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«Crimes of the future»: la nueva película de David Cronenberg que exhibe la rebelión del cuerpo

Se estrenó en Colombia la nueva película del director canadiense. Desde el 29 de julio se podrá ver en MUBI.

Foto: Cortesía MUBI

Se estrenó en Colombia la nueva película del director canadiense. Desde el 29 de julio se podrá ver en MUBI.

Todo tiene plástico. Desde la gaviota que vuela sobre David Cronenberg, mientras da una entrevista. Hasta podría decirse que las venas de él mismo, o de cualquiera de nosotros – estudios recientes han comprobado que hay microplásticos en el torrente sanguíneo de algunas personas-. En un copo de nieve que cae en la región más apartada del Ártico, o en lo más profundo de la fosa de las Marianas. Y en la nueva película del cineasta canadiense hay, por supuesto, plástico. 

Cronenberg, uno más de los visionarios de la ficción, escribió el guion de una película con el plástico como trama secundaria, pero al final de todo, simbólica. Visionario porque el guion lo escribió en 1998, cuando el plástico aun no tenía tantos titulares, -desde 1950 se han producido 8.300 millones de toneladas métricas de este material, pero la mitad de estas se han producido desde 2004-. Incluso se ha dicho que si en algún momento se le pone un nombre a esta era podría ser la del Plastoceno. Pero desde 1998 el guion quedó olvidado en un cajón hasta que Cronenberg decidió revivirlo para su esperado regreso. Un regreso que ha dado mucho que hablar: Crimes of the future.

La película tuvo un estreno simultaneo en varias salas de cine del mundo, en Bogotá se dio en la Cinemateca Distrital y desde el 29 de julio se podrá ver en exclusiva en MUBI

Escrita y dirigida por Cronenberg, la película recibió su estreno mundial en el Festival de Cine de Cannes 2022 en la sección de Competencia Oficial. Producida por Robert Lantos y protagonizada por Viggo Mortensen, Léa Seydoux y Kristen Stewart, junto con Scott Speedman, Welket Bungué, Don McKellar, Nadia Litz, Tanaya Beatty y Lihi Kornowski.

La premonición de «Crimes of the future»

Cronenberg no ha entendido la película como una especie de premonición. Sin embargo, asegura en una entrevista para Rolling Stones que en 1998 nadie hablaba de microplásticos, en ese entonces él mismo no sabía nada al respecto. Ahora, como una especie de accidente, decidió revivir esa historia para regresar a las grandes pantallas después de ocho años, aprovechando también la coyuntura mundial. “No creo que el arte sea una profecía. Pero a veces, por casualidad, captas el zeitgeist: te conviertes en predicador de alguna manera”, aseguró en esta misma entrevista. 

Aunque el plástico es uno de los tantos subtramas de la película, por la coyuntura mundial podría verse como la cachetada real de la película – cada cual lo puede interpretar a su manera. Y es que en el mundo distópico en el que se sitúa la historia, algunas personas están tan inmersas en las necesidades del momento que adaptaron sus cuerpos para ingerir este material que para otros es mortal. Incluso, la cinta inicia con un niño comiéndose la caneca de basura del baño. El niño es una especie de mesías, pero no se harán spoilers al respecto. 

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 A partir de ese momento se empieza a desarrollar la historia que ha sido descrita por los espectadores de la versión 75 del Festival de Cannes como visceral e inolvidable. En Crimes of the future (Crímenes del futuro), Cronenberg dirige a Viggo Mortensen (Green Book, El señor de los Anillos, Capitan Fantastic) como Saul Tenser, un célebre artista del performance que padece el síndrome de evolución acelerada, un trastorno que hace que su cuerpo desarrolle constantemente nuevos órganos vestigiales, que él y su asistente Caprice –en la piel de la francesa Léa Seydoux (007: Spectre)– extirpan quirúrgicamente frente a una audiencia en vivo.

Sí. Está el plástico. El subtrama. Sin embargo también está ese eje central del cuerpo revolucionado. No podía faltar en una historia de Cronenberg, conocido como uno de los padres del body horror, un subgénero del terror que se enfoca en mostrar alteraciones grotescas y perturbadoras del cuerpo. 

Los cuerpos

En la película Crimes of the future, los cuerpos que expone Cronenberg no vienen según lo preestablecido por la evolución, o Dios, si quieren. Estos son cuerpos que deciden por si solos. Que empiezan a crear órganos como tumores. Y en el caso de Tenser, que aprovecha para convertirlo en un espectáculo. En un mensaje transgresor sobre el futuro del ser humano. 

Mientras tanto, Timlin, una investigadora del Registro Nacional de Órganos, interpretada por Kristen Stewart (Spencer), sigue de cerca estos actos para averiguar cómo esto se conecta con la evolución humana. Spencer, desde un inicio con una actitud sobreexcitada, empieza a introducir su deseo en la vida del artista. 

Y es que la sobreexcitación es una sensación que se une al asco o por lo menos al morbo en esta película. Por un lado están estos humanos que comen plástico, por el otro, este artista al que le crecen órganos y que se los extrae su pareja en espectáculos en vivo. A su vez, es un mundo en el que no existe el dolor. Y en contraposición, lo que solía generar dolor genera placer, un placer sexual. Una especie de mutaciones en un mundo extraño, futurista. ¿Posible? Seguramente. 

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Timlin (Kristen Stewart) en la izquierda y Caprice (Léa Seydoux) en la derecha.

“La cirugía es el nuevo sexo”, le dice Spencer al oído a Tenser, en una escena. En otra, el mismo Tenser se pone una cremallera en el estómago para poder acceder más fácilmente a sus órganos. Su asistente, Caprice, se arrodilla, le abre la cremallera y empieza a besar la apertura. Él le dice: “cuidado, no te derrames”.    

La película ha dado mucho de qué hablar. Al fin y al cabo es el regreso de un grande del cine. Cronenberg es el genio detrás de películas como La Mosca, Videodrome, Crash, Dead Ringers, entre otras. Esta es una historia sobre el futuro del cuerpo humano que puede resultar perturbadora para algunos espectadores, pero que mezcla actuaciones de primer nivel con extravagantes efectos visuales. 

Ni tan bizarra como se dijo que podía ser, ni tan escandalosa. Pocos se salieron de la sala de cine. Pero sí tan bien contada, atractiva, incluso hermosa visualmente, y a su vez tan incómoda como se podía esperar de Cronenberg.

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Julio
16 / 2022

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