“Encuentro cierto activismo en mi propia práctica curatorial”: Pilar Tompkins

La Feria Internacional de Arte de Bogotá (ARTBO) abrirá sus puertas del 25 al 28 de octubre. Diners habló con la curadora Pilar Tompkins, una de las invitadas internacionales.

Lo suyo es ser mujer, chicana y primera de su género y procedencia en dirigir el Vincent Art Price Museum, uno de los museos más emblemáticos de California. Pilar Tompkins llegará en octubre a Bogotá para ponerles la batuta a más de sesenta obras y quince galerías en el ala derecha de Corferias. Fue la indicada para curar Referentes, una importante sección de la Feria Internacional de Arte de Bogotá (ARTBO) dedicada a mostrar obras icónicas y artistas históricos.

Uno de los desnudos de la artista Debora Arango.


Es el año del movimiento femenino me too y lo de ARTBO es consonar con los pronunciamientos colectivos. “El arte es solo un reflejo de las preguntas y preocupaciones de la sociedad”, cuenta María Paz Gaviria, directora de esta feria. Preguntas y preocupaciones que emergen en Diálogos en el Tiempo, propuesta curatorial de Tompkins. Aquí, generaciones de artistas resultarán afinados para compartir grito. El de una marginalidad histórica que, entonada por el coraje de 2018, reclama su lugar en las corrientes principales del arte.

Su curaduría está estructurada en cuatro puntos. ¿En qué consiste la primera sección Historias de Abstracción?
Vine a un viaje de investigación curatorial con la idea de ver trabajos que encajaran en un prototipo: mujeres artistas que yo identificara como queer o que hablaran acerca de feminidades intersecadas. Pero al ver las galerías que participarían en ARTBO y las obras disponibles, aparecieron nuevas conexiones. Por ejemplo, Fanny Sanín cuyas pinturas abstractas de 1960 relataban un pensamiento muy firme en medio de su mundo. Vi mucho trabajo acerca de abstracción geométrica latinoamericana. Me encontré, por ejemplo, con la espiritualidad de Norman Mejía y me pareció fascinante. Sus elementos esotéricos me hicieron explorar y pensar acerca de cómo, en últimas, un artista termina creando y abstrayendo su propio lenguaje.

Acrílico No. 5. Fanny Sanín. 1994


¿Y cómo, de la abstracción geométrica, derivó a Otros cuerpos (como titula la segunda sección)?

En realidad, comencé toda la curaduría con la pregunta por el otro. Pero no el otro como lo entiende la historia de la psicología, sino el otro como distancia entre la posición de los sujetos. En el arte contemporáneo usamos esa palabra cuando honramos a alguien “distinto” y de esa manera lo hacemos sentir que no es parte del mainstream de la sociedad. Me cuestioné cómo nos hemos aproximado históricamente a lo “distinto” y lo hemos ubicado en ciertos grupos de la sociedad o simplemente lo hemos ignorado. Pero muchos artistas se aproximan una y otra vez al arte desde su propia diferencia. Así que en Otros cuerpos veremos trabajos tanto históricos como contemporáneos.

¿Cómo son esos diálogos generacionales?

Algo muy importante es que en el corazón de esta sección aparece una pieza icónica, el David, de Miguel Ángel Rojas. Quise honrar el lugar de Miguel Ángel en el arte colombiano, así como en la exhibición misma. Lo relaciono, por ejemplo, con Teresa Margolles, una artista mexicana muy importante que se enfrenta al contexto mexicano actual: la narcocultura y los carteles. Los sujetos de cada una de sus fotografías aparecen con definición en sus vestidos y sin miedo en su expresión. Son mujeres trans frente a ruinas. Una devastación que prevalece en esa ciudad y sobre la cual aflora su valentía.
Encontré una relación entre lo anterior y el archivo personal de Madorilyn, cuyo nombre es una mezcla entre Madonna y Marilyn. Madorilyn Crawford es una transgénero colombiana. Su historia es íntima. Es su relación con las imágenes de sí misma, con el archivo de sí misma y con su comunidad.

