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Del colegio a la sala de la casa: Homeschool en Colombia

Aunque la educación en casa es común en Estados Unidos y Europa, en Colombia existe cierto escepticismo por el tema. Esto opinan los padres de familia y expertos en educación.

Aunque la educación en casa es común en Estados Unidos y Europa, en Colombia existe cierto escepticismo por el tema. Esto opinan los padres de familia y expertos en educación.

Andrea está cansada de explicar por qué sus hijos toman clases en casa. Sus amigos no entienden por qué, a sus 34 años, decidió renunciar a su trabajo de arquitecta y darle clases a sus tres hijos. Sus padres, quienes fueron profesores del distrito durante toda su vida, le dijeron que era una decisión arriesgada. A pesar de tener todos los vientos en contra, siguió con su plan y desde hace 8 meses practican la educación en casa, conocido también como homeschool.

“Todo empezó cuando Juan José, mi hijo mayor, se enfermó en repetidas ocasiones en el jardín. Duró casi dos meses en la casa. Cuando volvió a estudiar, estaba prácticamente adelantado, con tan solo dos semanas de estudiar en casa. Ahí me di cuenta que tenía una capacidad increíble para aprender. Luego, tomé la decisión de sacarlo de la institución cuando le empezaron a enseñar cosas innecesarias para su edad, que iba en contra de nuestras creencias”, relata Andrea.

Así fue como Juan José, en compañía de su hermano Martín y su hermana Elena empezaron a recibir clases en casa. Aunque cada uno tiene diferentes edades, Andrea les preparó un plan personalizado para potenciar sus habilidades, junto con herramientas didácticas y salidas al parque.

Sin embargo, no son los únicos niños que reciben educación en casa. Según cifras de la Red Colombiana de Educación en Familia existen 8000 casos en todo el país.

Según el Ministerio de Educación, en Colombia no existe alguna normatividad que haga referencia a la educación en casa. Sin embargo, el artículo 27 de la Constitución Política de Colombia reza que: “El Estado garantiza las libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra”, mientras que el 67 recuerda la obligación de las familias con la educación: “ La educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social: con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura”.

A esto se le suma el artículo 68 que ampara la educación en casa: “..la enseñanza estará a cargo de personas de reconocida idoneidad ética y pedagógica. Los padres de familia tendrán derecho de escoger el tipo de educación para sus hijos menores”. Aunque el homeschool no está regulado en Colombia, el Ministerio de Educación recuerda que exige un fuerte compromiso y responsabilidad de la familia en la educación de las niñas, niños y adolescentes.

Al igual que Andrea, muchos padres que deciden incursionar en el mundo de la educación en casa lo hacen por temas religiosos, así como lo revela un estudio de la Universidad Nacional y la Universidad Oviedo de España. “El 70% de las familias estadounidenses que hacen homeschool lo hacen por motivaciones religiosas, cifra que se mantiene en Colombia. El 30% restante recurren a procesos de educación en casa porque dudan de la calidad de los colegios privados y públicos, o por el costo de las instituciones de aprendizaje”, comenta Erwin García, magíster en Educación de la Universidad Nacional.

“Me di cuenta que puedo enriquecer su intelecto y su alma, sin las presiones de un colegio donde le dicen su es bueno o malo, si lo aceptan o no. Todo esto bajo un ambiente de disciplina y amor”, comenta Andrea.

Algunos casos de éxito

La educación en casa es capaz de romper los paradigmas que existen sobre la enseñanza a nivel mundial, pues se dedica a motivar a los niños y jóvenes a que descubran su verdadera pasión. Alguno de los casos más populares es el del actor, ganador del Óscar, Ryan Gosling, quien desde los 10 años recibió clases en su casa, luego de que le diagnosticaron TDAH, conocido también como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Otro caso es el de la pianista colombiana Manuela Osorno, quien a los 13 años presentó la prueba ICFES (examen del Estado para validar el bachillerato), solo para acceder al pregrado de Música de la Universidad Eafit, de donde se graduó a los 18 años, con una beca para estudiar en Boston. También es el caso del biólogo colombiano Mateo Hernández, quien es considerado uno de los más importantes del país y quién la única vez que pisó un salón de clases fue para sacar la licencia de conducir.

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“Los resultados son contundentes después de años y años de estudio. Cuando comparamos un profesional criado con la educación escolar tradicional, vemos que pueden ser médicos, abogados e ingenieros, pero que terminar trabajando en otras cosas, porque se les obligó a seguir una formación profesional que no querían”, comenta García, quien añade que “la educación en casa no está hecha para todo el mundo”.

