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“Es más fácil escribir ante un dolor o una angustia terrible”, Luz Mary Giraldo

La poeta Luz Mary Giraldo será homenajeada durante el XXVIII Festival Internacional de Poesía de Bogotá.

Foto: Cortesía Festival Internacional de Poesía de Bogotá

La poeta Luz Mary Giraldo será homenajeada durante el XXVIII Festival Internacional de Poesía de Bogotá.

El vigésimo octavo Festival Internacional de Poesía de Bogotá se realizará en medio de una coyuntura diferente a otros años. La pandemia obligó a hacerlo de forma virtual, por lo que desde el 5 de julio y hasta el 30 de este mes, más de 60 poetas, músicos y artistas de Colombia y de otras partes del mundo participarán en diferentes eventos a través de las redes sociales del festival para celebrar la poesía en Bogotá.

La homenajeada de este año es Luz Mary Giraldo, poeta, ensayista y profesora universitaria que durante su carrera ha publicado antologías de literatura para niños, de autores latinoamericanos, poetas hispanoamericanos y poemarios que han sido traducidos a varios idiomas.

Como parte de este homenaje conversamos con ella sobre su obra, la poesía en tiempos de COVID-19 y el reconocimiento a su trabajo intelectual.

Primero que todo felicitaciones por ser la poeta homenajeada del festival…

¿Cómo te parece de bonito eso? Es una noticia bellísima en medio de estos tiempos tristes.

¿Alguna vez se imaginó que le hicieran un homenaje en este festival que ya va por la vigésimo octava edición?

La verdad es que no. Siempre estaba haciendo presencia y acompañando a los otros poetas. Pero esta vez me tocó a mí y estoy agradecida con la vida y con Rafael del Castillo, director del festival y su equipo.

¿Cómo se fue involucrando en la poesía y cómo llegó a ella?

Desde muy chiquita he tenido gusto por la poesía. Tal vez la introducción a ella se dio por dos situaciones: por un lado, mi papá, que fue el organista de la catedral de Ibagué y que quería motivarme a entrar a la música, me leía poemas y me ponía a escuchar música.

Por el otro, mi abuela, que siempre nos contaba narraciones que con el tiempo vine a saber que eran los cuentos de los hermanos Grimm y Andersen. Los contaba de tal manera y musicalidad que yo creía que eran historias que ella las había vivido. Luego con el tiempo, y cuando crecí, me di cuenta de que eran historias que ella me contaba.

En la adolescencia escuchaba los boleros que le gustaban a mi mamá y la letra de las canciones también me sorprendía. Con el tiempo entendí que la letra de los boleros es de tradición modernista, más que romántica. Y así fue empezando todo.

En la primaria tuve un aprendizaje muy particular. Me enseñaron los municipios de Tolima y las reglas ortográficas por medio de rimas. También aprendimos las tablas de multiplicar cantando. Yo creo que fue por el oído que fui llegando a la poesía.

Recuerdo con mucho entusiasmo a José Asunción Silva, Rafael Pombo, Alfonsina Storni y Gabriela Mistral. Me llamaba mucho la atención todo lo que tuviera que ver con las humanidades y las ciencias sociales desde el colegio.

¿Esa musicalidad hace parte de su poesía?

Mi poesía tiene un ritmo y una musicalidad que se da espontánea. Yo estudié música y teoría musical en el Conservatorio del Tolima y eso queda dentro de uno. Mi poesía más que rimas tiene un ritmo interno que va surgiendo espontáneo.

También me gusta la poesía narrativa, que es como si estuviera contando un cuento, que tiene que ver con lo cotidiano y la poesía reflexiva que tendría que ver con los clásicos y los mitos que aprendí en la universidad y los grandes autores que he leído.

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¿Y dentro de esos descubrimientos cuáles fueron los autores que le llamaron la atención?

Son muchos. Giovanni Quessep fue uno de mis grandes maestros. Él fue una clarísima influencia en mis inicios, sobre todo por las lecturas que él mismo me recomendaba. Mi primer libro de poemas contó con la selección de él. Tenía el ojo para ver cuál era mi universo poético.

Posteriormente leía otros como Aurelio Artuo, Héctor Rojas Erazo, que es un poeta magnífico y merece ser reconocido. Entre los hispanoamericanos, indudablemente Rubén Dario, Huidobro, César Vallejo, Blanca Varela y Juan Gelman. Entre los europeos recuerdo que en la universidad no solo leíamos poesía, sino también el teatro y narrativa de Goethe, Shakespeare, Dostoievski, Faulkner.

¿Cómo combina todas estas influencias para lograr crear su poesía?

