Las cosas que no sabía de El Padrino en su 50 aniversario

La historia de la familia Corleone, las actuaciones de Marlon Brando y Al Pacino, la cinematografía, la música, la dirección de Francis Ford Coppola, las frases memorables como “I’m gonna make him an offer he can’t refuse”, todo se unió en un momento especial para hacer de El Padrino un clásico.

Si usted es un fanático, con seguridad sabe que cada vez que aparecen naranjas en la película es porque alguien va a morir, que el actor que hizo de Clemenza improvisó la línea “leave the gun, take the cannoli” y que en YouTube hay un video de la audición de Robert DeNiro para el papel de Sonny. Eso ya hace parte del conocimiento popular. Pero hay muchas cosas más que tal vez no conoce.

Como por ejemplo, que estará nuevamente en cines en Colombia del 24 al 27 de febrero en una versión remasterizada con clasificación R.

En su aniversario número 50, Diners le cuenta algunas anécdotas y detalles de la producción que tal vez no sabía:

Los secretos de El Padrino

1. Nadie creyó en su éxito

En su momento, nadie pensó que esta película sería importante –ni siquiera buena. Se rumoraba que los ejecutivos de Paramount mandaban a sus secretarias durante la hora del almuerzo a que compraran copias de la novela de Mario Puzo, con la esperanza de que el aumento de ventas influyera en la lista de bestsellers del New York Times y que eso incrementara el interés del público.

2. Las películas sobre la mafia no eran taquilleras

El estudio Paramount había hecho una película en 1968 llamada The Brotherhood, también sobre mafia, que fue un desastre con la crítica y en la taquilla. Por esa razón, el estudio creía que las películas de mafia no hacían plata y no estaban muy entusiasmados con la idea de hacer una película de El Padrino. Pero cuando el libro estuvo 67 semanas en la lista de bestsellers del New York Times, tuvieron que hacerla. Su idea era hacer algo de bajo presupuesto (un millón y medio de dólares máximo), recolectar regalías gracias a la popularidad del libro y listo.

3. Coppola venía de dirigir dos fracasos en el cine

Como no había plata y tampoco mucha esperanza en la película, los productores dijeron “vámonos con algún director joven”. Robert Evans, uno de los productores, quería contratar a Coppola para dirigir la película pero sabía que iba a ser difícil convencer a los ejecutivos del estudio porque las dos películas anteriores del entonces joven director habían sido un fracaso.

La estrategia que usaron para convencer al presidente de Paramount fue recalcar una y otra vez el hecho de que Coppola era italiano. Le dijeron: “queremos que se pueda oler el espagueti y solo un italiano puede hacerlo”.

4. Una película sobre «justicia»

Francis Ford Coppola necesitaba plata en ese momento de su vida y dirigir El Padrino se la iba a dar. Sin embargo, el director se tomó la tarea en serio y se le encontró la gracia a la historia de los Corleone más allá de la violencia.

Para él la Mafia era una metáfora de Norteamérica: “Si ves la película, verás que tiene ese enfoque. La primera línea de diálogo es ‘I believe in America’. Yo, en cambio, siento que Estados Unidos no cuida a su gente. Estados Unidos abusa y estafa a su gente; miramos a nuestro país como nuestro protector y nos está engañando, nos está mintiendo.

Pensé entonces que la razón por la que el libro fue tan popular fue porque la gente ama leer sobre una organización que realmente va a cuidarnos. Cuando las cortes te fallan y el sistema norteamericano entero te falla, puedes ir donde el Viejo –Don Corleone- y decirle “Mira lo que me hicieron” y vas a tener justicia. Creo que hay un hambre tremenda en este país, en el mundo, de ese tipo de autoridad clara y benevolente”.

5. ¿Hippies en El Padrino?

Cuando Coppola llegó, Mario Puzo, el autor del libro, ya había escrito una primera versión del guion bajo la dirección de los productores. Ese primer borrador ocurría en los años 70 e incluso tenía hippies. Coppola lo leyó y dijo de una vez que él quería que El Padrino fuera una película de época, ambientada en los años 40.

Los del estudio se enojaron porque eso implicaba gastar más del presupuesto, pero Coppola no se rindió y logró convencerlos. Sin embargo, esa no fue la única vez que se metió en problemas. El director estuvo a punto de ser despedido varias veces.

¿Las razones? Por la música, por la iluminación, por querer filmar en Sicilia pero, sobre todo, por querer contratar a Marlon Brando y a Al Pacino.

6. Brando: todo un problema

Marlon Brando no era una buena opción para el papel de Vito Corleone en los ojos de nadie excepto en los de Coppola. El actor era mucho más joven que el personaje, no era italiano y en ese momento de su carrera nadie quería trabajar con él porque su nombre estaba asociado con los problemas.

