Las plegarias nocturas de Santiago Gamboa

Santiago Gamboa escribe con estructura compleja, pensada para que exista una lectura sin trabas que no evidencie las costuras de sus historias. Secretos de una gran pluma colombiana.

Es un hombre grande de tamaño y aún más grande cuando sus manos se estiran y abarcan el espacio a su alrededor para señalar un punto crucial en sus historias. Santiago Gamboa no entra en el perfil de los pequeños y esquivos, de los elusivos y huidizos poetas, ni de los frágiles que deben reconstruirse a partir de sus palabras. Al menos nada en su físico delata que sea así.

Y más cuando la vida le ha dado la posibilidad de viajar por el mundo y ese recorrido ha permeado de historias su literatura y esas historias lo han hecho crecer aún más, en una dimensión netamente humana. Una de ellas, la que da origen a su más reciente libro, Plegarias nocturnas, le sobrevino cuando fue agregado cultural del cónsul en India, y conoció de frente los problemas a los que se enfrentan los colombianos en el exterior.

“Uno solo escucha de líos en un consulado cuando se contacta con connacionales. Así que esta novela parte de una experiencia de ese tipo. Si mis novelas generan curiosidad es por ese elemento real que provoca la cercanía del lector con la historia. Aunque yo combine la ficción con la realidad en mis novelas, la ficción es la que finalmente prima en mis relatos”, dice Santiago Gamboa que ha publicado, entre otras, Perder es cuestión de método, El síndrome de Ulises y Vida feliz de un joven llamado Esteban.

“El uribismo nos dividió”

Pero es tan real la historia de los dos hermanos separados que se aman y necesitan encontrarse luego de haber huido de la Colombia reciente y de sus propios fantasmas, que lo que Gamboacuenta en Plegarias nocturnas se parece a la realidad durante el gobierno de Uribe Vélez que todos hemos vivido y que aún no hemos aprendido a mirar con distancia. Entonces es cuando Santiago Gamboa hace uso de sus manos, y las emplea igual que cuando un niño maneja una cometa elevada: las ondea con suavidad sobre su cabeza y mira para arriba para ver si siguen el hilo de lo que quiere explicar.

“Durante los años del Uribismo fue evidente para mí, desde la distancia, que en Colombia se creó una tensión nacional que derivó en crueldad y en división entre personas que opinaban distinto. Se llegó a un momento de antiuribismo extremo y de fervor pasional por él que dividió a las mismas familias que no se encontraban en las conversaciones. Mis personajes viven en ese contexto. En ellos hay una gran necesidad de evadirse porque son sensibles, y porque prefieren el arte a la realidad como modo de evasión. En ellos existe un ánimo de escapar, de buscar un lugar distinto que les permita respirar un aire diferente”.

Y lo consigue a través de una historia que conoció en sus viajes entre India y Tailandia, y que se acumularon junto con otras que vivió desde que se fue del país en septiembre de 1985, cuando llevaba conmigo siete libros en la maleta y apenas un montón de ropa. Su colección de libros creció en Madrid y en París, su siguiente escala, se elevó más aún. Así como sus historias recopiladas, que tanto lo alimentan.

El amor de dos hermanos

Como esta, que finalmente lo obsesionó: el enlace desgarrador y profundo entre dos hermanos que se aman porque es su única y real posibilidad de amor en esta tierra.

“Me gustan los temas clásicos, y el amor es uno, pero acá es abordado desde el punto de vista fraternal de quienes se aman y están separados”. Clásico como tema, pero visto con una mirada contemporánea. Y empezó a escribirlo. Al hacerlo, fluyó la imaginación luego de unos años de silencio y despertó el gigante que habitaba al interior de Santiago Gamboa.

Porque se dio cuenta, a medida que narraba la historia, que su novela se situaba en un presente inmediato “que es casi un futuro”. O en otras palabras, que hablaba de cosas que habíamos vivido como si estuvieran ocurriendo, y de otras que el país sufrió y aún están en la memoria.

Una historia compleja que se lee fácil

“Mi historia, en ese sentido, es compleja y profunda. La construí de manera estructurada para que el lector no se diera cuenta de nada de lo que planeé. La idea es que avance y se sienta bien sin saber por qué. Eso apenas lo debe saber el que escribe, pero nunca quien lee, porque o si no el lector despertaría de su recreación. La lectura fácil proviene casi siempre de una estructura compleja”.

Su libro está lleno de otros libros. “Hago guiños literarios a otras obras, porque me gustan los libros que llevan a otros o sugieren otros. El lector que siente interés por lo que dice la historia salta y busca ese libro mencionado. Por eso mis personajes los van revelando. En muchos casos son el árbol genealógico de mi propia historia”.
Y sus personajes esta vez son jóvenes por una razón poderosa.

Los individuos reflejan a su país

“Mis protagonistas son intransigentes e intolerantes. Resalto eso porque los rasgos individuales de un cierto tipo de comportamiento reflejan a toda una sociedad. Y ellos reflejan a Colombia. Si uno mira, los que han sufrido derrotas son más solidarios, y así son sus sociedades. Los países donde abunda el triunfo y no hay reflexión y sí hay abundancia son en cambio egoístas. La violencia está presente en las sociedades reprimidas que parecen demasiado felices, como Francia, Italia, Estados Unidos y Gran Bretaña. Allí prima una violencia sin tiros, en donde no hay monstruos, sino solo lo monstruoso.

“Colombia, en ese sentido, es un país con violencia verbal latente, joven, emocional. Es igual que su gente que ha sufrido: egoísta y cruel, un enfermo crónico que exige atención”.

Cuando lo dice, Santiago Gamboa encoge las manos, las retrae y las guarda una entre la otra. Lo ha dicho todo. En su libro y en la entrevista. El gran hombre ha escrito con una estructura compleja una obra trepidante con varios escenarios y en distintos tiempos, y ha dejado su voz sobre su signo de los tiempos actuales. Y entonces, por fin entonces, revela su timidez: sus letras son su escudo. Detrás de ellas puede defenderse con las armas de la ficción de la realidad que lo golpea tan duro.
Imagen de apertura toma de: Montserratponsa.com

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