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Rituales de retorno: los actos performáticos en video de Mateo López

El artista Mateo López propone una nueva manera de habitar los espacios culturales del Banco de la República con una serie de actos performáticos en video.

Foto: Cortesía Cuerpos Desobedientes / Yanina Valdivieso

El artista Mateo López propone una nueva manera de habitar los espacios culturales del Banco de la República con una serie de actos performáticos en video.

«Conmovedor y apocalíptico. Las luces estaban apagadas y los periódicos con fecha del 17 de marzo de 2020 permanecían sobre las mesas de un lugar que en un día normal recibía miles de visitantes». Con estas palabras el artista Mateo López recuerda el día que visitó la biblioteca Luis Ángel Arango luego de varios meses cerrada: un verdadero ritual de retorno.

Mateo López Foto: Cortesía Cuerpos Desobedientes


Dicha visita tenía como propósito realizar un acto performático en el lugar, que formaría parte de la obra del bogotano titulada Cuerpos desobedientes, comisionada por el Banco de la República para el proyecto Rituales de retorno. La Biblioteca, el Museo Botero, el Museo Casa de Moneda y el Museo de Arte Miguel Urrutia fueron los espacios seleccionados para ser intervenidos coreográficamente y enviar un mensaje de esperanza para retornar.

La obra consiste en una serie de diez videos de entre 5 y 7 minutos que muestran a un grupo de bailarines habitar de manera particular los espacios culturales. Estas cápsulas de video se publican periódicamente en los canales y redes sociales del banco.

Concebir la idea

Desde hace un par de años López estaba en conversaciones con la subgerencia cultural del Banco de la República para crear una exposición en la Casa Republicana, como parte de una iniciativa que busca invitar a artistas colombianos que han expuesto la mayoría de su obra en el exterior a retornar al país.

Sin embargo, con el paso del tiempo y la llegada de la pandemia los planes cambiaron. “Inicialmente, la idea con la performance era activar mi exposición Sí, pero no, compuesta por dibujos con esas tres palabras. Evocaba el sentimiento de incertidumbre que se vivía por el proceso de paz. Cuando llegó la pandemia hicimos el paralelo de esa incertidumbre, de si podíamos salir, pero no. Así la muestra dejó de ser tan política y local para convertirse en un sentimiento global”, cuenta Mateo López.

Mateo López en la foto. Cortesía Yanina Valdivieso

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Tras el cierre de los museos el artista comenzó a hablar con los curadores María Wills y Julien Petit y surgió la idea de intervenir con el cuerpo estos espacios desocupados y apagados. “La propuesta, entonces, es repensar nuestra relación con los espacios de arte. Una relación que es protocolaria, con comportamientos muy rígidos, de mucho control. Nuestro cuerpo adquiere una postura particular, una forma de caminar dentro de una exposición y un recorrido específico y caótico cuando está en una galería. En este caso queremos crear experiencias de abstracción y reflexión personal por medio de estos Cuerpos desobedientes”, explica.

Trabajar en pandemia

La obra de López es el inicio de Rituales de retorno, una serie de exposiciones que el Banco de la República tiene programadas para este año con el fin de recobrar la confianza del público en los espacios. Por eso, este primer fragmento era un gran reto que suponía adaptarse a las implicaciones de la situación nacional.

“El proceso fue bastante interesante. El acceso a la comunicación es eficiente en términos de acortar distancias. Contacté a una de las bailarinas, ella buscó a los demás y comenzamos a tener reuniones semanales para hablar del proyecto. Fue igual con los curadores, con avances semanales e ideas para discutir”, recuerda el bogotano.

Mateo López Foto: Cortesía Cuerpos Desobedientes


“Sin duda, lo más extraño de todo esto fue lo intangible. Estábamos hablando de algo que iba a suceder, pero que en cualquier momento se podía aplazar sin mayor explicación. Lo mío siempre ha sido lo objetuado y físico. Estar tanto en el mundo de las ideas es complejo, pero todo fue muy conciliado”, confiesa.

Colaborar en el proceso

Lejos del dibujo, las instalaciones y los objetos, Mateo López recurrió a los movimientos para expresar su intención. “Hice las veces de coreógrafo, aunque no soy director ni tengo formación como bailarín, soy artista plástico. Les proponía situaciones, ideas o sentimientos y ellos las traducían al cuerpo. Eso es lo fascinante de la danza, que es uno de los niveles de abstracción más puros del arte, evade lo literal y cliché”, asegura.

Con aproximaciones diferentes para cada espacio seleccionado, los bailarines, el equipo de grabación del banco y Mateo López se sumergieron en el proceso durante varias horas, que resultaron en videos de unos cuantos minutos.

Foto: Cortesía Cuerpos Desobedientes

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Para la musicalización, López trabajó con el músico Ramón Berrocal. “Buscaba un sonido que no fuera artificial ni digital, sino que fuera un instrumento de percusión. Definimos que fuera una batería y ubicamos a un baterista de jazz que entendiera muy bien el lenguaje de la introspección. Siento que todo este tema de la performance es pura improvisación, es llegar a un espacio y empezar a generar algo en el momento. Él entendió muy bien el trabajo e hizo la música a partir de los videos”, cuenta.

En cuanto al vestuario, el bogotano recurrió a su proyecto personal The waste of my time, con el que recicla pedazos de obras, materiales y recortes para convertirlos en collages. Con asesoría de una amiga, López decidió trabajar con una marca de diseños minimalistas y plasmar uno de sus collages en las prendas de los bailarines. “Fue loquísimo porque todo pasó en cuarentena estricta. Enviar archivos, ver telas a domicilio y mandar a quien cosía. Todo fue trabajado entre varios”, dice.

Mateo López Foto: Cortesía Cuerpos Desobedientes


De esta manera, Cuerpos desobedientes se convirtió en un trabajo colaborativo entre muchas personas, bajo el liderazgo de López. “Me gusta invitar a la gente a aportar en el proyecto y que sea un proceso de colaboración, que no solo reciban instrucciones, sino que cada uno, tanto el músico como el baterista, los bailarines y el videógrafo, traiga su archivo de trabajo y lo añada para generar algo muy bonito”.

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Marzo
24 / 2021
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