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Evie Wyld, el eco del silencio y la soledad

La escritora británica Evie Wyld es una de las invitadas al Hay Festival de Cartagena gracias a que desde el 2013 hace parte de la lista de Mejores Novelistas Jóvenes Británicos de la revista Granta.

Foto: Linda Brownlee

La escritora británica Evie Wyld es una de las invitadas al Hay Festival de Cartagena gracias a que desde el 2013 hace parte de la lista de Mejores Novelistas Jóvenes Británicos de la revista Granta.

Cuando Maurice Sendak -el reconocido autor e ilustrador de grandes clásicos infantiles- era niño estuvo muy enfermo. Cuenta en algunos recuentos que desde la ventana que estaba al lado de su cama veía cómo otros niños jugaban afuera. Esto lo convirtió un gran observador; sus ilustraciones están llenas de simbología y sus historias son profundas y hablan del mundo entero en pocas líneas.

La escritora Evie Wyld también estuvo enferma cuando niña. A los dos años tuvo encefalitis viral, que la dejó en coma unos días y obligó a someterse a exámenes y drogas hasta su adolescencia. No tiene recuerdos de los días cruciales de su enfermedad, pero les atribuye, igual que Sendak, su vocación por el detalle, por los mundos que ocurren en dos palabras, por el significado de los colores, todas características de su prosa.

Aunque es británica de nacimiento su familia es australiana, lo que ha influenciado de muchas maneras su obra. Luego de hacer una Maestría en Escritura Creativa en la universidad de Goldsmiths, en Londres, se dedicó a escribir y administrar una librería en el sur de la capital inglesa, desde donde sigue observando con cuidado lo que pasa por su vitrina.

En 2013, a los 33 años, entró a ser parte de la lista de la revista literaria Granta de los Mejores Novelistas Jóvenes Británicos gracias a sus dos novelas publicadas -After the Fire a Still Small Voice (2010) y All the Birds, Singing (2013)-, y, claro, a numerosos cuentos que se encuentran en varias antologías. Este año es una de las invitadas de British Council al Hay Festival de Cartagena.

¿Qué ha pasado desde que supo que hacía parte de la lista de los Mejores Novelistas Jóvenes Británicos de la revista Granta?
Supe antes de que lo anunciaran y fue muy difícil mantener el secreto. También publiqué mi segunda novela justo antes de que saliera la lista y creo que estar en la lista realmente ayudó a que el libro sonara un poco más. Eso fue encantador. Por otro lado he viajado mucho, iré a Colombia y el British Council me ha llevado a varios países.
Pero por el lado de la escritura en realidad la cosa no cambia mucho. Algunos podrían pensar que estar en la lista se siente como “¡lo logré!”, pero en mi experiencia -y en la de algunos otros con quienes lo he hablado-, se siente más como si estuviéramos engañando a alguien y que en cualquier momento nos van a descubrir. También sabemos que esto significa que tenemos que trabajar más duro.

¿Entonces hay más presión para producir más o más rápido?
La cosa con las novelas es que son como vivos que van evoluciona en el proceso, entonces requieren mucho tiempo. A mí me toma cuatro años escribir cada libro y no creo que pueda escribir de manera diferente. Además hay un sentimiento extraño que me embarga cuando termino un libro: me siento aliviada y exhausta, y siento que he pasado por algo importante; luego me doy cuenta de que tengo que escribir otro libro y empieza el mismo proceso, una y otra vez, lo que es maravilloso y cómodo. No importa cuánta presión me ponga a mí misma, solo escribo lo que puedo escribir, de lo contrario escribiría un best seller y sería millonaria. Por desgracia solo puedo escribir ficción literaria, que disfruto muchísimo pero que se vende poco, aunque lo suficiente como para que esté tranquila hasta el próximo libro y a la vez pueda mantener mi librería abierta.

Aunque no sean del tipo best seller, sus libros han sido muy bien recibidos por la crítica. ¿Está pendiente de los comentarios? ¿La afectan?
Con el primer libro logré evitar leer todo lo que escribían sobre este o preocuparme. Hoy en día me siento afortunada de haber recibido tantos buenos comentarios. Sin embargo, ahora no me interesa tanto leer reseñas, pero las que termino leyendo con una chispa de emoción son las que odian el libro y lo dicen sin pudor. Todavía no he llegado al momento en que la crítica destroce mi trabajo, y seguro me hará todo tipo de daño, pero siempre trato de tomar distancia, de las buenas y malas reseñas. La forma más segura de dejar de escribir es preocuparse por darle la talla a la crítica o por hacer algo que todo el público disfrute. Creo que hay que escribir como si nadie nunca fuera a leer.