Educar en casa es una tendencia que crece con el paso de los años, pero para la que hay que estar preparado. Erwin García dirige un grupo de investigación en la Universidad Nacional sobre los beneficios y las cuidados que hay que tener con este tipo de educación, con los que concuerda Ana Paulina Amaya, coordinadora de Red Colombiana de Educación en Familia.

Del colegio a la casa, un reto no apto para todas las familias

 

Hay familias que trasladan el colegio a la casa: Reproducen en detalle todo lo de un colegio. Horarios, materias e incluso hasta uniformes, una escena bastantes caricaturesca. Esto solo genera un proceso de adoctrinamiento y a la larga los hijos terminan cumpliendo los sueños de los padres.

Exigencia innecesaria: Algunos padres sacan a sus hijos del colegio porque creen que no son lo suficientemente exigentes. En un estudio encontramos varios casos de niños descolarizados del Colegio Francés, quienes reciben su educación en casa pero con los mismo problemas de un colegio.

Espacios de libertad: Cuando los padres no hacen un buen ejercicio con la educación en casa, los niños o jóvenes empiezan a añorar la libertad que tenían en el trayecto de la casa al colegio. Esto se debe porque los padres no saben diferenciar el espacio del estudio y la tranquilidad de la casa.

Confundir papeles: Si una mamá, o un papá, deja su papel para convertirse en profesor, los niños y jóvenes perderán la confianza.

Falta de flexibilidad: Hay familias que no logran quitarse de la cabeza la estructura escolar como sucede en el colegio. Cuando ven que sus hijos no responden los presionan hasta el punto que los papás se desesperan y vuelven al colegio con sus hijos.

Paciencia y disposición: Si no existe disposición para pasar tiempo con sus hijos es mejor que no lo intente. Se necesita paciencia para ver completo el proceso de aprendizaje.

Por último, García resalta que el Ministerio de Educación y el ICBF debe preparar a sus trabajadores para que puedan intervenir en caso de un proceso fallido de educación en casa: “Cuando las familias están maltratando a sus hijos, nadie se da cuenta por el modelo del sistema. Por eso, el ICBF se debe convertir en un aliado para que no se den estos tipos de caso”, concluye.

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Padres informados, hijos educados

 

Aunque no existe ningún curso para formarse como profesor interino de su casa, Erwin García recuerda que es un deber que el padre se informe primero antes de tomar cualquier decisión. “En la Universidad Nacional tenemos un grupo de reflexión sobre cómo aprendemos los seres humanos. Allí vemos qué tan buena es la educación clásica y las nuevas miradas a la educación disruptiva”, asegura García.

Entre tanto, Ana Paulina Amaya asegura que entre más informado estén los padres, más seguros estarán de su decisión. “Hay que hacerse algunas preguntas claves, como por ejemplo, por qué quieren hacer educación en casa, qué metodología quieren implementar y cuál sería la mejor manera para que sus hijos disfruten más y tengan más provecho del estudio”.

De igual forma, si los padres entienden la escuela en casa, también llegarán a la conclusión de que no necesitarán de un proceso de certificación para sus hijos. “Aunque muchos colegios virtuales ofrecen un diploma para que los niños validen sus conocimientos, muchos padres evalúan a sus hijos por medio de conversaciones porque entienden que se trata de que esta persona encuentre su espacio en el mundo sin demostrarle nada a nadie”, dice García.

Derribando mitos

 

Una de las críticas más fervientes sobre la educación en casa es que los niños y jóvenes se les priva de ser personas capaces de desenvolverse en la sociedad, en otras palabras, que se convierten en personas antisociales. Sin embargo, es algo que debate García, quien asegura que en realidad el sistema de educación actual sí crea una segregación etaria. “Los colegios crean segregación sin darse cuenta. Los niños de 8 solo se puede reunir con los niños de su edad, es impensado que se acerquen a hablar con uno de 10 porque es un mundo completamente diferente”.

Amaya también cree que es un mito rebatible. “Llevamos años creyendo que la única forma que los niños socializan es en el colegio, y nos cuesta creer que puede relacionarse con las personas de su entorno. Un niño en un colegio comparte con alguien con el mismo nivel socioeconómico. En cambio un niño de homeschool es capaz de relacionarse con otros niños sin importar su edad, estrato u otro aspecto. Como debe ser en el mundo real”.

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Abril
08 / 2019

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