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Los dibujos inéditos de Alejandro Obregón en Bogotá

El Museo de Arte Moderno de Bogotá conmemora los treinta años del fallecimiento del pintor colombo-español con Obregón secreto, la primera exposición de algunos de sus dibujos y bocetos.

Foto: Cortesía Archivo Obregón

El Museo de Arte Moderno de Bogotá conmemora los treinta años del fallecimiento del pintor colombo-español con Obregón secreto, la primera exposición de algunos de sus dibujos y bocetos.

Alejandro Obregón era pintor. Pero también era viajero. En 1926, con apenas seis años y luego de un largo trayecto que inició en su natal Barcelona, llegó en barco a Colombia. Aunque en su juventud tuvo tiempo para explorar Europa y Estados Unidos, formó parte del Grupo de Barranquilla en la capital del Atlántico, tertulia intelectual que reunió artistas, escritores y periodistas. Durante los neurálgicos y trascendentales años 1940 y 1950, su imaginación creadora frente al lienzo lo convirtió en un referente del arte moderno en Colombia.

dibujos Alejandro Obregón
Sin título. Tinta sobre papel. 1949.

Su obsesión era la pintura. Para Obregón, los dibujos y bocetos formaban parte del proceso de la creación artística. Terminaban desechados o dejados a la deriva. “Es muy raro encontrar dibujos suyos. No los guardaba. Eran simplemente una herramienta para buscar ideas y pintar”, comenta Camilo Chico, curador del archivo del artista.

Sucedió con los trazos preparatorios de Amanecer en los Andes (1983), mural que el artista plasmó en el primer piso del edificio de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York. Algunas de estas ideas primarias se quedaron en filas de hojas que llegaron a las manos de su hijo Diego Obregón y su esposa María Clara Gómez, quienes lo asistieron durante el proceso de realización de la obra del Salón de Delegados.

Óleo sobre madera
Retrato de Diego. Óleo sobre madera, 1954.

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Suspendidos en el tiempo, aquellos trazos que serían la semilla para una obra de arte, permanecieron por décadas dentro de los archivos de la familia Obregón, hasta que en 2020, para conmemorar el centenario del nacimiento del maestro, el banco Davivienda y Seguros Bolívar propusieron indagar en el archivo inédito del artista a través de la publicación del libro Obregón, pintor, que incluye por primera vez una sección dedicada a sus dibujos, lo que ha generado gran interés en este aspecto de su obra. 

Para la publicación se seleccionaron dibujos de varias colecciones privadas y del archivo de la familia Obregón con la idea de mostrar la evolución del dibujo como parte del proceso del artista, desde los años cuarenta hasta su muerte en 1992.

Retrato de Diego, dibujos Alejandro Obregón
Retrato de Diego. 1950.

Ochenta de estas piezas son el alma de Obregón secreto, la primera exposición de dibujos de Alejandro Obregón, que se podrá visitar hasta el 29 de mayo en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, y que es parte del primer ciclo expositivo del Mambo en 2022, titulado Confluencias: rastros, memoria y gesto.

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Intimidad monocromática

Presenciar este archivo en clave expositiva permite apreciar a un Alejandro Obregón distinto. Uno monocromático, íntimo y constructivo. Para el pintor, dibujar era escribir y pintar era decir. De allí que una cosa llevaba a la otra y al momento de plasmar su arte en el lienzo, lo hacía como si estuviera dibujando.

“Estos dibujos brindan una perspectiva interesante porque dan la posibilidad de acercarse a sus lenguajes constructivos. Además, no hay color, son en grafito y tinta. Solo un par tienen aplicaciones en acuarelas. Y menos de cinco están firmados”, explica Chico.

El retorno, óleo,
El retorno. Óleo sobre lienzo. 1948.

Para la familia Obregón, los dibujos son una mirada íntima al proceso creativo del pintor, que utilizaba lo que tuviera a mano para desarrollar ideas que tomarían forma sobre lienzos en óleo o acrílico. “Demuestran también su espontaneidad. Cuando hablaba por teléfono dibujaba simultáneamente en lo que hubiera sobre la mesa, en los sobres que le llegaban.

Tampoco importaba el medio, daba lo mismo si tenía una crayola, una tiza o cualquier lápiz. Era como si tuviera la necesidad de sacar las imágenes que surgían de manera incesante en su cabeza… Incluso en los restaurantes dibujaba sobre las servilletas”, recuerda su nieta Alejandra Obregón.

Los dibujos de Alejandro Obregón

pintura, Alejandro Obregón, homenaje de Bolívar
Homenaje a Bolívar. Litografía. 1983.

Incluidos en la exposición hay varios dibujos y bocetos que son estudios de algunas de sus obras más conocidas. En el boceto inicial para la litografía Homenaje a Bolívar, Obregón hace anotaciones sobre la selección de color y la composición visual.

También hay dibujos que registran diferentes momentos de su vida, retratos de las personas que tenía cerca, o inquietudes que surgían en su día a día. “Para Obregón los dibujos eran como un diario, en ellos plasmaba sus inquietudes y sentimientos, son como memorias gráficas”, explica su nieta.

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dibujos Alejandro Obregón
Estudio para homenaje a Bolívar. 1980.

Por su parte, Eugenio Viola, curador jefe del Museo de Arte Moderno de Bogotá, considera que las piezas “permiten entender su proceso de producción artística. Y es más fácil individualizar sus referentes. Obregón viajaba mucho y tenía la posibilidad de actualizarse sobre lo que sucedía en el mundo. Eso les da una particular importancia a sus dibujos, que consideraba simplemente en función de la producción de la obra final”.

El centro de la exposición

Tres peces. 1949.

Las dichas obsesiones temáticas del pintor son la guía que Viola escogió para la exposición, dividida en seis intersecciones: bestiario, naturaleza, retratos, documentos, figura humana y dibujos preparatorios. Dentro de estas divisiones los dibujos están organizados cronológicamente y abarcan la totalidad de la carrera artística del colombiano.

“Estamos muy orgullosos de presentar esta exposición en el Mambo, porque parte del papel de los museos es la escritura crítica de la modernidad y en este caso vamos a darle importancia a un aspecto no conocido de un gran maestro del país. Además, el arte colombiano tiene algunas deudas con la obra de Obregón. Él señaló el camino desde una concepción romántica del paisaje hacia una mirada moderna de entenderlo y sentirlo”, dice Viola.

dibujos Alejandro Obregón
Sin título. Tinta sobre papel. 1949.

La exposición Obregón secreto también marca un homenaje en los treinta años del fallecimiento de Obregón, en 1992, en Cartagena. Y es, al mismo tiempo, una celebración de la relación entre el artista y el museo, que Chico estima “fundamental. Alejandro formó parte del comité fundador del Mambo y el museo tiene una sala con su nombre”. 

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Adrián David Osorio Ramirez, redactor web y asistente editorial. Periodista apasionado por escribir sobre moda y las expresiones culturales.

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Marzo
14 / 2022

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