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Ovarios calvarios, una instalación de Aterciopelados contra la violencia femenina

En conmemoración de los 40 años del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Aterciopelados inaugura una instalación que reúne arte y música.

Foto: Cortesía Claustro de San Agustín

En conmemoración de los 40 años del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Aterciopelados inaugura una instalación que reúne arte y música.

Parece absurdo tener que decirle a alguien: “ojo, no se viola ni se mata”. Se supone que es sentido común. Sin embargo, en un país como Colombia donde cada día son asesinadas dos mujeres y donde son ellas quienes denuncian el 91,8 % de los casos de abuso sexual, es más que necesario. Es por esto que cada 25 de noviembre, desde hace 40 años, se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. 

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A este movimiento se sumó la cantante y ceramista Andrea Echeverri con su exposición Ovarios calvarios que reúne cerámica, vestuario y música, y que presentará desde el próximo 26 de noviembre en el Claustro de San Agustín en Bogotá (carrera 8 # 7-21). 

“Estas cifras en Colombia, y en el mundo, son increíbles. Son números aplastantes y ridículos y eso que la mayoría de mujeres no denuncian. Precisamente por eso es tan importante hablar del tema. El pensado con esta instalación es que haya un componente pedagógico y que se prevengan violaciones futuras”, asegura Echeverri. 

Ovarios
Foto: Cortesía Claustro de San Agustín

Estas expresiones artísticas sirven para una construcción de memoria por las víctimas de violencia sexual en Colombia y en el mundo es también una construcción de memoria. Así, las cerámicas elaboradas por la integrante de Aterciopelados se transformaron en rostros, senos, vaginas, lágrimas y espejos que denuncian las situaciones que vivieron Alison, Rosa Elvira, Yuliana, Jineth, la manifestante, la patrullera y todas las mujeres que han sido testigos de una “sociedad enferma que viola a cada rato”, agrega la bogotana.

Juntos somos más fuertes

María Belén Sáez de Ibarra, directora de Patrimonio Cultural en la Universidad Nacional de Colombia y curadora de esta instalación, asegura que Ovarios calvarios es un espacio para “chillar juntas y juntos”. Para ella, esta es una sociedad “que ha olvidado el valor de la vida y la fragilidad de la piel”. Por eso destaca el trabajo de Aterciopelados al hacer un llamado a “la fuerza femenina” para frenar esta barbarie. 

Con fuerza “femenina” no solo se refiere a las mujeres sino a todo ser humano que quiera hacer parte del cambio, a todo aquel que quiera unirse a este movimiento antiviolación. 

Por su parte, el también integrante de Aterciopelados, Héctor Buitrago, dice que se considera a sí mismo un “feminista que pide igualdad y respeto” y asegura que el arte es una herramienta muy poderosa para crear conciencia. “Con suerte esta muestra llame la atención de más personas acerca del flagelo que vivimos en nuestra sociedad, que es la violencia hacia la mujer”. 

“No más hipersexualización”

Muy al estilo de Andrea Echeverri, Ovarios calvarios se expresa con fuerza y sin miedo. Sin tabúes. “Las tetas son tetas y las vaginas, vaginas”, dice. No hay adornos, hay dolor y tristeza transformado en poder. 

Andrea Echeverri
Foto: Cortesía Claustro de San Agustín

Un ejemplo de ello son los espejos que acompañan a las paredes del recinto. Todos tienen nombres propios, frases que rechazan la violencia y formas de vulva. “Estamos cansadas de la hipersexualización. Es importante despertar conciencia, crítica y duda. Por eso quiero que cuando la gente se mire en estos espejos entiendan que todos venimos de una de esas y que a ese lugar se le debe respeto”, puntualiza Echeverri.

‘Ovarios’, ‘Plañidera’ y ‘No se viola’

Por si fuera poco, cuatro poderosas feministas se unieron a ella a través de la música y la pintura: Vivir Quintana, ‘La Muchacha’ Isabel y el dúo Las Áñez. 

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“No meterás a la brava tu pipí, cada vagina será una guillotina” dice un fragmento de No se viola, la canción interpretada por Aterciopelados junto a La Muchacha. Con la mexicana Vivir Quintana, reconocida por entonar el himno feminista Canción sin miedo, Andrea Echeverri le canta a la anatomía de las mujeres en Ovarios: “El futuro yo cultivo de ser de quien ya nunca más se aprovechará el macho abusivo”.

Por último, de la mano de Las Áñez, nació Plañidera. “De cierta manera esta es una crítica a la música actual, que es superficial y liviana. Que se disfraza de libertad cuando en realidad lo que está vendiendo es carne”, dice Echeverri y recita la primera frase de la canción: “¿Y si no quiero que bailemos? ¿Si lo que busco es que todos chillemos?”.

Todos estos elementos hacen de Ovarios calvarios un himno y un canto a la esperanza. Es un llamado a la reconstrucción histórica para que el cuerpo femenino “deje de ser un campo de batalla”, como dice la letra de Plañidera. Y si usted quiere recorrer estas salas y sentir de primera mano lo que las piezas transmiten, visite la instalación a partir del 26 de noviembre, hasta el 20 de mayo de 2022 en el Claustro de San Agustín de la Universidad Nacional de Colombia. Entrada libre.

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María Camila Botero. Soy periodista. Me gusta observar el mundo y luego escribir sobre la vida. Me apasionan los temas con enfoque social, el cine y los libros. Twitter: @CamiBotero8 Correo electrónico: camila.botero@revistadiners.com.co 

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Noviembre
25 / 2021

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