Después de mucha insistencia, Coppola convenció al presidente de Paramount de considerar a Brando para el papel, si y solo si el actor hacía una prueba de cámara, si ponía un compromiso de que su comportamiento no le iba a costar nada a la producción y si hacía esa prueba gratis. Coppola aceptó esas condiciones en nombre de Brando y dijo “bueno, ahora tengo que pensar cómo lo voy a convencer”.

7. El papel perfecto de Brando como Vito

Coppola consiguió que Brando lo dejara ir con unos amigos a grabar algo en la mañana. El director había oído que el actor usaba tapones para oídos porque no le gustaban los ruidos fuertes, entonces le dijo a sus amigos que tenían que ser como ninjas. Usaron lenguaje de señas y pusieron pequeños props (cigarrillos italianos, queso provolone) por toda la casa.

Finalmente, Marlon Brando salió de su habitación con pelo rubio largo y una bata japonesa. El legendario actor se cogió el pelo en una cebollita, se llenó las manos de betún negro, se lo untó en su pelo, después se metió un pañuelo en la boca y dijo “Vito debería ser como un bulldog”.

Con eso dejó fascinado y convencido a Coppola. El director volvió al estudio con la cinta y le dijo al presidente que tenía algo que mostrarle. Apenas vio a Brando con su pelo rubio, el presidente de Paramount dijo “¡No! ¡No! ¡No quiero a ese loco! ¡Absolu… Wow, eso es increíble”. Ese fue el momento en el que hicieron el trato.

8. Al Pacino era muy «italiano» para El Padrino

Con Brando a bordo, lo complicado ahora era conseguir un actor para el papel de Michael Corleone, el personaje más importante de la película. En un momento, parecía que James Caan iba a tener el papel porque hizo una buena audición, pero también había hecho muy bien la de Sonny (papel que obtuvo al final).

Después de probar a muchos actores, alguien nombró a Al Pacino. En ese momento, Pacino había tenido éxito en el teatro de Nueva York pero nadie lo había visto en una película. Coppola consiguió una prueba de pantalla que el actor había hecho para una película italiana y se la mostró emocionado a los de la producción.

Había objeciones. Unos decían que Pacino era muy bajito, algunos decían que parecía muy italiano, que se suponía que Michael era el gringo perfecto de la familia, y otros decían que era un don nadie. Los productores querían nombres más famosos como Robert Redford, Warren Beatty o Alain Delon.

9. Un corte de infarto

Como los productores de la película le decían a Coppola que Pacino se veía muy desaliñado y que no parecía un estudiante de universidad privada, el director llevó al actor a una barbería y dijo “Quiero que le corte el pelo a este tipo. Va a volver a la universidad”.

Alguien le susurró al barbero que ese era el actor que iba a hacer de Michael Corleone en El Padrino y el barbero tuvo un ataque de corazón, literalmente. Se lo llevaron al hospital y otro tipo tuvo que terminar el corte.

Cuando los productores vieron el corte de pelo dijeron “¡Se ve terrible! No tiene pelo. Parece un enano”. En ese momento, a Coppola le quedó claro que no era un problema de aspecto, los productores no querían a Pacino y punto. Coppola, entonces, se puso terco y dijo que si no era Pacino, no era nadie y que si Pacino no estaba, él tampoco.

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Su terquedad funcionó: “Creo que no me despidieron y logré quedarme con Pacino porque los del estudio tomaron una decisión corporativa: Si no hacían la película en ese momento, se atrasarían seis meses y el libro era un bestseller justo en ese momento. Creo que decidieron que era más complicado despedirme”.

10. Al final Coppola tenía razón

Después de cuatro meses de tensión, Coppola tuvo el elenco que quería con Pacino y Brando. Los del estudio se gastaron $400.000 dólares en pruebas de cámara que se habrían podido ahorrar si le hubieran hecho caso a su director desde el principio.

El tiempo, obviamente, le dio la razón a Coppola y los fanáticos de la película le agradecemos su empeño. Cuando Mario Puzo vio la película, quedó encantado con Pacino: “Como Michael, Al Pacino fue todo lo que yo quería que el personaje fuera en pantalla. No lo podía creer. Era, en mis ojos, una actuación perfecta, una obra de arte.”

11. Nunca se dice mafia o cosa nostra en El Padrino

Cuando ya todos los actores fueron escogidos y la producción de la película estaba lista para empezar, hubo varias protestas de una organización llamada The Italian American League, a las que iban Frank Sinatra, Sammy Davis y mafiosos reales como Joe Colombo.

