¿Cómo tratar la sinusitis?

La infección e inflamación de los senos paranasales o sinusal afecta cada año a millones de adultos y niños en todo el mundo. Para esta enfermedad, más conocida como sinusitis, hay diversidad de tratamientos. Véalos aquí

Publicado originalmente en Revista Diners Ed.462 de septiembre de 2008

La Academia Norteamericana de Alergias, Asma e Inmunología explica que la sinusitis, causada por una infección viral, bacteriana o micótica (por hongos), puede afectar la nariz, los ojos o el oído medio. Se manifiesta por una secreción nasal abundante, goteo postnasal, tos, congestión y dolor de cabeza. También puede llegar a incluir nariz tapada, dolor de muelas, sensación de hinchazón facial, cansancio constante, y en algunos casos, fiebre.

Alden J. Pearl, médico y profesor asistente del Departamento de Otorrinolaringología de la Universidad Estatal de Nueva York, dice que esta enfermedad “generalmente se presenta después de infecciones respiratorias tales como resfriados, o como una reacción alérgica”, y que si bien existen personas que nunca sufren de sinusitis, otras pueden llegar a desarrollarla con frecuencia.

Esta enfermedad se confunde fácilmente con una gripe intensa o una alergia, pero la mejor manera de diferenciarla y conocer cómo tratarla es saber que un resfriado puede durar desde siete días hasta diez y que en cambio las molestias de la sinusitis persisten por más tiempo. Y según esa duración se la clasifica en aguda (menos de cuatro semanas), subaguda (cuatro a ocho semanas), crónica (ocho semanas o más) y recurrente (tres o más ataques de sinusitis aguda en el año).

“Los senos paranasales empiezan a desarrollarse antes del nacimiento y algunos de ellos continúan desarrollándose hasta los veinte años”, aclara Mary L. Gavin, del Centro de Medios de Información para la Salud Infantil de la Fundación Nemours. Existen, agrega, cuatro pares de senos paranasales y se encuentran en ambos lados de la nariz y los pómulos, detrás de los ojos y entre ellos, en la frente y detrás de la cavidad nasal.

La Comisión de Educación Pública de la Academia Norteamericana de Alergias asegura que entre los factores que detonan con facilidad este malestar se encuentran “la contaminación del aire; fumar; el asma; cambios de altitud (volar o bucear); el tabique nasal desviado; nadar frecuentemente y la enfermedad por reflujo gastroesofágico”. Surgen, aunque no son tan comunes, algunas complicaciones que pueden derivarse de una sinusitis mal tratada o recurrente, por ejemplo abscesos, resistencia a los antibióticos, meningitis, celulitis orbitaria (inflamación e infección del tejido y la piel que rodean el ojo) y osteomielitis (hinchazón del tejido óseo).

Tratamientos

La sinusitis ha sido tratada por años mediante diversas vías. Quienes la han padecido lo han intentado casi todo y se han adaptado a la mejor manera de lidiar con ella, pasando por medicina tradicional y homeopática, terapias respiratorias, antibióticos y operaciones, técnicas de liberación emocional y procedimientos bioenergéticos.

Los exámenes recomendados para diagnosticar la sinusitis incluyen pruebas de alergia, radiografías, tomografías axiales (proporcionan imágenes precisas de las cavidades sinusales) y muestras de las secreciones nasales o de la mucosa nasal.

Entre los avances médicos más recientes se encuentra una computadora integrada y una tomografía computadorizada que le permiten al cirujano observar tres vistas de los senos nasales en un monitor. “Las vistas correlacionan y cambian con la posición de una pequeña sonda movida dentro de las cavidades nasales o senos nasales. Esto le da al cirujano una constante retroalimentación de la anatomía alrededor y en los senos nasales y la localización de la enfermedad”, comenta David Rothner, representante de la Clínica Cleveland y presidente emérito de la Sección de Neurología Infantil de dicha institución.

Una vez se presentan todos los síntomas y se realizan los exámenes de rigor para descartar causas subyacentes, los especialistas recomiendan tomar medidas para reducir la congestión. A fin de aliviar los síntomas, y antes de aconsejar una cirugía o tratamiento con antibióticos, se recomienda aplicar paños húmedos y calientes en la cara, varias veces en el día; beber mucho líquido (para diluir el moco), inhalar vapor de dos a cuatro veces por día y utilizar solución salina nasal y un humidificador.

Para evitar el dolor de cabeza se sugiere no viajar en avión cuando se está congestionado, hacerles el quite a temperaturas extremas y evitar cambios bruscos de temperatura. Los médicos insisten en tener mucho cuidado con los descongestionantes nasales de venta libre, pues si bien estos dan la impresión de ayudar al principio, luego de tres a cinco días pueden fácilmente empeorar la congestión nasal.

Cuando estos cuidados personales no funcionan, el médico pasa a otras estrategias acompañadas de medicamentos que requieren receta, antibióticos o exámenes adicionales, y si es del caso se remite el paciente a un otorrinolaringólogo. Además de recetar un antibiótico, cuando la causa de la sinusitis es una infección bacteriana, el médico puede optar por prescribir un medicamento para reducir la obstrucción o controlar alergias.

“Este tratamiento puede incluir la inmunoterapia (o vacunas antialérgicas), medicamentos antiinflamatorios, descongestionantes y medidas de control ambiental. El uso preventivo de antibióticos de baja dosis y medicamentos para el drenaje sinusal durante los momentos de mayor susceptibilidad, como en invierno, también pueden prevenir la sinusitis”, afirma la Comisión de Educación Pública de la Academia Norteamericana de Alergias.

Los pacientes que presentan crisis recurrentes de inflamación a pesar del tratamiento médico, pueden requerir un procedimiento quirúrgico para limpiar y drenar los senos paranasales. Un otorrinolaringólogo realiza esta cirugía, la cual comprende, según los especialistas, un lavado sinusal, la creación de un orificio que permita el drenaje y aireación, y la erradicación del tejido enfermo.

Aprenda a prevenir (*)

Comer muchas frutas y verduras, que son ricas en antioxidantes y otros químicos que pueden reforzar el sistema inmunitario y ayudar al cuerpo a resistir infecciones.

Vacunarse anualmente contra la influenza.

Reducir el estrés.

Lavarse las manos con frecuencia, particularmente después de darles la mano a otras personas.

Evitar el humo y los contaminantes.

Beber bastante líquido para incrementar la humedad en el cuerpo.

Tomar descongestionantes durante una infección de las vías respiratorias altas.

Tratar las alergias de manera apropiada y rápida.

Utilizar un humidificador para incrementar la humedad en la nariz y áreas sinusales.

(*) Con información de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

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