¿Cómo funciona el ‘fasting’, la dieta de moda?

La Universidad de Harvard investigó qué hay detrás de esta dieta que no necesita horarios ni alimentos especializados.

Arrancó 2018 y las promesas de adelgazar y tener hábitos saludables están en un rincón que preferimos no mirar. Bien sea por tiempo, porque empezó la dieta que le recomendaron sus gurús pero no la siguió, o porque simplemente usted no está hecho para hacer dietas estrictas.

La unidad de investigación de la escuela de medicina de Harvard se dio a la tarea de analizar los efectos del hábito empezar, interrumpir, y retomar la dieta, hasta llegar a la unidad más pequeña de la vida: la célula.

Los investigadores encontraron que los problemas de peso, flacidez, y envejecimiento, dependen de la capacidad de las células para procesar toda la energía que viene en los alimentos.

A medida que las personas crecen y se convierte en adultos, las mitocondrias (organelo celular que suministra la energía a la célula) no responden a la demanda que el cuerpo pide, por lo que se empieza a acumular la energía, que finalmente se convierte en grasas.

Aunque esta conclusión no es nueva en sí misma, le reveló a los investigadores que existe un vínculo entre el trabajo de las mitocondrias y la cantidad de comida que consumimos al día.

Para comprobar esta relación, los científicos estudiaron el “C.elegans”, un gusano que vive solo dos semanas y que permitía evaluar el envejecimiento en tiempo real. Gracias a este gusano, los científicos encontraron que restringir su dieta común, basada en la proteína similar a la de los humanos, mantuvo las redes mitocondriales en un estado “juvenil”.

“Este hallazgo demuestra que cuando las mitocondrias están sometidas a poca energía, como la restricción de una dieta o un ayuno intermitente, se mantienen saludables. Este es el paso crucial para poder aprovechar todos sus beneficios terapéuticos”, aseguró Heathe Weir, autora principal del estudio.

“¿Y esto qué significa para mi dieta?”

La dieta del ‘C.elegans’ funciona cuando hay sensación de hambre. Weir explica que esta dieta no está en el tipo de comida que ingiera, sino más bien en el tiempo y la cantidad que coma. Por ejemplo, la doctora recomienda ayunar dos días de por medio. En especial un lunes y un jueves, para que no interrumpa su semana.

Esta dieta, a la que llama ‘intermittent fasting’, que traduce ‘ayuno intermitente’, busca que las personas acumulen las calorías en una hora determinada del día en vez de hacerlo de forma repartida durante todo el día como se hace con el desayuno, almuerzo, cena.

Para empezar, los expertos recomiendan eliminar el desayuno del dos días de la semana y almorzar al mediodía y cenar a las ocho de la noche. Esto quiere decir que durante ese día ayunó durante 16 horas. Otras personas, llevan el fasting a otro nivel y hacen ayunos de 24 y 48 horas, pero esto lo hacen gradualmente para que el cuerpo se adapte al cambio.

Durante este periodo está permitido cualquier bebida siempre y cuando no aporte contenido calórico, como por ejemplo, el agua, té y café. Cuando empiece esta dieta tenga en cuenta que ese día tiene que comer la misma cantidad calórica en el almuerzo y la cena. En otras palabras, no coma más de la cuenta cuando termine el ayuno.

“El próximo objetivo es estudiar la relación que hay entre las mitocondrias y metabolismo, pues nos llevaría a evitar enfermedades relacionadas con la vejez como problemas auditivos, artritis, e incluso hipertensión arterial”, concluyó William Mair, profesor de genética asociado al estudio.

Artículos Relacionados

  • Playlist: Las mejores canciones de Scarlett Johansson
  • Las películas de Andrés Burgos
  • Vea las primeras imágenes de la segunda temporada de Dark
  • Tómese un rato para conocer a Cardi B