La organización estaba preocupada porque la película pudiera difamar a la comunidad italiana al reforzar estereotipos. Después de varios boicots, los productores se reunieron con Joe Colombo y llegaron a un acuerdo:

La Liga no interferiría más siempre y cuando el estudio se comprometiera a que las palabras “mafia” o “cosa nostra” no serían dichas en la película. Lo que los de la Liga no sabían era que esas palabras nunca hicieron parte del guion.

12. Amigos de la mafia en Nueva York

Con la bendición de los italianos en Nueva York, el elenco empezó a frecuentar los mismos restaurantes y bares que varios mafiosos reales y se hicieron amigos.

De hecho, James Caan fue visto tantas veces en compañía de mafiosos como Carmine “The Snake” Persico y absorbió tantos de sus manierismos, que agentes encubiertos pensaron por un tiempo que Caan era otro nuevo chico de la mafia.

Caan, que se enorgullece de sus capacidades de imitación, dice que le debe a muchos de estos hombres cualquier credibilidad que le haya dado al papel.

“Tienen movimientos increíbles. Es increíble lo afectuosos que son entre ellos. Hay una interacción tremenda. Brindan –centanni, salute a nostra– todas estas cosas maravillosas del Viejo Mundo dichas por tipos que nacieron aquí y ni siquiera hablan italiano.

Modismos de la mafia neoyorquina

Noté también que siempre se están tocando a sí mismos: pulgare en la correa, mano en la quijada, ajuste de camisa, agarre de entrepierna. Sus movimientos son fáciles. Puedes mirarlos e imitarlos, pero su lenguaje, eso es otra cosa.

Repiten ciertas palabras, como where you been, where?. Tienen un lenguaje callejero que es suyo; no es italiano y tampoco es inglés. Un tipo, para indicarle a otro que alguien que los dos conocían fue asesinado, alzó sus manos, hizo formas de armas con sus dedos y los apuntó al piso: ‘Baba da boom!’.”

Detalles como ese de los sonidos tipo “badabeep”, “badabing”, “badaboop”, son los que le dieron autenticidad a Sonny en la película.

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13. Estilo visual claro

Coppola habló con el cinematógrafo Gordon Willis y con el diseñador de producción Dean Tavoularis sobre contrastes: entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad. Desde el principio se ve la yuxtaposición entre la boda al aire libre, brillante y alegre, y la parte oscura dentro del estudio de Don Corleone.

Pero aunque Coppola y su equipo creativo estaban de acuerdo con que la película fuera casi negra con unas manchas de luz, cuando los del estudio vieron las primeras imágenes de la película se alarmaron.

Veían la misma escena una y otra vez, solo veían siluetas y estaban desconcertados porque eso nunca se había hecho antes. En sus cabezas, esa era otra razón por la que la película no iba a ser un éxito.

Hoy en día la película es venerada no solo por las actuaciones y por la historia, sino por lo arriesgada que es visualmente.

El tiempo probó que las opiniones que los productores y los ejecutivos de Paramount tenían respecto a la cinematografía, a Brando, a Pacino, a Coppola, a la época, a la música y a un montón de detalles más, estaban equivocadas.

14. El guion de Puzo

Después de terminar el guion de El Padrino, el escritor Mario Puzo decidió nunca más escribir para cine a menos que él tuviera la palabra final.

En palabras de Puzo: “Creo que estoy calificado para decir que el guión cinematográfico es el formato menos satisfactorio para un escritor. Pero, como casi todo en la vida, es divertido intentarlo al menos una vez.”

15. El cambio de la primera escena de El Padrino

La primera versión del guión que escribió Coppola empezaba con la fiesta de matrimonio. Cuando un amigo suyo lo visitó, Coppola le mostró el guion y le pidió su opinión.

Su amigo le dijo: “Siempre haces buenos comienzos. Este comienzo está muy normal. ¿No puedes hacer algo más interesante como en Patton?”.

Coppola dijo que lo intentaría y entonces escribió la escena entre el Don y Bonasera, una de las mejores escenas de apertura del cine.

16. Las diferencias de edad

Marlon Brando era entre seis y dieciséis años mayor que los actores que interpretaron a sus hijos: Robert Duvall, John Cazale, James Caan y Al Pacino.

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Además, se supone que el personaje de Caan, Santino, es mayor que Michael, pero Caan y Pacino tienen la misma edad.

Para finalizar, Caan y Pacino eran tan solo diez años menores que Morgana King, quien interpretó a su mamá. John Cazale solo era cinco años menor que ella.

17. El gato de Don Corleone

¿Quién puede olvidar la imagen de Don Corleone con el gato en su regazo? Este detalle no estaba en el guion.

Francis Ford Coppola encontró un gato callejero que había estado merodeando por el estudio, se lo puso encima a Brando, sin decir nada, y dejó que el actor lo convirtiera en algo que se volvería emblemático de Don Corleone.

