un cuaderno vacío y ahora soy un libro” dice el narrador del primer cuento. Nos marca inevitablemente el tono con el que vamos a leer el resto. Adultés prosaica, tecnológica y práctica del padre, romanticismo de la madre, niño de papel en blanco, niño como ilusión. Niño que va creciendo en estos cuentos a través de las cosas en las que se refleja, como un computador o unos cigarros. Pretextos materiales para vidas sospechosamente intrascendentes. Intrascendencia que todos vemos con más claridad y miedo cuando estamos solos, como estos personajes, jugando con el cursor del computador sobre la hoja en blanco o descubriendo que muchas de sus actividades cotidianas son solo un pretexto para fumar.

Recomendados

El amante de las librerías
Claude Roy
Editorial Olañeta
50 páginas

Vea también: Un diálogo entre el pensamiento mágico y la ciencia sobre la muerte y la eternidad

El amor está lleno de rituales. La compra de víveres, durante cualquier mañana parisina, se convierte para el autor de este pequeño ensayo, en un ritual amoroso. Un amor de encuentros inevitables entre la tienda del queso y la del pan, en las librerías de su geografía emocional. Al recordar estos encuentros, el autor reflexiona, con prosa exquisita, sobre su amor: “Sé muy bien que la lectura, la literatura, los ‘libros’ es (y debe ser) la verdadera ‘pasión inútil’; que en cuanto se quiere encontrar una utilidad utilitaria a la literatura se la ve languidecer, encogerse y perecer; que una librería (…) es ese lugar gratuito y perfecto que no puede servir para nada, del mismo modo que no amamos de entrada a los que amamos porque nos sirvan para algo”.

Ulises y la comadreja
Georg Von Wallwitz
Editorial Acantilado
192 páginas

Es raro encontrar en la editorial Acantilado, de altísima exigencia, un libro de “finanzas”. No es gratuito. Este libro cuenta, con altura digna de la colección, una elocuente y breve historia de los mercados de inversión mientras reflexiona sobre el tema. “El espíritu da forma al cuerpo”, escribe Von Wallwitz en este libro, y a lo largo de sus páginas nos muestra cómo el mercado financiero se parece demasiado a las personas que trabajan en él. Ilustra, con muchas anécdotas sabrosas para el lector, cómo las ciencias exactas que se aplican a la Bolsa, en sofisticados modelos matemáticos por ejemplo, a la larga se quedan cortas. Los mercados, como la gente, son impredecibles. Von Wallwitz nos da en este libro singular algunas lecturas más psicológicas del comportamiento del mercado. “Mr. Market raramente es ecuánime. Está siempre eufórico o deprimido. El inversor (…) debe formular un juicio sereno”.

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Abril
23 / 2014

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