¿Por qué hay personas que trabajan mejor de noche y otras de día?

Los madrugadores y los trasnochadores no ven la vida de la misma manera. La genética y las dinámicas sociales tienen que ver en esto.

Seguramente usted se ha quedado enfrascado en una discusión sin fin: que es mejor madrugar porque el día rinde más que cuando trasnocha y se levanta tarde; o que es mejor levantarse tarde porque en la noche es más creativo. El mundo se divide entre trasnochadores y madrugadores, y no por una cuestión de voluntad.

El ciclo del sueño y de la vigilia funciona según el reloj biológico de cada individuo, y ese reloj se calibra a fuerza de distintas condiciones: biológicas y sociales. Por eso, convencer a los trasnochadores de que se pasen al bando de los madrugadores, y viceversa, es casi imposible.

El sincronizador más importante de ese reloj es la luz. Con la luz, sucede lo siguiente: al entrar al ojo, un grupo de neuronas encargadas de regular los ritmos circadianos inhibe la hormona inductora del sueño, y es por eso, que naturalmente despertamos. Sin embargo, si fuera solo por eso, todos despertaríamos como gallos tras el primer rayo de luz. Y la realidad, es que hay una buena parte del mundo que no madruga.

¿Entonces por qué sucede? Una parte depende de los azares de la genética y otra de las dinámicas sociales de la vida cotidiana. El problema, es que aunque existan madrugadores y trasnochadores, en general, la vida está diseñada para que la vigilia se de a plena luz, y el sueño, en las cortísimas horas de la noche.

“Se debería poder negociar, pero el estigma está muy marcado y mientras al que madruga se le aplaude, al que no lo hace se le juzga. En partes civilizadas el mundo se han dado cuenta que los niños aprenden más cuando empiezan la clase más tarde. Si entraran a estudiar entre las 8:00 y 9:00 de la mañana, los niños entenderían más porque el cortisol está más alto y han podido dormir lo suficiente”, explica el neurólogo Miguel Dávila para el diario El Colombiano.

¿Al que madruga Dios le ayuda? Según una investigación sobre tipología circadiana publicada por el grupo de difusión científica Informa Healthcare, quienes se levantan temprano suelen tener hábitos más saludables. A diferencia de los vespertinos, los madrugadores tiene un mejor sentido de responsabilidad porque logran a habituarse con mayor disciplina y rigor.

Quizá, por eso, dicen que los madrugadores son los que manejan los negocios, o eso dice Christoph Randler, profesor de Biología de la Universidad de Educación de Heidelberg, en Alemania, después de realizar un estudio entre 367 estudiantes universitarios.

“Cuando se trata de éxito en los negocios, la gente de la mañana es la que maneja las cartas del asunto”, dijo Randler al Harvard Business Review, pues “tienden a obtener mejores calificaciones en la escuela, lo que las lleva a mejores universidades, lo que luego conduce a mejores oportunidades de trabajo. La gente de la mañana también anticipa problemas y trata de minimizarlos”.

Y entonces qué les queda a los noctámbulos. El trabajo creativo es cosa de trasnochadores. Aunque no se sabe muy bien las razones, algunos científicos asocian esta tendencia con el hecho de que su modo de trabajo va por fuera de la norma.

“Al estar en una situación que difiere del hábito convencional, los tipos nocturnos a menudo experimentan esta situación, pueden alentar el desarrollo de un espíritu no convencional y la capacidad de encontrar soluciones alternativas y originales”, dice la profesora Marina Giampietro, para ABC Science.

Además, a los nocturnos se les relaciona con un mayor grado de inteligencia. En un estudio publicado por Elsevier sugiere que al estudiar la sociedades ancestrales se evidenció que las actividades nocturnas han sido raras en ellas, sin embargo, los seres humanos pueden elegir sus valores y preferencias incluso ante la predisposición genética, por eso, quienes son capaces de modificar sus ciclos circadianos son más inteligentes. Ahora bien, la inteligencia tiene su costo: los nocturnos rinden menos, precisamente porque se les exige trabajar a horarios que no acostumbran.

En el mundo ideal habría horarios de trabajo diferenciados, uno para madrugadores y otro para trasnochadores. Las evidencias científicas, quizá, algún día, ayudarán a que esto suceda.

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