Óleo No. 2. Fanny Sanín. 1967


El tercer eje habla precisamente sobre la intimidad…

Sí, para mí Débora Arango aún permanece como una artista crítica e intrigante. Ella puede retratar esos escenarios íntimos en donde se habla sobre lo femenino y hacia la feminidad y, además, habla de cómo las mujeres son vulnerables en medio de un contexto político colombiano.

Me encantó una obra de Patricia Restrepo que se llama Por la mañana. Es un corto de 1979 en donde se ve una pareja desayunando en una mesa y mirándose el uno al otro. La perspectiva de la mujer revela la espera por nada. Nada importa para ella porque su tiempo es para el servicio de su esposo. Me encanta emparejar ese video con el de Iván Argote, un artista colombiano que hizo un video en Los Ángeles en 2013. Tomó a dos actores blancos, americanos típicos, y los puso a abrazarse por casi media hora. Al principio aparentaban simpatía entre ellos. Al final se pusieron bravos, luego aburridos y terminaron, de hecho, siendo graciosos. Para mí es una obra muy importante. Todos podemos pensar acerca del otro marginal, pero nos cuesta pensar en el otro cuando es un hombre blanco, norteamericano.

Para el cuarto eje, Haciendo y deshaciendo, usted se centra en el tejido. ¿Qué tuvo en cuenta para incluirlo en el contexto de una feria?

Tejer es una práctica global. No puedo pensar en una sola sociedad del mundo que no tenga el tejido en alguna de sus tradiciones. No solo quise mostrar lo que es, sino también lo que significa. En la exhibición estará la pieza icónica de María Angélica Medina. Un tejido continuo producido por ella misma y miembros del público de distintas exposiciones desde 1980. Quería algo así: crítico y de escala desproporcionada centrada en algo tan simple y universal como el acto de tejer. Por otro lado, me alegró llegar a Juliet Morales, una joven artista indígena misak. Me intrigó saber que su práctica tenía que ver con la identidad de su comunidad. Los tejidos tienen todo tipo de connotaciones, como una escritura, con información muy específica. Resulta fascinante ver cómo ella, con su tradición de milenios de antigüedad, es capaz de operar y conectarse con el arte contemporáneo. Incluí, por otro lado, a una artista de Guatemala, Regina José Galindo, cuyos performances consisten en poner su cuerpo en situaciones de mucha vulnerabilidad para hablar de la violencia en Latinoamérica y Centroamérica. En Hilos de tiempo, un video del 2012, ella aparece postrada en las calles de San Cristóbal de las Casas en Chiapas, México, adentro de un saco para cadáveres tejido con hilo negro. La gente tiene la libertad de deshacer el saco. De desenterrarla.

David. Miguel Ángel Rojas. 1976


¿Considera que su curaduría es activista?

Encuentro cierto activismo en mi propia práctica curatorial, principalmente porque trabajo con artistas latino-estadounidenses. Hay 57,5 millones de latinos en Estados Unidos, lo que significa que somos el tercer país latino más grande del mundo. A pesar de eso, la historia del arte es muy limitada. Creo que existe la tendencia a decir que si ya hiciste una exhibición al respecto queda chuleado. Pero no funciona así para mí. Hay mucho trabajo por hacer y muchos baches históricos por llenar. Yo quiero encontrar nuevas formas de conectar la producción de las personas históricamente marginadas.

Pieza de conservación1980 hasta hoy. María Angélica Medina.


Existe una crítica respecto al arte con cargas políticas y sociales. El arte no es mejor por ser político. ¿Cuál es su opinión?

Estoy en completo desacuerdo. Las obras siempre responderán, de una u otra manera, a lo que tienen a la mano. Mejor dicho, el artista responde al mundo y el tiempo que lo rodean. Puede tomar la forma de arte abstracto o sin aparente contenido político, pero lo importante es que siempre habrá una manera de pensar lo que significó crear una obra en un determinado momento. Esta exhibición en particular tiene clara la posición subjetiva de los artistas. Cualquier obra puede sostenerse por sí misma, pero cuando las pones a dialogar, revelan mucho acerca de lo que significó hacer, por ejemplo, una obra en Colombia siendo mujer, o lo qué significó hacer una obra siendo un artista queer. No es que la obra en sí trate ese asunto, sino que el contexto que la produjo termina por revelarse.

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