¿Cómo preparar a sus hijos para los retos de la vida adulta?

Vea estos consejos para desarrollar entre los más chicos habilidades sobre la forma de resolver problemas, tolerar la frustración y trabajar en equipo para impulsar su espíritu emprendedor.

En Ubaque, un municipio ubicado al oriente de Bogotá, célebre por su histórica laguna, un grupo de estudiantes del Instituto Técnico de Oriente trabaja desde hace varios años en el proyecto Caminatas Ecológicas. Se trata de una idea de negocio con la que dan a conocer a los turistas la riqueza de fauna y flora que le proporciona su condición de páramo a esta localidad repleta de frailejones así como de vestigios de la cultura muisca.

Este emprendimiento comenzó a estructurarse en grado décimo con el apoyo de las secretarías de Educación de Santander y Cundinamarca, a través de su programa “Escuela para el emprendimiento”, que cuenta con el apalancamiento de una entidad financiera privada.

Ya son más de 3.000 las ideas de negocio de instituciones educativas cobijadas por este proyecto que inició operaciones en 2012. La docente Sonia Paola Rincón asegura que iniciativas como esta han enriquecido la formación personal de los estudiantes y contribuyen a crearles una mejor manera de proyectar su vida frente a las exigencias que la sociedad les está demandando.

Aunque emprender entraña riesgos considerables, es la opción que tienen miles de personas ávidas de sacar adelante sus ideas. De acuerdo con un informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), los colombianos son los más emprendedores de Latinoamérica, los terceros a escala mundial y el 53 % de sus habitantes tienen intención de crear una empresa.

Sin embargo, el problema no es tanto crear, sino sostener una iniciativa empresarial. Y por eso se considera clave la preparación de las nuevas generaciones para que tengan bases sólidas que soporten esos emprendimientos.


“La idea no es enseñarles a los más chicos a crear negocios, sino ante todo afianzar la seguridad en ellos mismos; reforzar el reconocimiento de sus habilidades y cómo a partir de ellas solucionan problemas. el día de mañana su inquietud por resolver situaciones y ser creativos los llevará al emprendimiento perfecto”.


Ese creciente interés frente al fomento de la actitud emprendedora es lo que nos hace plantearnos la pregunta de si estamos haciendo la tarea de desarrollar entre los más chicos habilidades para resolver problemas, tolerar la frustración y trabajar en equipo para así impulsar en ellos el espíritu emprendedor y la forma de encarar los retos profesionales de su vida adulta.

De acuerdo con la psicóloga y terapeuta Ángela María Velasco, que ha trabajado por más de quince años con niños y familias, la idea no es enseñarles a los más chicos a crear negocios, sino ante todo afianzar la seguridad en ellos mismos; “reforzar el reconocimiento de sus habilidades y cómo a partir de ellas solucionan problemas. El día de mañana su inquietud por resolver situaciones y ser creativos los llevará al emprendimiento perfecto”.

El economista español Pablo Muzás, fundador de InspiraKIDS y autor del libro Esos locos bajitos, sostiene que el modelo educativo se ha centrado excesivamente en la memorización, pero es indispensable proporcionar a los estudiantes habilidades y herramientas para desarrollar su talento. “La inteligencia emocional, la creatividad y el espíritu emprendedor son algunas aptitudes necesarias para conseguirlo”.

Muzás aclara que emprender no es solo montar una empresa, sino acometer un empeño, una obra o un proyecto social. “Fortalecer el carácter del niño para lograr que en el futuro aflore este dinamismo e iniciativa es sobre lo que trabajamos con el método OREOH”.

Creado por él mismo e inspirado en sus hijos, se basa en el fortalecimiento de cinco pilares: optimismo en la vida y en la fijación de metas; la importancia de las redes de relaciones; el esfuerzo como condición fundamental para el éxito; la búsqueda de otros caminos para superarse personal y profesionalmente; y los hobbies como herramienta para fomentar el talento.

Esta visión es compartida por Rosa Poo, fundadora y directora de EmprendeKids, quien asegura que impulsar la actitud emprendedora desde la infancia facilita que los pequeños desplieguen todas sus capacidades, habilidades, creatividad, pensamiento crítico, trabajo colaborativo; se pregunten cuáles son sus sueños y aprendan a perseguirlos. “Permitir que las nuevas generaciones tengan una aproximación a la cultura emprendedora desde muy jóvenes hace ciudadanos emprendedores de adultos”, puntualiza.

DESDE EL HOGAR

Pero no es solo en el aula donde se fomenta ese espíritu creativo y pujante. La crianza tiene un papel fundamental y así lo han entendido padres como Laura Cruz, mamá de 35 años, cuya experiencia como docente le ha permitido dar, junto a Pedro, su esposo, una formación integral a su hija Antonia, de siete años.

“Como mamá, evidencio que para que los niños toleren la frustración y puedan llegar a resolver sus problemas es necesario explicarles que lo que permite hacer la vida más amable y que todo pueda solucionarse es el diálogo; si no aprenden a hablar con tranquilidad, de buena forma y, lo más importante, a escuchar las razones del otro, es imposible que lleguen a comprender cómo se soluciona un conflicto”.

 

Cruz dice que todo parte del respeto y de saber que siempre, pase lo que pase, se deben asumir las consecuencias de los actos. “Trabajar en equipo no es sencillo, pero debemos enseñarles a ceder y a darse la oportunidad de aceptar que las opciones de los otros también son viables, lógicas y posibles”.

Ella admite que enseñarles a los pequeños a manejar la frustración cuesta mucho más. “Hemos observado que hacerle entender a Antonia que no todo lo merece, que las cosas se ganan y que muchas veces vamos a decirle ‘no’, así ella se haya comportado bien, permite que ella comprenda que no siempre se consigue lo que uno quiere y que el NO es una opción no solo de los padres, sino también de ella”.

La psicóloga Ángela Velasco puntualiza que es fundamental ayudarles a descubrirse a ellos mismos mediante las siguientes actividades:

• Fomentar sus talentos a través del arte, la escultura, el dibujo y el uso de instrumentos.

• Crear pequeños proyectos en los que el niño pueda emplear sus habilidades.

• Darles la oportunidad de solucionar problemas y equivocarse para encontrar el camino.

• Permitirles crear e innovar. No todo tiene que hacerse de la misma manera siempre.

• Ayudarles a crear pasos cuando una tarea es muy difícil; esto les da estructura y abre la puerta a las posibilidades.

• Darles espacio para aburrirse y encontrar nuevas maneras de distraerse. El juego simbólico los ayuda a ser creativos y a resolver pequeños problemas cotidianos.

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