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El artista que transmite su cuarentena 24/7 en una galería de Bogotá

El artista bogotano José Ruiz Díaz continúa con su proyecto Impresiones sobre actualidad y convirtió la galería Espacio El Dorado en su hogar temporal.

Foto: Cortesía Espacio El Dorado

El artista bogotano José Ruiz Díaz continúa con su proyecto Impresiones sobre actualidad y convirtió la galería Espacio El Dorado en su hogar temporal.

«Sé que esto suena como a una locura», iniciaba el mensaje que José Ruiz Díaz le escribió a Valentina Gutiérrez, directora del Espacio El Dorado, cuando le propuso continuar con la muestra Impresiones sobre actualidad, que se llevaba a cabo en la galería. ¿Cómo iba a funcionar una exposición cuando las puertas de la galería, como las de toda Bogotá, iban a estar cerradas por el simulacro de aislamiento y luego por la cuarentena obligatoria?

Pero la respuesta de Gutiérrez dio en el clavo cuando, en tiempos de incertidumbre, aparece una respuesta lúcida. «En momentos coyunturales como los que estamos viviendo, uno no comprende cuál es el rol del arte y de los espacios de exhibición, y propuestas como la tuya me ayudan a entender cuál es ese lugar».

Desde el 24 de marzo José Ruiz Díaz transmite su exposición y las intervenciones que realiza a través de una cámara de seguridad que registra su día a día durante la cuarentena.

Nace una idea

Tras el anuncio del simulacro de cuarentena por el COVID-19 en Bogotá, el artista José Ruiz Díaz pensó en la forma de compartir de manera virtual su exposición Impresiones sobre actualidad, inaugurada el 15 de febrero en la galería Espacio El Dorado.

Luego se anunció una cuarentena obligatoria y, José Ruiz Díaz, como muchos colombianos, intentaba comprender la situación cuando recordó la imagen de Joseph Beuys, el artista alemán que, en 1974, se confinó en una galería de Nueva York junto a un coyote, para la realización de su obra Me gusta América y a América le gusto yo.

“Inmediatamente pensé en una cuarentena de impresión», me dice por teléfono mientras lo observo a través de la cámara de seguridad.

Esta es la historia del artista que en épocas de cuarentena decidió continuar con su proyecto y vivir durante unos días en una galería de arte en la capital.

El pasado

José Ruiz Díaz nació en Bogotá hace 25 años. Creció en una familia donde las artes eran el pan de cada día. Su papá dirigía una escuela de teatro callejero y su mamá estudió Literatura y posteriormente realizó una maestría en Historia. Aunque uno de sus planes era estudiar arquitectura, terminó graduándose de Arte e Historia del Arte en la Universidad de los Andes.

A los 19 años se postuló para trabajar en la organización del archivo de Beatriz González y clasificó. Aunque solo iba a ser un año, trabajó cinco años de la mano de la artista. «Siempre he dicho que realmente hice mi universidad construyendo y manejando el archivo de Beatriz», afirma.

José se interesó por las imágenes que González recopiló durante los años 70 y “empecé una investigación sobre la distribución de unas láminas que lo único que tenían para su identificación eran un nombre: ‘Gráficas Molinari, Cali’ y un número”.

Su búsqueda lo llevó a una bodega en Cali donde yacía todo el archivo de Gráficas Molinari, una imprenta popular fundada en 1952 por el español Antonio Molinari, que desde los años 50 y hasta finales de los 80 reprodujo imágenes religiosas, mitológicas, de género, retratos y paisajes que hacen parte de la memoria colectiva de los colombianos.

Compró este archivo y lo trajo a Bogotá para organizarlo y digitalizarlo. Actualmente todas las imágenes tienen una licencia abierta de uso no comercial y se pueden conocer entrando a graficasmolinari.com. 

 

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GM 67 Fe, Esperanza y Caridad

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El archivo como presente

Después, José Ruiz Díaz empezó una serie de trabajos que le ayudaron a comprender la importancia del pasado, pero sobre todo, a descubrir cómo el ayer puede cobrar vida en cualquier momento.

Impresiones sobre actualidad es la continuación del proyecto Hoy, es una palabra con vigencia horaria, que surge de la revisión de archivos de prensa y de una recopilación de fotografías que registran la palabra hoy: ‘hoy en cines’, ‘hoy en cartelera’, ‘hoy concierto’ ‘las mujeres de hoy’.

Para el artista, la actualidad impresa y digital es una ficción. Por eso el ‘hoy’ es el soporte conceptual de esta exposición, que especula y reflexiona sobre el concepto de la actualidad. “Todo lo que se está imprimiendo acá, está en un tiempo que ya caducó, pero cuando se lee el enunciado cobra vigencia aunque no corresponda al día de hoy”, explica.

Foto: Cortesía de Espacio El Dorado.


La cuarentena en una galería

24 de marzo: inicio de la cuarentena.

José tomó un carro de mercado. Empacó una bolsa para dormir y comida para un mes. También llevó dos pantalones y cuatro camisas. Desde ese día imprime carteles que inician con la palabra HOY.

Buscando la forma de registrar su estadía en la galería y de compartir sus días con la sociedad, surgió la idea de tener una transmisión en vivo “eterna”. Su intención nunca fue hacer un proyecto virtual, sino más bien aprovechar esos recursos digitales para mostrar su rutina.

“Yo creo que esta virtualidad es aburrida, ¿qué me ves haciendo? Lo mismo que hace todo el mundo, intentando vivir la cuarentena, solo que este es un ‘live eterno’, porque finalmente la vida es una transmisión en vivo eterna», dice Ruiz mientras mueve sus manos por el rodillo para terminar otra de sus impresiones del día: ‘Hoy cita médica’.