Tal vez su maestría en escritura creativa le sirvió para aprender a lidiar con todo tipo de comentarios…
Tal vez. Creo que la mayoría de la gente tiene una idea diferente de la utilidad de un curso de escritura creativa y de qué se trata. En realidad es un año de lectura intensiva y el momento en que la escritura debe tomarse en serio. Sin embargo, los talleres de crítica ocurren unas dos veces al semestre, no mucho más. Creo que es útil para tomarse en serio a uno mismo y leer el trabajo de otras personas y darse cuenta de lo difícil que es escribir. La verdad nadie le enseña nada en particular.

¿Cuál fue el primer texto que publicó?
Un cuento corto llamado “The Convalescent Handbook” en la antología Sea Stories. Una publicación muy pequeña. Probablemente es la vez que más emocionada he estado por publicar algo.

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¿Qué cree que hace que un cuento sea bueno?
Esta es una pregunta difícil. Los grandes relatos no están construidos como algunos piensan. Algunos creen que un cuento es una fábula, que es algo completamente diferente a lo que en verdad es. En cierto modo me gusta que el cuento deje una imagen, como cuando alguien se queda sentado en su auto, pensando sobre toda su vida…

Dice que le toma cuatro años escribir cada novela, ¿cómo es su proceso de escritura? ¿Cómo es el proceso para armar cada uno de estos mundos?
No hago mucha investigación antes de escribir, porque siento que –aunque la investigación es un proceso encantador- también puede guiar la escritura de una manera que no es fiel a la historia y eso arruina la naturaleza creativa de la escritura.

Para mi primera novela, After the Fire a Still Small Voice, hablé mucho con mi tío, que es veterano de la Guerra de Vietnam, y con otros veteranos. Todos estos testimonios de primera mano los recogí en diarios, pero aparte de eso no hice mucha investigación. No soy historiadora, ni estoy al tanto de los vericuetos políticos de la guerra… leo mucho, claro, pero no soy experta. Entonces escribí mi versión, con muy poco conocimiento, y la investigación vino luego y sirvió para extraer las partes que no se sentían naturales al final del proceso. ¿Suena lógico lo que digo?

Sí, completamente. Pero además de preguntar por el proceso de investigación histórica, lo que quiero saber es el proceso de “recolección” de imágenes. Sus descripciones son muy delicadas, precisas y denotan una manera muy peculiar de mirar… ¿podría tener que ver con que cuando pequeña quería dedicarse a la pintura?
Tal vez ese cuidado con las palabras viene de que empecé escribiendo cuentos y luego escribí novelas. En las narrativas más cortas cuentan cada palabra y cada espacio entre las palabras.
De niña estuve muy enferma y era muy introvertida. Creo que esa situación resultó en encontrarme cómoda con mi silencio y la quietud, y en aprender a observar las cosas muy de cerca. Siempre me han interesado las imágenes individuales que puedan tener eco y un significado. Hoy en día disfruto mucho de mi soledad, del silencio, y de perderme en mi propia imaginación.

En ese entonces mis pinturas y dibujos eran una manera de tomar apuntes. Hoy en día tomo toneladas de apuntes. Tengo cajones llenos de cuadernos a los que rara vez regreso… es extraño… porque siento que son imprescindibles y todo el tiempo estoy anotando cosas que no quiero olvidar. Lo que suele suceder, o eso parece, es que una vez lo escribo se queda alojado en mi cerebro y luego aparece en la página, cuando me encuentro al frente del computador.

¿Le preguntan todo el tiempo por qué escribió una novela desde el punto de vista de un hombre? ¿Y qué tal la pregunta de si hace “literatura de mujeres”?
Es curioso porque cuando salió el primer libro era “la única” pregunta que me hacían, tal vez porque en ese entonces era bastante joven y existía la duda de cómo una mujer joven podía escribir las voces de hombres mayores. Esa pregunta nunca se la hacen a los hombres, porque por supuesto ellos pueden escribir como mujeres sin problema. Y la verdad mi respuesta siempre fue muy aburrida: “Conozco algunos hombres, que también son personas”. Además esta fue la voz que salió una vez me senté a escribir.

El segundo libro está escrito desde el punto de vista de una pastora de ovejas y me costó bastante trabajo, pues no quería que fuera una protagonista romántica. Me enferma un poco que los personajes femeninos tengan que enamorarse o que sean el objeto de la pasión de alguien. En este caso intenté que fuera más una persona común que una mujer fuerte. Es solo una persona.

