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Cine colombiano: “Afuera se siente más el país”

Con salas llenas y boletas agotadas, el Colombian Film Festival de Nueva York se convirtió en un lugar de reunión para la diáspora colombiana en torno al cine nacional. Balance de su segunda edición.

Foto: ColFilmNY

Con salas llenas y boletas agotadas, el Colombian Film Festival de Nueva York se convirtió en un lugar de reunión para la diáspora colombiana en torno al cine nacional. Balance de su segunda edición.

Para los amantes del cine, el barrio de Tribeca en Manhattan es un lugar que resulta familiar. No sólo porque su pintoresca estación de bomberos alojó el cuartel principal de los Cazafantasmas y se ha convertido en una de las locaciones más visitadas por turistas en la Gran Manzana, sino porque desde 2002 es la sede del Tribeca Film Festival, uno de los eventos mundiales más importantes para el cine independiente y que fue ideado por Robert DeNiro para revitalizar este sector que se vio altamente impactado por los ataques del 11 de septiembre. Sin embargo, entre el 25 y el 30 de marzo, los legendarios cines de Tribeca se convirtieron también en una pequeña embajada colombiana en medio de Manhattan. Esto gracias a la segunda edición del Colombian Film Festival, que en esta oportunidad proyectó 24 películas nacionales que de otra manera no llegarían al público neoyorquino.

Esto fue precisamente lo que motivó a Juan Carvajal, fundador y CEO, para idear el festival hace 2 años. Carvajal, que llevaba viviendo 5 años en Nueva York y que trabajaba cubriendo festivales, se dio cuenta de que gracias a la ley del cine el país estaba produciendo un alto volumen de películas, pero que éstas no llegaban a la gran comunidad inmigrante que reside en los Estados Unidos. De esta manera organizó la primera edición del festival, en donde proyectó 15 películas nacionales que ya habían sido exhibidas en Colombia y trajo 35 invitados entre directores y actores colombianos. El éxito fue total. Las salas de Tribeca que alojan a 400 espectadores no dieron abasto y el sentimiento general de los asistentes fue el de enorme agradecimiento por poder ver en pantalla el lugar que muchos dejaron décadas atrás y al que no pueden volver. Cada proyección terminaba con una intervención de algún asistente que conmovido no podía evitar felicitar al director y a los actores por permitirles estar cerca de esos paisajes e historias familiares que se pierden entre la nostalgia de quien lleva mucho tiempo lejos. Para Carvajal: “El festival pasado hizo sentir ese cordón umbilical invisible que nos tiene conectados con el país. A través de él la gente vuelve a Colombia. Es un público que por diferentes razones no pueden volver y esta es una oportunidad para conectarse con su tierra. De alguna manera el Festival se convirtió en una embajada colombiana de cultura”.

Este año, impulsado por la recepción del público, Carvajal se comprometió a hacer del evento un festival competitivo en donde la diáspora pudiera ver producciones nacional de alta calidad que ni siquiera se han estrenado en Colombia. “Queríamos darle la dimensión real de festival, teniendo varias premiers y una competencia que espera hacerle bulla a las películas que ganen aquí para que sean exhibidas y distribuidas en Colombia”. De esta manera se estableció un jurado que este año contó entre sus miembros con Chris Newman (director de sonido de El Padrino, Amadeus y El Exorcista, entre otros) y Peter Webber (director británico recordado por su debut cinematográfico en 2003 con La joven del arete de Perla) y que premió a Tierra en la lengua de Rubén Mendoza como la mejor película del festival. Además, se añadió a la programación la exhibición de cortos  , documentales y dos funciones de películas latinoamericanas altamente taquilleras y comerciales en la ciudad de Elizabeth en Nueva Jersey cuya población hispana es del 49.46% . Del mismo modo, y en alianza con el Consulado colombiano, se lanzó el programa “Viernes de película” en donde cada semana se proyectarán funciones gratuitas de películas nacionales para acercar a la comunidad colombiana residente en Nueva York al cine nacional.

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En Colombia, las películas nacionales reportan una asistencia entre 10.000 y 50.000 espectadores. Durante los 5 días del Festival, un total de 8.000 asistentes cumplieron la cita. Puede que este contraste entre las cifras de quienes ven cine colombiano dentro y fuera del país se explique, en palabras de Carvajal,  porque “estando afuera se siente más el país”. Pero es importante anotar que la mayoría de las películas que se exhibieron en el Colombian Film Festival y que dan cuenta de una cinematografía muy diversa que se encuentra en proceso de consolidación, aún no han sido distribuidas en el país y sólo se han visto dentro del circuito de los festivales, siendo el Festival Internacional de Cine de Cartagena un epicentro importante de difusión para las películas que se están haciendo en Colombia. Según Jaime Manrique, director de Black Velvet, “una de las grandes dificultades que atraviesa el cine nacional actual es que son películas sin público en sala. Las cifras son muy bajas. Consideramos que una película colombiana es un éxito en taquilla si reporta un millón de asistentes”. Y precisamente para Carvajal esta es una de las labores más importantes que tiene este tipo de eventos “crear conciencia de apoyar la pantalla colombiana, pues estamos en un buen momento de producción  y esto debe verse reflejado en el público. Un reto de este tipo de festivales es pensar cómo se puede ayudar a estos cineastas nuevos haciendo que la gente vaya a las salas”.

Un ejemplo de esto es Jardín de amapolas del director Juan Carlos Melo que se llevó todos los aplausos en el Colombian Film Festival y que, a pesar de haber sido estrenada en el Festival de Cine de Cartagena de 2012, aún se encuentra en medio de acuerdos de distribución para que sea estrenada a mediados de este año en el país. Financiada por un premio del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico y las productores Nación Latina y Chirimoya Films, cuenta la historia de un niño y su padre que se ven obligados a trabajar en un cultivo de amapolas.

En sus funciones dentro del Colombian Film Festival fue ovacionada por el público y en su premier fue alabada por los asistentes quienes felicitaron enormemente al director por su labor. Fue en el festival en donde Melo no sólo encontró una vitrina para su cinta, sino también comentarios de otros colombianos que se reconocían dentro de su cine. En palabras del director, “Esta es una película que llega con un perfil bajo pues es muy independiente y tuvo muchas dificultades. Entiendo que pueda generar inquietudes en el público y para eso se necesitan este tipo de festivales, para que sirvan como una catapulta para el proyecto. Además, ver que la gente se paró a aplaudir me hizo ver como el proyecto que se había luchado está dando algún tipo de resultado”.

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Para la próxima edición Carvajal quiere ampliar la muestra de películas latinoamericanas y abrir nuevas categorías de competencia. Además le parece necesario la creación de socios cinematográficos en los Estados Unidos que apoyen a la industria cinematográfica colombiana no sólo con las coproducciones, sino también “con la formación de nuevos cineastas por medio de talleres e intercambios que le apunten a mejorar la escritura de guiones y el fortalecimiento en las historias que aún son muy débiles”

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Abril
02 / 2014


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