Cultura

‘Noticia de un secuestro’: el dolor de contar una historia que no se debe volver a repetir

Rodrigo García Garcha recuerda que cuando leyó por primera vez Noticia de un secuestro, el libro de su padre, Gabriel García Márquez, sintió mucha tristeza porque entendió que el secuestro es particularmente cruel. No es que se compare una atrocidad con la otra, pero la muerte es algo definitivo, explica, mientras que “el secuestro y la desaparición generan una incertidumbre constante, el dolor mezclado con la esperanza. Es un cóctel terrible”, asegura Rodrigo, quien formó parte del equipo de producción de la serie basada en el libro homónimo y que ya se encuentra en Prime Video

Los sentimientos de los integrantes del equipo detrás de la grabación son encontrados al hablar de la serie. Por un lado, la alegría de llevar una obra como Noticia de un secuestro a la pantalla, así como por lo que significa para la memoria de Colombia, también por el buen ambiente que se generó entre todo el equipo: “nos volvimos una familia”, dicen; pero por otro lado, el dolor implícito en todo lo anterior.  “Descubrimos que tenemos una herida abierta”, señala Cristina Umaña, quien interpreta a Maruja Pachón. 

Foto de Maruja Pachón (Cristina Umaña), quien fue secuestrada el siete de noviembre de 1990 por el Cartel de Medellín, y su esposo Alberto Villamizar (Juan Pablo Raba) en la serie Noticia de un Secuestro. Foto. cortesía Prime Video.

En el libro de Gabo, en los agradecimientos, el nobel colombiano escribió: “Para todos los protagonistas y colaboradores va mi gratitud eterna por haber hecho posible que no quedara en el olvido este drama bestial, que por desgracia es sólo un episodio del holocausto bíblico en que Colombia se consume desde hace más de veinte años. A todos ellos lo dedico, y con ellos a todos los colombianos -inocentes y culpables- con la esperanza de que nunca más nos suceda este libro”.

Esta es la entrevista con Majida Issa, quien interpreta a Diana Turbay; con Cristina Umaña como Maruja Pachón; Juan Pablo Raba como Alberto Villamizar (esposo de Maruja); Andrés Wood, director y productor de la serie; y con Rodrigo García Garcha: 

¿Cómo ha sido esta experiencia para ustedes?

Cristina Umaña (C. U): Ha sido muy emocional. Creo que hoy han habido más risas que las que me hubiera imaginado, porque han habido muchas lágrimas en todos los encuentros que hemos tenido y siempre que tocamos la historia, que hablamos de la serie, del proceso, hay una emoción que prevalece. Me siento muy emocionada de estar acá hoy. Hemos esperado mucho tiempo para que salga la serie. 

Juan Pablo Raba (J.P.R): Además de todo eso, pasa algo y es que este es un trabajo de sangre, sudor y lágrimas. Yo lo llamo la profesión imposible porque es imposible hasta que lo hacemos posible. Pero este proyecto de la mano de este autor, de la mano de las personas que estuvieron en el momento en el que lo hicimos: pandemia, protestas… se armó una familia en el set. Y este sentimiento fue mucho más potente porque todos tuvimos que trabajar en contra de todos esos elementos. Sacarlo adelante fue un proceso tremendo. 

C. U. :Fue muy bonito cómo nos acompañamos todos. Eso generó un lazo muy fuerte entre todos los que somos parte de este proceso. 

Majida Issa (M.I): Nos sentimos tan orgullosos de estar aquí. 

Es una gran responsabilidad…

Rodrigo García Garcha (R.G.G): Siempre hay una gran responsabilidad con la gente que vivió estas tragedias, sobre todo con la familia Turbay, Villamizar, Pachón, gente que nos apoyó en el proyecto. En el caso de Andrés, y de los actores, que dieron parte de su vida en este proyecto. El compromiso siempre fue muy grande. Mis colegas tenían además la presión del libro de Gabo. Yo como hijo la sentía menos, porque la labor del hijo es rebelarse contra el padre (risas). Pero sí la responsabilidad con la verdad, del compromiso con la situación del país, de lo que se vivió y de darle cara, nombre, circunstancia a cada persona, a cada víctima, sobre todo a cada persona que perdió la vida. Eso siempre fue una enorme responsabilidad.

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No es por ponerle seriedad, hemos gozado enormemente y nos reímos de la satisfacción de estar aquí porque esto se logró. Pero yo lo sé por ellos, aunque no los vi en persona durante el rodaje, hablé con ellos y todo el mundo sentía esa responsabilidad con la gente real. 

Es vivir un poco la experiencia de ser periodista…

M. I: Estábamos retratando la realidad con la interpretación de Gabriel García Márquez, que no es nada menor. Eran muchas responsabilidades al mismo tiempo, ante el país, porque es un hecho que cambió al país, todo lo que sucedió con los Extraditables y con aquel personaje que no aparece en la serie, que era el victimario… y esa responsabilidad ante el país, y la responsabilidad ante el mundo entero, en realidad pensé que era más grande que la otra responsabilidad y resulta que no. Después se hace mayor la responsabilidad ante las familias, la gente que lo tuvo que vivir en carne y hueso.

Todo toma una dimensión distinta. Es una responsabilidad mucho más profunda, uno tiene que liberarse de cualquier cosa que esté pensando o que quiera como autor o creador y poner toda su atención en ser absolutamente respetuoso y en hablar desde el punto de vista de las víctimas sin ninguna posición de juicio. Tener toda su atención en ser totalmente respetuoso en hablar desde el punto de vista de las víctimas para hacer justicia con su posición. Era una responsabilidad más humana. 