En alguna parte vi que en una entrevista decía que su primera novela trataba el tema de la tristeza, la segunda el tema de la culpa y que la tercera se preocupa de asuntos familiares. ¿Se podrían leer como un conjunto en cuanto a que los personajes parecen heredar estos comportamientos y aflicciones?
Sí, toda la razón. El primer libro estaba vagamente basado en mi tío -que luchó en la guerra-, su hijo y su padre, que son tres ejemplos muy diferentes de la experiencia de la guerra. Esto tiene que ver con comportamientos heredados, sobre todo los del hombre australiano –del lugar de Australia de donde viene mi familia-, que le dificultan la comunicación y que se originan en el afán de conservar la masculinidad en un tiempo de guerra.

El segundo libro es bastante oscuro, tal vez porque lo escribí durante la enfermedad de mi padre –él murió unos seis meses antes de finalizarlo-. Creo que las cosas que pasan durante el proceso de escritura se absorben y se reflejan al final, quiéralo uno o no. En ese entonces estaba muy preocupada por cómo iba a resultar la novela. Tuve que confiar mucho en mi editor en ese momento.

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Y la próxima novela, la tercera…
He escrito cuatro páginas, pero ya tengo un plan.

¿Y quién es Rodney Fox?
Rodney Fox, I Love You es una novela gráfica que saldrá publicada en 2015. Rodney Fox es un australiano que sobrevivió el ataque de un tiburón y de quien estaba enamorada cuando niña. La verdad en ese entonces no sabía nada de él, aparte de que era había sobrevivido este increíble momento y que era increíblemente apuesto. Hoy en día debe tener unos setenta años y se dedica al turismo ecológico: lleva a chicos de colegio a conocer tiburones blancos. La historia es más una autobiografía del punto de vista de una niña y el telón del fondo es el momento en que visitamos Australia con mi padre, a quien, por ser muy “muy” inglés, le costó trabajo entender este nuevo país. Puede parecer algo tonto, pero me divertí muchísimo escribiéndolo.

¿Quién lo dibujó?
Un amigo mío, Joseph Summer, a quien conozco hace años y que es muy bueno dibujando tiburones.

¿Le gustan los cómics?
Me gustan las “biografías gráficas”. Creo que es una gran manera de retratar todo ese dolor heredado de una manera menos torpe.

¿Y qué autores le gustan?
Acabo de leer Stitches, que es fantástico. Es sobre un niño -David Small, el autor- hijo de un cirujano. En los cincuenta nadie sabía que los rayos X eran peligrosos y su padre todo el tiempo lo pasaba por la máquina de rayos X. A la larga debieron removerle una cuerda vocal y un día se despierta sin voz. También me encanta Building Stories de Chris Ware, su manera de enfrentarse a la estructura de una narración es apasionante.

La lista Granta está conformada por varios nombres que no son típicamente ingleses, hay muchos inmigrantes y autores que hasta ahora se están nacionalizando, ¿cree que esta mezcla es un termómetro de cómo está conformada la Gran Bretaña hoy en día?
Eso es un tema complicado porque cada individuo que está en la lista Granta se siente contento de estar en la lista, pero es solo eso, una lista, no un grupo. Si pusiéramos todos nuestros libros juntos no podríamos mostrar lo que es “la literatura británica”, somos solo veinte autores que se pueden definir como “unos autores británicos”. No es algo que los escritores pensemos, en solo un ángulo de lo que pasa en la literatura británica, pero no de lo que pasa en Gran Bretaña. Más que reflejar una sociedad, la lista refleja la calidad de la escritura. Es imposible que la gente espere lo contrario.

¿Y por qué lee y escribe ficción? ¿Qué hay en las ficciones que tanto nos gustan?
Creo que saber que podemos hacer cualquier cosa en la imaginación, ir a cualquier lugar sin importar lo extraño que sea. También creo que está la sensación de conexión al leer ficción. Cuento escribo trato de llevar al lector a algún lugar o de expresar algún sentimiento que sea completamente ajeno a él o a la manera en que podría pensar. Sin embargo, también ocurre ese momento en que nuestros cerebros hacen un clic y pensamos: “Creía que era la única persona que pensaba de esta manera”. Y eso es lo que hace que leer sea tan placentero. Cuando alguien escribe una muy buena imagen despierta una ligereza en el abdomen, una conexión, casi como un presentimiento.

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Enero
29 / 2014


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