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El ABC de la diabetes

En el Día Mundial de la Diabetes Diners se compromete a compartir con nuestros lectores algunos consejos prácticos para evitar esta enfermedad que afecta a niños, adultos y ancianos. ¡Cuidado con lo que come! La diabetes entra por la boca.

En el Día Mundial de la Diabetes Diners se compromete a compartir con nuestros lectores algunos consejos prácticos para evitar esta enfermedad que afecta a niños, adultos y ancianos. ¡Cuidado con lo que come! La diabetes entra por la boca.

La diabetes mellitus (DM) es una entidad que produce una serie de cambios adversos en el organismo humano y modifica muchas de sus condiciones y altera diferentes estructuras como son los riñones, el corazón y el sistema vascular.

Desde hace más de veinte años su incidencia ha ido aumentando en el mundo y su causa radica en varios factores como la industrialización de los países en vías de desarrollo, el aumento de la expectativa de la edad y los cambios del estilo de vida del mundo occidental, lo cual ha alterado los hábitos alimentarios e incrementado el consumo de alimentos procesados y disminuido la actividad física, llegándose en ocasiones a un completo sedentarismo, lo cual conduce también a la obesidad.

La DM afecta en la actualidad al 4,2 por ciento de la población adulta, y según los cálculos, hacia el año 2025 afectará al 5,4 por ciento, lo cual indica que en el mundo habrá 300 millones de diabéticos, y esto será causa de un aumento del número de hospitalizaciones debidas a complicaciones cardiovasculares, entre ellas la aterosclerosis.

Los problemas de la diabetes surgen cuando se tiene demasiada glucosa (azúcar) en la sangre por mucho tiempo. Las complicaciones de la diabetes pueden ser alarmantes, pero es posible hacer mucho para prevenirlas o para que no progresen con tanta rapidez. Es factible que usted tenga uno o más problemas causados por la diabetes, pero también que no tenga ninguno. Es muy difícil saber si la diabetes va a causar problemas.

Cuando comienza durante la juventud, quizás no se presenten sino hasta más tarde en la vida. Cuando empieza en la edad adulta, la persona afectada tal vez ya tenga problemas. Sea cual fuere el caso, es importante mantener las concentraciones de glucosa en la sangre debidamente controladas para prevenir los problemas que causa la enfermedad.

En la población diabética, generalmente hacia la tercera y cuarta décadas de la vida aparece la enfermedad coronaria, y a los 55 años un 35 por ciento de aquella habrá muerto por esta causa. Se produce daño renal (nefropatía), el cual se encuentra determinado por el control glicémico (control del azúcar en la sangre) y la susceptibilidad genética. Entre los diabéticos con nefropatía, los que presentan un evento cardiovascular tienen seis veces más probabilidad de historia de enfermedad cardiovascular en su familia que aquellos que no han tenido ni un evento.

Existen tres tipos de diabetes: Tipo 1, Tipo 2 y diabetes del embarazo.

Diabetes Tipo 1

La diabetes tipo 1, que se conocía antes como diabetes juvenil o insulinodependiente, por lo general se diagnostica inicialmente en niños, adolescentes o adultos jóvenes. En este tipo de diabetes, las células beta del páncreas ya no producen insulina porque el sistema inmunitario del cuerpo las ha atacado y destruido.

 

El tratamiento consiste en aplicarse inyecciones de insulina, escoger muy bien el tipo de alimentos que se consumen, hacer ejercicio periódicamente, tomar aspirina todos los días (en algunos casos) y controlar la tensión arterial y el colesterol.

Diabetes Tipo 2

La diabetes tipo 2, que se conocía antes como diabetes de comienzo en la edad adulta o no insulinodependiente, es la forma más frecuente de la enfermedad. Puede aparecer a cualquier edad, incluso durante la infancia. Generalmente empieza con resistencia a la insulina, una afección en la cual las células de grasa de los músculos y del hígado no usan la insulina correctamente. Al principio el páncreas le hace frente al aumento de la demanda produciendo más insulina.

 

Sin embargo, con el paso del tiempo pierde la capacidad de secretar suficiente insulina en respuesta a las comidas. La obesidad y la falta de ejercicio aumentan las probabilidades de contraer diabetes tipo 2. El tratamiento consiste en tomar medicamentos, escoger muy bien el tipo de alimentos que se comen, hacer ejercicio con regularidad, tomar aspirina todos los días y controlar la tensión arterial y el colesterol.

Diabetes del embarazo

Algunas mujeres presentan diabetes del embarazo en las últimas etapas de éste. Aunque desaparece generalmente después del parto, una mujer que la haya sufrido tiene mayores posibilidades de presentar diabetes tipo 2 más adelante. Este tipo de diabetes es provocado por las hormonas del embarazo o por falta de insulina.

 

¿Qué puede hacerles daño al corazón y los vasos sanguíneos?

Tener altas concentraciones de glucosa en la sangre, presión arterial elevada, el tabaquismo, el colesterol y los triglicéridos altos, consumir alimentos ricos en grasas saturadas y colesterol, el exceso de peso, no hacer ejercicio, son factores de riesgo que pueden presentarse en una persona diabética y elevar la factibilidad de sufrir un evento cardiocerebrovascular, llámese infarto de miocardio o accidente cerebrovascular (derrame o trombosis cerebral).

¿Cómo se puede saber cuál es la concentración promedio de la glucosa en la sangre de un diabético?

La prueba de hemoglobina A1c (o hemoglobina glucosilada) revela el promedio de glucosa que ha habido en la sangre durante los últimos tres meses. Hágase esta prueba por lo menos dos veces en el año. Lo ideal es tenerla en menos de 7 por ciento.

Si el resultado de la prueba es menor de 7, quiere decir que la concentración de glucosa en la sangre está dentro de los límites aceptables y que el plan de tratamiento funciona. Si es así, sabemos que se está haciendo todo lo necesario para prevenir los problemas de la diabetes. Si el resultado de la prueba es de más de 8 por ciento, es demasiado alto, y usted tendrá una mayor probabilidad de tener problemas de la diabetes, como daño de los riñones, y necesita hacer cambios en el tratamiento.

Es frecuente que la diabetes y la presión arterial alta estén juntas. Si la diabetes le ha causado problemas del corazón, de los ojos o de los riñones, la presión arterial alta los puede empeorar. Cuando se mide la presión arterial se obtienen dos cifras. Por ejemplo: 120/70 mm Hg (es la cifra óptima de presión arterial para una persona mayor de 18 años). Una persona diabética debe procurar que la primera cifra no pase de 130 y la segunda sea menor de 85. A medida que las tenga más altas aumenta el riesgo de un evento cardiocerebrovascular y daño renal.

Hable inmediatamente con su médico si piensa que está teniendo problemas del corazón o de los vasos sanguíneos. Los síntomas de estos dos problemas pueden consistir en dificultad para respirar, mareo, dolor de pecho, brazos, hombros o espalda, pérdida repentina de la vista, dificultad al caminar o debilidad o falta de sensación de un brazo o pierna. También puede sentirse cansancio y tener los tobillos o los pies hinchados.

Se sabe que con el aumento de glucosa de la sangre se incrementa continua y progresivamente el riesgo de mortalidad cardiovascular, lo que se aplica también para concentraciones bajas de glucosa de la sangre. Una glicemia en ayunas de 120 mg/dl, que representa una DM limítrofe, o mejor catalogada como intolerancia a los carbohidratos, da como resultado un exceso del riesgo de 33 por ciento para la morbilidad y mortalidad cardiovascular.

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Noviembre
14 / 2018

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