El día a día de la cuarentena en una galería de arte

José se despierta entre las 7:00 a.m. y 8:00 a.m, desayuna cereal o arepa en el patio de la galería; y cada semana, “Nancy, la vecina que tiene un panadería, me manda dos panes y me los entrega por la puerta, ese es el máximo domicilio que tengo”, cuenta.

Hacia las 9:00 a.m. cambia el letrero de la vitrina que da a la carrera 5 del barrio La Macarena. ‘Hoy en cines’, ‘Hoy nostalgia’ y ‘Hoy vuelos cancelados’, son algunas de las frases que irónicamente se han exhibido hacia la calle.

Aunque parezca que nadie las ve, recientemente, al salir para observar su frase del día, algunas personas lo abordaron para felicitarlo por su proyecto y con sonrisas le confesaron la curiosidad que tenían por descubrir quién/cómo cambia una vitrina de una galería en épocas de cuarentena.

Foto: Cortesía de Espacio El Dorado.


Después de eso publica una historia en el Instagram de El Dorado, para que los seguidores propongan las frases del día y los pliegos de papel blanco se impregnen de letras capitales rojas, con frases personales.

En el almuerzo prepara comida vegetariana, aunque le gusta comer de todo. Hacia las 2:00 p.m. retoma su tarea de impresión. Una vez termina su jornada laboral continúa con ‘su vida cotidiana’ respondiendo correos o hablando con amigos, y no se acuesta sin antes escribir algo en su bitácora de cuarentena.

“La cámara es una compañía, pero a veces actúa como un parásito. La sensación de sentir que me están vigilando es extraña”, me dice Ruiz mientras dirige su mirada a la esquina donde está la cámara.

Su estadía ha sido cómoda. Para él es como si acampara o viajara, y pensar así le ha ayudado a tomarse este tiempo con calma y a aprender a asumir su presente.

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La primera noche, como cualquier experiencia nueva, fue extraña, «ya había empapelado más de la mitad de la primera sala —donde está durmiendo— y sentía que ya estaba acostumbrado al espacio, pero una cosa es estar parado en él, y otra es acostarte en el piso y ver cómo todos los carteles gritan. Sin embargo, con el tiempo sentí que estos me hacían compañía, porque cada uno tiene una personalidad, ya que corresponde a una persona distinta”.

Este lugar le ha permitido a José tener un horario laboral y un espacio artístico solo para él. Trabaja de lunes a sábado de 10:00 a.m. a 9:30 p.m., aproximadamente, y descansa los domingos “para no enloquecer en este proyecto”, afirma entre risas.

Proceso de impresión

Las 7000 hojas de papel dispuestas para la exhibición llevan al respaldo la fecha de la exposición —15 de febrero al 17 de mayo del 2020—, esto con la intención de tener una metadata del archivo y si en un futuro alguien se topa con un letrero, entienda de dónde proviene.

Le pregunto qué piensa del desperdicio de papel y responde que siempre ha pensado que algo que no se publica no existe. “Creemos que resumimos eso con la virtualidad, pero no, es decir, todos los archivos que existen en el mundo están basados en cosas que se imprimieron y siendo consecuente con la idea de constituir un archivo de actualidad, creo que este debe ser impreso”.

La prensa que José Ruiz Díaz usa para sus impresiones fue diseñada especialmente para este proyecto. Cada base o pata de la plancha tiene una letra. “En una, la H; en otra, la O; y en la última, la Y”, afirma. El rodillo es el mismo que utilizó cuando niño en la primera mesa gráfica que le regaló su papá para jugar.

Mientras seguimos hablando observo sus movimientos repetitivos, que son como una coreografía constante. Desarma las letras de cada frase después de imprimir, busca los moldes de su próxima oración, los acomoda al revés en la prensa. Se dirige a la mesa de entintado y con ayuda de un rodillo adelgaza la tinta sobre un vidrio, pinta las letras, toma una de las hojas en blanco, la ubica sobre la prensa, desplaza el cilindro por todo el pliego para ejercer la presión suficiente, que dará como resultado la frase ilustrada.

Retira su impresión y la coloca en alguna de las 7 pilas de papel, listas para empapelar las paredes de las tres salas de exhibición de la galería, que cada vez tiene menos espacios para cubrir. Ningún enunciado supera los 25 caracteres, no hay signos de pregunta ni admiración, solamente las tildes.

Foto: Cortesía de Espacio El Dorado.


El futuro es el ahora

Una de las cosas más especiales que le han pasado en estos días de cuarentena es que desde la segunda semana el jardín volvió a florecer, “hay un borrachero que floreció, y eso trae a ciertos animales que son compañía, como abejas, copetones y colibríes”.

No ha sentido nostalgia ni melancolía por estar solo, al contrario, es algo que disfruta. Nunca escucha música para trabajar, ambienta su jornada laboral con ruidos cotidianos, canciones de residentes cercanos o sonidos naturales.

“Esto es como viajar, cuando lo haces no esperas que la vida siga como cuando se está en la casa, así que si asumimos esto como un viaje puede ser mucho mejor”.

El final de su cuarentena de impresión será cuando se decrete la terminación del confinamiento. En caso de extenderse, se quedaría sin papel para trabajar, pero se apresura a asegurar que algo se le ocurrirá.

—Dime una frase que quieras para hacerla mientras seguimos conversando —me sugiere José.
—Hoy emocional—respondo. Un par de segundos después lo veo organizando las letras de su próxima impresión.

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Abril
18 / 2020


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