Cinco estudios demuestran que tener pesadillas es bueno para su salud

Le aseguramos que una vez lea esto, sus pesadillas no lo van a preocupar como antes.

Durante años los sueños se han convertido en objeto de estudio de científicos, filósofos y artistas. Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, aseguró que “el sueño es la liberación del espíritu a la presión de la naturaleza externa. Un desprendimiento del alma de las cadenas de la materia”. Aunque las palabras de Freud no se pueden comprobar científicamente, muchas personas en el mundo creen en su afirmación.

De ahí que las universidades de California, Boston, Harvard, Turku (Finlandia) y Zurich, le hayan dedicado un espacio a entender la psicología del sueño, haciendo especial énfasis en las pesadillas. Para sorpresa de propios y extraños, cada estudio, por aparte, reveló que tener pesadillas es bueno para su salud mental. A continuación vea qué es lo que dicen los estudios.

Las pesadillas le ayudan a procesar emociones más intensas

 

Así lo afirman los psicólogos de la Universidad de California, quienes encontraron una interacción entre los sueños y la función cerebral afectiva. “Casi todos los trastornos del estado de ánimo están relacionados con lo que soñó la noche anterior. Este es un mecanismo de defensa que crea el cuerpo ante situaciones adversas”, reveló el doctor Els Van der Helm, quien estudió durante dos años los marcos neurobiológicos de estudiantes universitarios.

Una entrevista de trabajo, una ruptura amorosa o la muerte de un ser querido son algunas de las situaciones que despiertan esta “reactividad cerebral” que le ayuda a comprender y superar emociones adversas.

Le ayudan a ordenar y consolidar recuerdos

 

Existe el saber común que dice que el sueño posterior al aprendizaje es beneficioso para el rendimiento de la memoria humana. Sin embargo, ¿qué pasa cuando tiene una pesadilla luego de estudiar? Esto fue lo que analizaron los psicólogos de la Universidad de Boston, quienes encontraron que las experiencias de aprendizaje influyen en el contenido del sueño, especialmente, en la consolidación de información, que según el doctor Erin J. Walmsley, es “el proceso cognitivo que organiza en ventanas las funciones mnemotécnicas del sueño”. En otras palabras, si usted tiene una pesadilla luego de haber estudiado durante horas o haber trabajado, quiere decir que es una experiencia, o conocimiento, que no va a olvidar con facilidad.

Le dan sentido a la actividad neuronal aleatoria

 

¿Ha tenido un sueño en el que nada tiene sentido? Si su respuesta es afirmativa preste atención al estudio que realizó el Departamento de Medicina de la Universidad de Harvard en el que revela que tener un sueño de fantasía, sea bueno o malo, significa que su cerebro se encuentra en perfecto estado. El profesor Hobson J.A. aseguró en el estudio que “los sueños oníricos son producidos por un mecanismo neuronal del tronco encefálico, circuitos sensoriomotores y neuronas espaciotemporales, que comparten información mientras que el individuo descansa”.

Por otro lado, los psicólogos revelaron que incluso hay sueños fantásticos que se repiten una y otra vez como parte de la base neuronal preprogramada, mientras el cerebro hace “ajustes internos”, como almacenar información u organizar recuerdos.

Ensayo de respuestas a situaciones amenazantes

 

Aunque los sueños no pueden predecir el futuro, pueden exponer los miedos que tal vez no ha sido capaz de enfrentar despierto. Así lo reveló un estudio del psicólogo Antti Revonsuo, de la Universidad de Turku, en Finlandia, quien asegura que los sueños son organizados y selectivos.

Durante el sueño, el cerebro construye varias escenas controladas, como en la película El Origen (2010), como una función biológica para simular eventos amenazantes y rechazar la percepción de amenazas y su evitación. Una vez la persona enfrente sus pesadillas o sueños postraumáticos y el cerebro está preparado para esta situación, terminan estas simulaciones.

Dramatiza las preocupaciones personales

 

Un estudio de la Universidad de Zúrich, dirigido por la psicóloga Isabelle Arnulf, analizó el sueño de 719 estudiantes franceses que tomaron un examen de ingreso en la escuela de medicina francesa. El 60 % aseguró que soñaron con llegar tarde, dejar respuestas en blanco o no poder contestar el examen. Estos estudiantes obtuvieron mejores resultados que los que aseguraron no haber soñado nada que tuviera que ver con el examen.

Arnulf explica este fenómeno como una práctica que realiza el cerebro ante situaciones adversas para estar prevenido. “Este mecanismo de defensa está activado en todos nosotros. Sin embargo, se hace presente en situaciones que de verdad apreciamos, como por ejemplo, la de los estudiantes que desean ingresar a la escuela de medicina”.

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