¿Cuáles son los beneficios de la medicina alternativa?

En estos tiempos de contaminación, calentamiento global, química, estrés y violencia por doquier, la medicina alternativa toma cada día más fuerza como medio curativo para las enfermedades que azotan el cuerpo y el alma.

Publicado originalmente en Revista Diners edición 461, agosto 2008

Las medicinas alternativas son un océano de posibilidades para hallar la curación física y también encontrarnos a nosotros mismos. Se fundamentan en una medicina natural y una medicina espiritual que convierten esta ciencia en el más bello arte, el de armonizar al ser humano con el universo, con su alma, su espíritu, su mente y su cuerpo. La medicina alternativa es aquella que le encuentra una opción de diagnóstico y tratamiento al paciente según su estado de salud y nos enseña que anhelar con el corazón la mejoría de los que sufren tiene sentido como profesión. A nosotros los médicos nos llena de alegría cada sonrisa de un enfermo cuando encuentra algún tipo de alivio.

Hoy en día los elementos contaminantes asedian aún más que antes a los humanos y producen desequilibrios en su vida. Afortunadamente nos queda la posibilidad de volver la mirada hacia la naturaleza para hallar en ella una solución. Es la alternativa de la medicina natural.

El médico alternativo trata de aprender a conocer lo diferente y de hacer equipo con otros colegas para lograr la mejoría del paciente de cualquier edad, de cualquier patología y en cualquier circunstancia. Así forma parte de las medicinas alternativas la propia medicina ortodoxa con sus posibilidades quirúrgicas de urgencias y exámenes clínicos y además con la formación curricular del médico, más que necesaria para el conocimiento del ser humano. Incluye también la homotoxicología del doctor Hans-Heinrich Reckeweg, quien decía a los médicos: “No olviden que antes de llegar al cuerpo físico del enfermo, tendrán que navegar por el cuerpo químico”. Las células del hombre, sus estructuras físico-solidas, son como los peces: el agua es su sustancia madre. El espíritu, la idea, la energía, la fuerza magnética, flotan sobre las aguas como en el relato bíblico. Para que todas estas categorías sutiles penetren, encarnen, se plasmen e impriman carácter, es menester que se abran las aguas.

También tenemos la homeopatía, que nos recupera de aquello que nos preocupa y nos enferma. La terapia neural, que nos autorregula y nos cura en segundos. Las posibilidades diagnósticas que nos ayudan a prevenir las enfermedades, como el blue print, método que de manera integral nos define física, mental y emocionalmente. La electroacupuntura de Voll que nos muestra el valor eléctrico en que está funcionando cada órgano. La radiestesia, que como ningún otro método nos cuenta los secretos que guarda la sangre. La historia clínica, que nos permite enterarnos de lo que siente el enfermo. Los pulsos chinos, que en la comunicación entre el médico y el paciente cuenta lo que está mal.

Todas las terapias forman parte de las diferentes especialidades de medicinas alternativas. Por ejemplo la cromoterapia, que con la emisión de rayos de luz regula y desinflama los órganos. Las terapias antroposóficas con iscadores, quimioterapias naturales que ayudan a disolver los tumores malignos. La ozonoterapia, que ayuda al sistema cardiovascular mejorando las arterias y barriendo las grasas que aumentan el colesterol. Las autohemovacunas, método milenario que mejora el sistema inmunológico. La dieta, que abre muchas posibilidades saludables. La gemoterapia, que permite utilizar el poder curativo de las piedras. Las esencias florales, que alivian el alma… Centenares de terapias existen como alternativas de mejoría.

Después que logra diagnosticar, desintoxicar y limpiar el organismo, el espectro alternativo tiene también posibilidades regenerativas, como en el caso de las terapias de la famosa doctora rumana Ana Aslan; o los productos autólogos como las infiltraciones de plasmatech, solución derivada de la sangre del paciente que permite la activación de los factores de crecimiento que se encargan de infinidad de procesos, entre ellos el antienvejecimiento, y devuelven la tersura de la piel y mejoran el tono que pierde con los años y la buena cicatrización y la regeneración de las articulaciones de pacientes de artritis, artrosis y úlceras varicosas.

Y hay maravillosas terapias complementarias que permiten sentir más de cerca la naturaleza: un masaje regulador, una terapia con piedras volcánicas o una de ayurveda, y la magia del agua con su virtud de hidratar en tinas de hierbas, flores, frutas y minerales, y baños turcos que ayudan a respirar mejor y restaurar la piel, y el concepto de spa médico terapéutico integral, y otras que inducen el cambio de conciencia y suprimen la somatización de las enfermedades.

Ante la catástrofe ambiental de nuestro tiempo, el médico tiene que aprender a ver y explicar lo que significa hoy la espiritualidad. Ésta no es una religión, es una ciencia, la ciencia del alma. El alma es un pedacito de Dios, y eso es lo que somos. También somos luz, por supuesto que no la luz de la razón sino la del alma, la que todo lo esclarece. Y somos sonido, música de las esferas, una nota del logos o sinfonía suprema.

El alma del hombre está enferma, se ha identificado con la mente y las búsquedas mundanas, y se ha olvidado de que posee el poder de poner remedio a sus propios problemas, angustias, dolores, miserias, pasiones y desórdenes. Y para llegar a ella, el médico debe saber cómo tratarla, cómo recomendar por ejemplo una terapia de yoga o una sesión de meditación, y lograr una danza completa de la naturaleza alrededor del bienestar yen de los pacientes.

Este conocimiento que hoy se tiene sobre la relación de la enfermedad del cuerpo y la del alma y de los tratamientos naturales empezó en Colombia hace muchos años con el médico Germán Duque Mejía. Él introdujo las medicinas alternativas en Latinoamérica, y después de largos años de investigación logró fusionar bajo un concepto mágico de medicina espiritual el manejo integral del ser.

En ello lo acompañó su esposa, la médica Graciela Lizarazo de Duque, quien desde su parte intuitiva logró desarrollar la radiestesia como el método diagnóstico por medio del cual se inicia una comunicación del consciente y del inconsciente del paciente hacia el médico. Ellos son mis padres – él, ya fallecido -, y yo les heredé esa visión de la medicina de que el arte está en el cuerpo, en el corazón, en el alma y en el espíritu, y de que las dos medicinas, la ortodoxa y la alternativa, son complementarias, y de que hay que estar en alerta ante la aparición de cualquier método nuevo que les sirva a los enfermos.

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