Eso es un misterio. Yo he dicho en mis clases de Escritura Creativa en la Universidad Nacional y en clases de Literatura en la Javeriana, que la poesía es un misterio. Es como una visita que uno no percibe. De pronto hay un tema que lo conmueve a uno, una frase o una música, muchas cosas que lo pueden inspirar.

Yo no elijo los temas sino que están dentro de mi y van aflorando. Yo no hablo de una inspiración, de pronto de una motivación.

También el tono, el ritmo y todo me van eligiendo. De pronto he querido hacer poemas sobre algunos temas y no me salen las palabras y me siento forzada. Puedo pasar un año intentando escribir algo y no me sale nada. Es una visita a la que siempre le doy la bienvenida, pero que a veces se demora en llegar.

Por ejemplo, para mí es muy difícil escribir en época de deslumbramiento. Por ejemplo, cuando viví algo muy intenso o que estuve muy enamorada, fue muy difícil. Es mucho más fácil escribir ante un dolor o una angustia terrible.

¿Escribir en estos tiempos ha sido más sencillo?

Ahora con la pandemia, que todos estamos tristes, angustiados y expectantes, mi caso y el de muchos poetas es que se nos ha facilitado la escritura. Porque la escritura es una forma de reflexión y meditación sobre el mundo y la experiencia que hace uno a través del lenguaje.

Yo sé que con la pandemia nos ha visitado cualquier expresión artística.

¿Estos tiempos extraños de cierto modo han servido para la creación?

Sí, yo creo que nos ha motivado porque son tiempos en los que estamos obligados a replegarnos en nosotros mismos y a buscar la palabra personal para poder expresarlo. Nos despierta emociones que ya teníamos adentro.

Sé de poetas que tienen libros listos para publicarse. Por ejemplo, Juan Manuel Roca se la pasa publicando versos sobre la cuarentena. Es algo que nos acude y reclama la escritura.

¿Cree que ese momento de reflexión sea la principal contribución de la poesía?

Puede ser, pero también el aporte de otras expresiones. Lo que está pasando nos está haciendo reflexionar sobre el azar y sobre la fragilidad de la existencia. Incluso sobre los temores y los miedos.

También lo podemos relacionar con otras pandemias que han ocurrido en el mundo y que otros autores lo han escrito de manera prodigiosa. La peste, de Camus; Cien años de soledad y El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez; El Decamerón, de Bocaccio… los remezones han hecho que se hagan grandes obras.

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Todo este desequilibrio, angustia y desasosiego se plasma y se consigna para dar cuenta de en qué estuvimos y cómo lo vivimos.

Porque también hay una especie de florecimiento y una necesidad de hacer nuevas cosas…

Claro. Ahora hablan de reinventarnos y es que hay una necesidad para sobrevivir. Yo creo que esa palabra que a algunos les choca, es una forma de sobrevivencia y de adaptarnos al horror. Creo que de alguna forma los colombianos nos hemos adaptado a eso, debido a tantos años de violencia y desasosiego. Hemos estado entrenados en la angustia, y llegó un momento en el que nos asombramos a tener un enemigo distinto que nos une con todo el mundo.

También es un momento de adaptarnos. Por ejemplo, el festival ahora va a ser virtual

Sí, ahora todos vamos a estar comunicándonos desde diferentes partes del mundo. Porque habrá invitados de Argentina, Chile, Portugal, Brasil, Barcelona, Perú, Bolivia… todos vamos a estar desde diferentes partes del mundo.

A mí me parece emocionante de manera diferente, además porque todo el festival va a quedar en la red para que otras personas lo puedan ver. Me siento tremendamente afortunada por que el festival haya pensado en mí y quiero agradecer porque es lo mínimo que puedo hacer.

¿Qué le ha llamado la atención dentro de la programación de este festival?

Por una parte, el preámbulo con talleres y presentaciones que se dieron en junio. El encuentro con traductores, la presentación de la revista Ulrika con poemas traducidos a diferentes lenguas romances. La cantidad de autores y de tantos lugares diferentes y la antología que publica el Caro y Cuervo con Ulrika.

También la gran cantidad de presencia femenina de distintas edades y lugares me parece muy enriquecedor. Hay muchas cosas para ver.

Por último, ¿cuál sería su consejo para las personas que quieren hacer poesía y no caer en los clichés y los lugares comunes?

Creo que todos tenemos una sensibilidad poética en mayor o menor medida. Algunos tienen anulada esta capacidad, yo creo, por alguna deformación en sus tiempos de colegio. Pero alguien que quiera escribir o leer poesía, mi recomendación para no caer en clichés y gustos manidos, es leer mucha poesía. Pero también narrativa y ensayo antes de pensar en escribir. En mi caso personal, creo que uno nunca ha terminado de escribir.

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Julio
09 / 2020


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