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‘Lo que le diga es mentira’, el frenético libro de J.J. Muñoz sobre Bogotá

Diners conversó con J.J Muñoz, autor de ‘Lo que le diga es mentira’, su primer libro que exalta las calles de Bogotá y sus habitantes.

Foto: Editorial 531

Diners conversó con J.J Muñoz, autor de ‘Lo que le diga es mentira’, su primer libro que exalta las calles de Bogotá y sus habitantes.

Lo que le diga es mentira es el primer libro de J.J. Muñoz (Bogotá, 1976) que cuenta dos historias entrelazadas por el destino en 110 páginas con 26 capítulos. La primera de ellas es la de Camacho, un hombre que crece como el niño tierno del programa ochentero Pequeños Gigantes, hasta convertirse en un adulto que busca mantener una vida estable en la capital, sin importar sobre quién deba pasar.

En la segunda se encuentran Loredana y Berenice, una pareja que sobrevive en una posada de Bogotá comiendo sardinas, tomando cerveza y oyendo mucha música.

Algunos críticos han clasificado la novela de Muñoz como literatura punk por mostrar el crudo y déspota panorama de la capital. Pero en realidad se trata de una historia sin género cargada de humor negro y hasta anécdotas verdaderas que invitan a ver el otro lado disparatado, casi irreal y terrorífico de la ciudad.

Editorial 531

Foto: Cortesía Editorial 531.


Si no es literatura punk, ¿qué es Lo que le diga es mentira?

Aunque se puede leer a ritmo de un bombo punkero, creo que la historia no se puede encasillar ahí porque es algo muy grande. Siento más bien que utilizo elementos de la escena punk y de la crudeza del mundo para narrar una historia que puede estar pasando en este momento en Bogotá.

¿Cómo nació la historia?

De un taller de novela en el que se debía relatar la historia de dos personajes en primera persona. El primero, con un ritmo largo, y el otro, con un evento muy corto, como el de una noche.

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Casualmente esto le dio el ritmo a la novela. Debo admitir que cuando la escribí, hubo momentos frenéticos que se alimentaron de mi estrecha relación con el barrio, porque estoy orgulloso de lo que soy y de estas historias que me marcaron.

La historia es de ficción, pero es la realidad de algunas personas en Bogotá…

Estos personajes están en toda la ciudad. No es que haya vivido de primera mano todo lo que relato, pero sí muchas historias le sucedieron a personas cercanas y aparecieron hasta en los periódicos. Por eso encontrará apoyo de diarios amarillistas que fueron tan famosos hace unos cuantos años.

Usted muestra la Bogotá que muchos desean evitar…

Desafortunadamente cuando un turista llega a Bogotá, lo llevan por las partes más cinematográficas: la Candelaria, la 100 para arriba, el parque Simón Bolívar y si se puede con dron, mucho mejor.

Pero nunca los llevan a Ciudad Bolívar, Suba, Kennedy, Tunjuelito y el sur porque está el estigma de que son lugares vetados y marginales. A partir de aquí utilizo mi privilegio de estar en la dos orillas de la sociedad, porque me atrevo a decir que mucha gente de la clase alta vive en una burbuja mental y física y lo único que conocen del sur es a su empleada de servicio y a su portero.

Lo que le diga es mentira es la oportunidad perfecta para que todos conozcan las dos caras de la moneda, porque estoy convencido de que la literatura es un instrumento para mostrar y dar a conocer a esta Bogotá.

¿Por qué el título de Lo que le diga es mentira?

En el castellano colombiano tenemos la mala costumbre de querer quedar bien y si alguien nos pregunta algo, buscamos la forma más complicada de decir: no sé, como por ejemplo: lo que le diga es mentira. Y es justamente la frase que utiliza gran parte de la población del sur.

¿Por qué decirle al protagonista de la historia solo por su apellido?

Esto es algo muy colombiano. Desde hace 2 o 3 siglos en Colombia nos han metido la idea de que el apellido marca el destino de las personas. Si uno es Concha o Urrutia, ya está condenado al éxito porque viene de un linaje glorioso. En cambio, los que somos Muñoz o Camacho, estamos jodidos (risas).

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Usted nunca va a encontrar a un Ponce de León reciclando en la calle o pidiendo limosnas, entonces el libro revela esa contradicción de mostrar que desde este detalle tan insignificante se puede condenar a una persona a un despreciable futuro.

¿Por qué contar la vida de un personaje tan contradictorio como Camacho?

Porque así somos nosotros. Tenemos un montón de contradicciones tanto en la política, en la religión, la forma de vivir y muchas cosas más. Lo que pasa es que Camacho está llevado al extremo, puede defender a un gato que se robó una sardina, pero también puede matar a alguien con quien no esté de acuerdo.

Lo más contradictorio es que argumenta sus actos con palabras moralistas que se escuchan mucho por ahí.

¿Cuál es su próximo proyecto literario?

Es un bicho raro que se llamará Crónicas del espejo. En este libro contaré todas las anécdotas que escuché cuando trabajé como peluquero en Quinta Camacho y Rosales.

Ahí romperé mi compromiso de confidencialidad que hacemos los estilistas, psiquiatras y curas y ojalá me gane más de una demanda porque contaré algunos secretos de políticos, periodistas, modelos, gente del común y los mismos peluqueros y auxiliares de los negocios.

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Marzo
03 / 2021
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