¿La gripa es eterna?

No se sabe si Jesús de Nazareth padeció gripa, pero sí que cuando nació, la enfermedad llevaba más de 400 años entre los hombres. Hoy, esta puede llegar a ser mortal, y parece que será eterna.

Publicado originalmente en Revista Diners no. 310, enero de 1996

Dificultades respiratorias, somnolencia, dolores generalizados, fiebre alta, delirios, desmayos: leves o graves, todos estos síntomas están asociados con la más común y una de las más viejas enfermedades padecidas por el género humano, la gripa.

Los historiadores dicen que la humanidad convive con el virus de la gripa desde antes de la era cristiana y según John Skenel, director del National Institute for Medical Research de Londres –y uno de los mayores expertos mundiales en la en la enfermedad–, será muy difícil poder erradicarlo alguna vez.

Aún más: el virus mantiene de cabeza a los virólogos, pues se trata de una afección polimorfa, y su aspecto clínico puede variar según los sujetos, las epidemias e incluso su periodo de duración.
Los especialistas han aislado numerosas estirpes de virus de propiedades virológicas y antihigiénicas diferentes.

En 1993 se aisló el primer tipo, o virus A, posible causante de las epidemia que azotaron el mundo en 1889-1890 y en 1918-1919.

Esta última es recordada porque mató más personas en cinco meses que la Primera Guerra Mundial en poco más de cuatro años. Posteriormente se descubrieron los tipos B y C, en 1940 y 1947 respectivamente.

Ahí no termina, sin embargo, la variedad. Los tipos mencionados se ramifican de tal manera que, en total, existen más de 200 clases de virus, pertenecientes a ocho géneros diferentes, de los cuales los más graves son los que están asociados con el virus A. La gripa producida por el virus B tiene un comienzo menos brusco, su curso es menos intenso y su duración es menor.

Factores

La creencia de que la gripa se debe expresamente a cambios climáticos, a epidemias que afectan a un grupo común de personas o que sólo llega a las ciudades, no es correcta. Los dos primeros factores inciden, pero no son únicos. Y en las zonas apartadas se puede generar un virus altamente agresivo debido al deteriorado estado de higiene de las gentes.

Lo que sí es cierto es que, por lo menos en las grandes ciudades, son cada día más los factores relacionados con la presencia de la enfermedad. El impacto del virus depende del estado de los anticuerpos, y son estos los que marcan la diferencia entre las personas que sufren de gripa cada ocho días y aquellas a quienes les da de manera muy ocasional. Y un elemento que debilita enormemente el poder de los anticuerpos es el estrés.

Otro elemento desencadenante de la enfermedad es la contaminación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el setenta por ciento de la población urbana del mundo respira aire altamente contaminado por dióxido de azufre y óxido de nitrógeno. En los últimos cuarenta años, África perdió el 23 por ciento de sus bosques y América Central el 38 por ciento.

Todo un mercado…

Por ser tan frecuente y común, la gripa ha sido motivo de múltiples investigaciones y han sido muchos los medicamentos creados para tratarla. Más que aliviar la gripa, sin embargo, estos últimos están dirigidos a curar sus síntomas –o a disminuirlos– y a contrarrestar las molestias que limitan la actividad cotidiana de las personas.

En Colombia, 43 marcas de productos contra el resfriado se pelean un mercado calculado en unos 15.000 millones de pesos, induciendo a las personas a la automedicación. Santiago Buendía, profesor de virología de la Universidad Nacional y jefe de laboratorio del Hospital Materno Infantil, afirma que el mayor riesgo que enfrentan los agripados es precisamente este. En las droguerías se recetan los famosos “matrimonios” que son una mezcla de un antigripal con un antibiótico. Según Buendía “los antibióticos no tienen ningún efecto sobre los virus” Pero, en cambio, pueden producir serios problemas pues el consumo no medicado ni regulado de antibióticos ocasionan resistencia al medicamento.