18. El auténtico nerviosismo en El Padrino

Lenny Montana, el actor que hizo de Luca Brasi, estaba tan nervioso por trabajar con Marlon Brando que en la primera toma de su escena juntos, se trabó diciendo algunas líneas. A Coppola le gustó tanto ese nerviosismo real que lo usó en la versión final de la película.

19. Las nalgas de Brando y Duvall

El Padrino es una película seria y oscura, pero detrás de cámaras sus actores parecían niños. El elenco, especialmente Robert Duvall y Marlon Brando, tenían la costumbre de hacer mooning, que es mostrar las nalgas en público cuando los demás no lo están esperando.

En la boda, cuando toda la familia está posando para la foto, había 500 extras. Robert Duvall vio ese momento como la oportunidad perfecta para hacer el mooning máximo.

Él y Brando tenían una competencia pero Brando le ganó, se encorvó y se abrió las nalgas. Las señoras italianas quedaron traumatizadas.

Después de eso, los demás mandaron a hacer un cinturón de cuero que decía CAMPEÓN DE MOONING y se lo dieron a Brando.

20. La premonición de El Padrino y Raging Bull

En la escena del atentado a Vito, hay un afiche del boxeador Jake LaMotta en la pared que está detrás del vendedor de frutas. Años después, Robert De Niro ganó premios Óscar por interpretar a los dos personajes: a Vito Corleone en El Padrino II y a Jake LaMotta en Raging Bull.

Para meterle más coincidencias al asunto, en la escena final de Raging Bull, De Niro, en el papel de LaMotta, recita el monólogo de Marlon Brando en On the Waterfront. Por ese papel y por el de Vito, Brando ganó premios Óscar.

21. Filmación alternativa

Las escenas de la visita de Enzo a Vito Corleone en el hospital se filmaron de adelante para atrás. Lo primero que se grabó fue la parte en la que Enzo está afuera con Michael. El actor que hizo de Enzo nunca había actuado frente a una cámara, así que su temblor nervioso es real.

22. Las pesas en la camilla

Para la escena en la que Vito vuelve a casa después del atentado y lo suben por las escaleras, Marlon Brando puso pesas en la camilla para que fuera más difícil cargarlo.

23. El hombre StarWars en El Padrino

George Lucas armó la escena en la que salen varias fotos y titulares acerca de la guerra entre las cinco familias de la mafia. Lucas lo hizo en agradecimiento a su amigo Coppola porque éste le había ayudado con plata para financiar American Graffiti. Como era un favor entre amigos, le pidió que no lo pusiera en los créditos.

24. La peluca de Keaton

Además de su experiencia al actuar junto a Al Pacino, con quien tuvo una relación intermitente hasta 1990, una de las cosas que Diane Keaton más recuerda de El Padrino es la peluca que tuvo que usar.

Fue idea del maquillador Dick Smith ponerle a Keaton una peluca de casi 5 kg en la cabeza. «Se sentía como una tonelada de ladrillos», dijo la actriz.

25. Improvisación de Sonny

Más momentos improvisados, además del de Clemenza: cuando Sonny le tira plata encima al fotógrafo después de dañar su cámara, cuando Vito le da una cachetada a Johnny Fontane y cuando Sonny usa la tapa de una caneca de basura para golpear a Carlo.

26. Entre la vida y la muerte

La escena favorita de Francis Ford Coppola es la de la muerte de Vito mientras juega en la huerta con su nieto.

27. La familia de Coppola en El Padrino

Varios de los familiares de Francis Ford Coppola salen en El Padrino. Su hermana, Talia Shire, hizo de Connie Corleone; su mamá, Italia Coppola, fue una extra en la escena del restaurante; su papá, Carmine Coppola, tocó el piano en la escena de los titulares de la mafia; sus hijos, Gian-Carlo y Roman Coppola, fueron extras en la escena en la que Sonny le pega a Carlo, y su hija, Sofia Coppola, hizo del bebé Michael Rizzi en el bautizo.

28. Clasificación R

Los encargados de la distribución de la película querían que quedara con clasificación PG para así asegurar que más gente fuera a verla.

Le pidieron a los productores que sacaran dos escenas: La primera era en la que se ve el pezón de Apolonia durante la noche de bodas con Michael.

La otra era cuando le disparan a Sonny porque les parecía muy violenta. Los productores estaban dispuestos a cortar la parte del pezón pero no la del asesinato de Sonny. La película entonces quedó con clasificación R y con las dos escenas.

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Juliana Abaúnza Jaramillo es escritora y periodista de Bucaramanga, radicada en Bogotá. Autora de 'Series largas, novios cortos' de @planetadelibrosco. Cofundadora de @lasviejasverdes. Instagram: @julianaabaunza.
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