Todo lo que debe saber y entender sobre la llamada ola naranja

Con la llegada del gobierno de Iván Duque se empezó a escuchar con insistencia acerca del impulso a la economía naranja. Conozca de qué se trata y cuál es su peso en el país.

En uno de los lugares más temidos por los habitantes de Bogotá –el Cartucho y sus alrededores–, se llevó a cabo en junio pasado el Festival Bronx, un evento muy particular que contó con desfiles de moda, conciertos de reggae, flashmobs, recorridos guiados, conversatorios y talleres creativos y artísticos. Dos años después de que las autoridades locales intervinieran el sector, la apuesta ambiciosa es que esta zona, declarada en diciembre de 2017 como Distrito Creativo, sea uno de los motores de la llamada economía naranja, una de las apuestas más importantes del actual gobierno.

A partir del 2020, el Bronx Distrito Creativo, que aspira a ser uno de los hubs de emprendimiento más grandes del país, contará con un área de 15.000 metros cuadrados y funcionará en las instalaciones de la antigua Facultad de Medicina de la Universidad Nacional y de la morgue. Se están realizando las compras de predios que permitirán poner en marcha toda la infraestructura que el sueño naranja necesita: educación y talento. La primera con una nueva sede del Sena, que contará con 32 programas de formación enfocados en las industrias creativas y el segundo con el trabajo de miles de profesionales y empresarios que forman parte de esta economía que reivindica trabajos que hasta hace muy poco eran mirados por encima del hombro, como compositor, actor, escultor, chef, editor, ilustrador, cantante y productor musical, entre muchos otros.

La piedra filosofal

¿Por qué esta economía naranja parece ser el nuevo Dorado?, ¿cuál es su importancia en la producción de bienes y servicios?, ¿qué sectores forman parte de ella? El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que fue la primera entidad en acuñar este término, indica que la base de la economía naranja es la generación de riqueza a través del desarrollo intelectual, la creación artística, la investigación y el diseño, y que las industrias y actividades que forman parte de ella están agrupadas en los sectores en los que el valor de sus bienes y servicios se fundamenta en la propiedad intelectual, tales como arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño editorial, investigación y desarrollo, juegos y juguetes, moda, música, publicidad, software, televisión y radio, y videojuegos.

La entidad multilateral asegura que Colombia es el segundo país en desarrollo de la economía naranja en América Latina después de México, con más de 85.000 empresas, y que Bogotá es en este momento el epicentro de ebullición de esta economía. De acuerdo con la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) y el Observatorio Distrital de Desarrollo Económico (ODEB), la capital del país concentra el 92 % de los servicios creativos y culturales en el país, que aportan entre el 4 y el 6 % del producto interno bruto (PIB) nacional. Para hacerse una idea de la cifra, solo el petróleo, que es el principal producto de exportación del país, le aporta 7 puntos al PIB.

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Además, Bogotá se consolida como el principal destino de inversión extranjera directa (Greenfield) en América Latina para el sector de Industrias Creativas y Culturales, por encima de ciudades como São Paulo, Miami y Buenos Aires. A junio de 2018, la IED Greenfield en Industrias Creativas en la ciudad llegaba a US 499 millones, de acuerdo con la agencia de promoción Invest in Bogotá, cifra que viene creciendo año a año a un ritmo acelerado.

El pionero

El consultor y empresario británico John Howkins, autoridad mundial en el debate sobre la creatividad y la propiedad intelectual, fue uno de los primeros en estudiar y destacar la importancia de la economía creativa. En su libro publicado en 2001 The Creative Economy: How People Make Money From Ideas, Howkins, quien ha trabajado con conglomerados como Time Warner en la creación de nuevas empresas para generar activos en las esferas cinematográfica y televisiva, da un salto de la creatividad “individual” a la economía creativa y sostiene que en esta última las ideas son los principales aportes y los principales resultados.

“Es una sociedad en la que la gente se preocupa y reflexiona sobre su capacidad de generar ideas, en la que no se limita a ir a la oficina de 9 a 5 para hacer un trabajo rutinario y repetitivo, como se lleva haciendo desde hace años, ya sea en el campo o en las fábricas. La gente, allá donde se encuentre, hablando con los amigos, tomando una copa, al despertarse a las cuatro de la mañana, piensa que puede tener una idea que funciona de verdad, y no solo una idea por el mero placer esotérico; antes bien, porque es el motor de su carrera, su condición e identidad”, sostiene el consultor.