Maruja Pachón fue liberada en mayo de 1991.

Es una versión de la versión…

C.U: Sí, esta es la versión, de una versión de unos hechos reales. Ahora que he visto los tres primeros episodios, veo una mirada profunda y hermosa sobre esta historia, de este hecho que me emociona muchísimo. 

R.G.G: Pero es una versión de todos guiada por Andrés (director y productor), pero que no traiciona la esencia del problema, la esencia del drama humano, la esencia de los personajes. El propio Gabo siempre estuvo muy preocupado y estresado de no hacerle justicia a la historia, al país y a los individuos. Pero bueno, la esencia, contar lo que es humano, creo que la serie lo logra y la presumo desvergonzadamente porque Andrés y los guionistas colombianos tomaron la cabeza y yo respondía y reaccionaba. Creo que se lograron cosas muy buenas. Hace un rato hablábamos de las escenas del cautiverio, que son impresionantes, se ve el miedo y el valor extraordinario de esas mujeres, de esas personas. Todas las actrices lograron darle una gran fuerza a estas mujeres, una gran vulnerabilidad, una gran determinación, mucho miedo, todo envuelto en una cosa humana realmente fascinante. 

¿Qué emoción sintieron cuando leyeron Noticia de un secuestro?

J. R: Yo recuerdo miedo. 

C. U: Yo, mucha tristeza. No paraba de llorar leyendo el libro. 

Andrés Wood: Para mi una imagen totalmente distinta. Cuando Rodrigo me llama, 30 años después de que saliera el libro, se me vino a la mente la imagen del cautiverio de Maruja, de esta mujer secuestrada. 

M.I: A mi me dio mucha tristeza. Recuerdo que lo leí al tiempo que una amiga que me decía que eso no era realismo mágico, que es lo que a mi me gustaba. Yo le pregunté: ¿te parece que esto no es realismo mágico? ¿Quién puede creer la historia de este país? Me acuerdo que para mi era una cosa iverosimil, es iverosimil lo que tenemos que vivir en este país. Me dio mucha tristeza, me logró meter en la historia, vivirlo en paralelo y se me olvidaron las noticias y que existía el otro lado. Ese relato fue con el que me quedé en la cabeza. 

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¿Y para usted, Rodrigo?

R.G.G: Tantas cosas a la vez. Para mí, que soy colombiano pero muy criado en México y en España, conocer sobre la realidad colombiana…era impresionante que un individuo pudiera declararle la guerra al Estado y que realmente tuviera los medios para aterrorizarlo. Y luego por supuesto las historias interpersonales. El libro está lleno de historias de amor: entre Alberto y Maruja, entre Diana y su familia… me conmovió mucho el personaje de Marina Montoya, su soledad. Es quizá la persona menos sofisticada pero siempre la que tiene la clarividencia de que las cosas no van a acabar bien para ella.

También mucha tristeza porque el secuestro es particularmente cruel. Yo sé que no se compara una cosa atroz con otra, pero la muerte tiene una cosa definitiva, pero lo cruel del secuestro, como lo de los desaparecidos, es la incertidumbre constante, el dolor mezclado con la esperanza. Que es un coctel ya terrible. Entonces a pesar de que era un panorama del país impresionante, lo que me cautivó fue a nivel tierra, literalmente. Esas mujeres sentadas en el piso y la desesperación del marido. Muy tremendo. 

¿Descubrieron algo nuevo mientras hacían la serie sobre esa misma historia?

C.I: Yo personalmente descubrí que tenía una herida frente a esta historia, frente a este momento histórico que no sabía que tenía, de la que fui muy consciente durante el rodaje y todo este tiempo, hasta hoy. Me pasaba algo y es que durante el rodaje había momentos en los que me sentaba a desayunar en mi casa y me ponía a llorar. Lloraba de la nada. En un momento dije: ‘bueno, esto es lo que es, vamos a dejarlo ser’. Es la emoción que me habita y que necesita salir porque no había salido nunca. Ya voy a llorar. Es una emoción que estaba atrapada y que desconocía pero siento que es una emoción que nos pertenece a todos los colombianos.

Por eso creo que esta historia, y creo que Gabo lo hace con una maestría y una belleza de contar este dolor, muestra que necesitamos poder ver todo eso que también somos y reconocerlo para poder transformarnos (dice con la voz entrecortada). Ahora está sucediendo con la Comisión de la Verdad. Gabo nos lo mostró de una manera muy hermosa en esa crónica y tenemos que lograrlo. Esa emoción me acompañó y me sigue acompañando todavía hoy. 

¿Y para usted, Juan Pablo?

J.R: Fue eso, fue la realización, a pesar de que se ha comentado y lo hemos dicho, que para mi fue realmente entender y transportarme a las sensaciones de esos años y entender que todos estuvimos secuestrados. Que en mayor o menor medida todos fuimos prisioneros de esos acontecimientos. 

M.I: Lo hemos hablado incluso en el evento de promoción del evento. Estábamos en la presentación del proyecto y no parábamos de llorar. Es que es muy importante la memoria, qué gran fortuna porque es una serie y es muy entretenida y es bellísima y los niveles de producción son altísimos, verla es completamente conmovedor, pero para nosotros tiene un significado mucho más profundo y doloroso, y ese día lo compartíamos las tres. No sabíamos que la herida estaba abierta, no sabíamos que nos dolía tanto y qué importante es hacer memoria justo en este momento del país, justo en este momento hacer memoria de las cosas que no queremos repetir y que hemos venido repitiendo por años y años. Que los espejos nos sirvan para eso.

Simón Granja Matías

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