En caso de afecciones respiratorias fuertes, es muy común también que las personas recurran a la automedicación de antihistamínicos que puede resultar muy peligroso. Los antihistamínicos, en efecto, están contraindicados para las personas que sufren de tensión porque la elevan aún más.

Hernán Serna, médico de la división de hematología del Hospital La Misericordia, dice que “hay que evitar administrar aspirina a niños con algunas enfermedades virales, porque se puede desencadenar el síndrome de Reyé, anormalidad que produce alteraciones hepáticas y puede llegar a provocar convulsiones.

Mejor prevenir…

En el caso de la gripa, en realidad la mejor prevención es no contagiarse del virus. Como dice la frase popular “es mejor prevenir que tener que lamentar” una posibilidad es aumentar el consumo de la vitamina C, que estimula la producción de interferón, sustancia que evita la multiplicación de los virus. Otra es la higiene.

La gente, sin embargo, no se preocupa mucho por ello, lo que hace del virus un problema casi imbatible. Es muy común, por ejemplo, toser o estornudar en lugres cerrados sin usar el pañuelo para evitar contaminar a los demás con partículas de saliva. Según los expertos, el solo hecho de taparse la boca al estornudar o toser disminuye la incidencia de la gripe en un 80 por cierto.
El virus de la gripa se transmite además por el contacto con objetos contaminados, como mesas o pasamanos, lo que hace muy importante el aseo frecuente de las manos. En resumen, la higiene es el principal elemento para prevenir el virus.

Vacuna

Existe, de todas formas, una amplia red de vigilancia epidemiológica en el mundo encargada de diagnosticar los posibles brotes e nuevas cepas virales con objeto de preparar, cada temporada, vacunas eficaces contra la enfermedad. Según el doctor Skenel, sin embargo, los resultados hasta ahora no son muy alentadores en esta materia. “Es muy improbable encontrar partes estables del virus que permitan la producción de anticuerpos universales para combatirlo”, asegura.

Aún así, advierte Skenel, “la única protección posible contra el virus de la gripa –además de las medidas preventivas mencionadas– es la vacunación; por lo tanto es muy importante conocer qué componentes tiene en cada momento para poder obtener la inmunización”.

Las vacunas actuales integran los tres componentes virales esenciales que, a juicio de las autoridades sanitarias mundiales, cubren las posibles variaciones de la enfermedad. Las vacunas contra los neumococos, en particular, podrían evitar hasta el 80 por ciento de las pulmonías.

Pero todavía no es mucha la gente que se aplica las vacunas. La mayoría porque no las conoce: otros porque no creen en ellas, y los más porque no le dan suficiente importancia a la enfermedad y se han acostumbrado a convivir con ella. Lo que no saben es que esta puede llegar a ser mortal si no se la trata de una manera adecuada. Gripa for ever, probablemente, pero mejor si está bajo control.

Apartado lateral: De su recorrido

Los seres humanos conviven pacientemente con el virus de la gripa desde el año 430 a.C. A ella se atribuyen muchas de las epidemias mortíferas que azotaron a la humanidad en la edad Media. Pero también en el siglo XX se presentaron varias y graves epidemias. En 1951 apareció una, producida por el virus A1, y en 1957 (cuando se la llamó gripe asiática) el virus aislado fue el A2. En Estados Unidos hubo una epidemia gripal en el invierno de 1962-1963, y otra en el Japón un año después.

En 1968 recibió el nombre de virus A2 Hong Kong –por el lugar donde se inició–. Está pasó de Hong Kong al Cercano Oriente, a los Estados Unidos y al norte de Europa, y principalmente al norte de Holanda e Inglaterra, y persiste aún en el mundo. De noviembre de 1968 a abril de 1969 se propagó en el hemisferio norte, y en el hemisferio sur durante el invierno de 1969. En Colombia, la población bogotana recordará una de las epidemias más graves de su historia: la que se presentó en 1918.

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