Directiva presidencial

Desde su paso por el BID, el presidente Iván Duque ha sido uno de sus promotores. Allí, con la coautoría del economista Felipe Buitrago Restrepo escribió en 2013 el libro La economía naranja: una oportunidad infinita. En la publicación, los autores explican que naranja era el pigmento usado en el antiguo Egipto para adornar las tumbas de los faraones y que es el color dominante para la cultura, la creatividad y la identidad.

Ahora, como presidente, Duque asevera que Colombia no puede llegar tarde a la revolución de los contenidos. “Saber exprimir la naranja es saber aprovechar las ventajas de la cuarta revolución industrial y la era digital. Tenemos una generación capaz de producir sus propios contenidos”, indicó el mandatario en octubre pasado en la apertura de +Cartagena, la primera Cumbre Latinoamericana de Comunicación, Creatividad, Innovación y Mercadeo.

En esa oportunidad, anunció que el Icetex abrirá más becas para los sectores creativos y habló también de incluir en la Ley de Financiamiento –que ya se radicó en el Congreso en reemplazo de la reforma tributaria– la exención del impuesto de renta durante cinco años a las empresas que generen empleo e innovación.

Carlos Millán, socio de la empresa Echandoglobos, creada en 2014 y especializada en la creación, desarrollo y producción de contenidos audiovisuales para múltiples plataformas, dirigidos al público infantil y adolescente, indica que el compromiso y el apoyo del Gobierno con estas empresas es fundamental y no debe quedarse en la retórica.

“Nuestra empresa ha desarrollado proyectos especialmente para la televisión pública porque los canales privados no invierten recursos para crear y producir programas infantiles de calidad”, dice este empresario. Agrega que la televisión pública ha sido el socio ideal, ya que les ha permitido desarrollar series que se han vendido internacionalmente y han tenido mucho reconocimiento fuera del país, como El Mundo Animal de Max Rodríguez y Asquerosamente rico. Esta última fue ganadora en la categoría no ficción del Festival Iberoamericano Comkids de Brasil hace dos años y en 2017 estuvo nominada a los premios Emmy.

Y destaca también que su firma les da empleo directo a setenta personas cada año, y que quince de ellas viven exclusivamente del trabajo que su empresa genera. “Si no hubiera sido por los recursos que ha destinado el Estado a la producción de la televisión pública, mediante estímulos para el desarrollo y concursos para la producción de series, las empresas del sector no existirían, y todas estas series que le han dado reconocimiento internacional al país no hubieran podido realizarse”, puntualiza Millán. La gran incógnita, a su juicio, radica en saber qué va a hacer el Estado a través del Ministerio de las TIC para garantizar que los contenidos de calidad que han venido funcionando, sigan teniendo apoyo real y se potencien.

Lo mismo opina Augusto Niño, publicista y socio de una empresa especializada en contenidos que hace dos años lanzó un sello de autogestión editorial. “Somos una pyme y tributamos como gran empresa. Si el Gobierno cumpliera su promesa de aliviar la carga impositiva a las pymes –más aún si formamos parte de la economía naranja– nos ayudaría muchísimo”, indica Niño.

Por lo pronto, Bancóldex anunció que será el soporte financiero para el crecimiento de esta economía, con la creación de la línea de crédito “Exprimiendo la Naranja”, dirigida exclusivamente al fortalecimiento de este sector.

La entidad dispone de $400.000 millones para apoyar el desarrollo de las empresas que realicen actividades fundamentadas en la propiedad intelectual, el diseño, la investigación, el desarrollo artístico, el talento humano y en general, la creatividad.

Es muy temprano aún para saber si se concretarán los estímulos prometidos a la economía naranja. Por lo pronto, cada día surgen más iniciativas apoyadas en el talento y la creatividad de muchos emprendedores que buscan abrirse paso en la maraña empresarial del país. Pero son innegables el peso y el avance que han tenido, con lo que la naranja no será ya vista como el patito feo de la economía, sino como uno de los motores que dinamizan el aparato productivo, así como lo han sido el café, las flores, la construcción y la minería.

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