Aura, una fragancia que brilla en la piel de quien le usa

Apasionado por el detalle y la belleza de los cristales, Daniel Swarovski busca a través de su arte nuevas formas de representar la delicadeza del material. Aura, su nueva fragancia perfumada es ejemplo de ello.

El cristalero Daniel Swarovski había nacido en la región más famosa del mundo en lo referente al trabajo del cristal y del vidrio. Y había aprendido de su padre el oficio hasta un nivel de perfección que parecía imposible de superar. Pero algo le rondaba por la mente: que la talla del cristal podía ser mejor. Lo sospechaba a tal punto que a principios del siglo XX, con la llegada de la era industrial, se dedicó a experimentar y a aplicar la mecánica de una máquina de Thomas Alba Edison para crear su propio artefacto cortador de cristal. Duró nueve años perfeccionando el invento. Cuando lo patentó, se mudó al Tirol austriaco y pasó de hacer figuras en cristal a crear joyas y pronto a bordar vestidos con cristales que brillaban al fulgor de las luces. La gente de entonces se sorprendía igual que la de hoy: el tipo de corte y los procesos químicos manejados con absoluto secretismo lograron que el cristal tuviera brillos y refracciones que no tendría por sí solo: cada cara refractaba diferentes colores del espectro luminoso, dependiendo del ángulo. Pasó poco para que esos cristales comenzaran a convertirse en objetos de lujo y a que las figuras del cine se pavonearan con ellos.
Y para que, como afirma Markus Langes, tataranieto de Daniel Swarovski, la compañía pensara en expandirse más allá de las 1.800 tiendas que existen en el mundo, cinco de ellas ubicadas en Colombia. “La idea del perfume comenzó en 2003 con la idea de darle más feminidad a la marca –recuerda Langes– y el perfume comenzó a fraguarse en 2007”. Ahí apareció un socio estratégico de alto nivel. Joël Palix, presidente del grupo de fragancias Clarins, rememora que se acercaron a Swarovski para ofrecerles su conocimiento perfumero con la intención de crear algo tan atemporal como el cristal mismo. Tras 2.000 pruebas consiguieron la fragancia que buscaban: Aura, que combina notas de liches, nardos y pimienta rosa. Al perfume llegaron nueve años después de haberlo imaginado. El mismo tiempo que tardó el cristalero que dio origen al imperio en desarrollar su máquina de tallado. Pero, al igual que él, y siguiendo su legado, el resultado va más allá del perfume. Se arriesgan a lanzar una línea corporal perfumada, con polvo micronizado de cristal de Swarovski auténtico, que da un acabado luminiscente. Y además, una colección de colgantes que se pueden abrir e incluyen maquillaje de polvo de la marca. “Hay pasión y paciencia en el producto”, dice Palix. Pero también una obsesión absoluta por el lujo. Por el detalle. Por encontrar el ángulo luminoso de cada cristal, incluso si es volátil como un perfume y brilla en la piel de quien lo usa.

Artículos Relacionados

  • Hace 54 años se escribieron los tres grandes himnos del pop
  • Las 10 canciones recomendadas de Camila Zárate, de Canal 13
  • Galería: Los mejores retratos de animales en vía de extinción
  • 11 obras al óleo para recordar la historia de Colombia

Send this to a friend