Las virtudes del caos

El mundo está en un permanente concierto de imperfección y desorden, y buena parte del malestar de nuestro tiempo está relacionado con el estrés. La teoría del caos propone unos principios para afrontarlo.

Publicado originalmente en Revista Diners No. 432, enero 2006

La más grande epidemia de la era moderna es el estrés, que no es otra cosa que la falta de acomodación a nuestra realidad. En el estrés fallan nuestros mecanismos de adaptación a las dificultades, las situaciones novedosas, las transformaciones, características de nuestra época.

Los principios de adaptación comienzan a fallar cuando no nos acomodamos a una realidad de la cual esperamos más de lo que nos puede dar, cuando entramos en una situación límite y estamos a la expectativa de una realidad que se escapa a nuestra forma de concebirla.

Interpretando mal el universo de los fenómenos físicos, las leyes que gobiernan la naturaleza, hemos tenido la tendencia a considerar que debemos aspirar a la perfección, a la exactitud de las fórmulas matemáticas. Pero la vida no es una fórmula matemática. La vida no está relacionada con la fórmula de la elipse, por ejemplo.

Aquella es una aspiración que tiene que ver con la educación que damos a nuestros hijos, la idea que traen al colegio algunos maestros formados en un rigor de pensamiento exigente y rígido. Esa es la regla con la que deseamos medir nuestro propio horizonte.

Influenciados por las exigencias que vienen de la ciencia y la tecnología, creemos en esas bondades y perversiones de nuestra época, y que podemos aspirar a la exactitud y al orden en la naturaleza y en nosotros mismos.

Igor Prigoyin obtuvo el Premio Nobel, gracias a la teoría que describe las leyes del caos. Esta teoría plantea que los fenómenos físicos y energéticos, la vida misma, funcionan de acuerdo con el principio elemental de que bajo ciertas condiciones, un estado de desorden evoluciona a un estado de orden superior.

Mediante esta teoría, comprobada inclusive con modelos matemáticos, se ha podido llegar a descubrimientos de naturaleza muy particular. Estos fundamentos probados de la existencia en el universo de una ambigüedad permanente entre el orden y el desorden, acrecientan nuestras posibilidades para la aceptación de ciertas verdades que antes nos parecían inadmisibles.

Muchas de esas verdades, que están en el terreno casi de la fantasía, o de algo más sutil pero esencial como la poesía, pueden contribuir a crear en nosotros unas vertientes de sensibilidad que nos permitan la aceptación de nuevos valores para nuestra forma de pensar y de sentir.

Estas nuevas premisas hacen la percepción y el conocimiento de la realidad más generosas y nos permiten fluir hacia el cambio permanente de nosotros mismos.

Esta teoría, la Teoría del Caos, está regida por los siguientes principios, que pueden ser incluidos en nuestras nuevas percepciones hacia un mundo interior más equilibrado, menos tenso, menos angustiado:

1. El control. Expresa cosas tan sencillas como el principio de que la ilusión de poder dominar la naturaleza en forma total es eso: sólo una ilusión, un imposible. Con este principio debemos aceptar, humildemente, la incertidumbre que rodea nuestras vidas.

2. La creatividad. Es el principio que más le gusta al autor de esta nota. Si aceptamos que el mundo está en un permanente concierto de imperfección y desorden, pero que tiende a un orden superior, debemos exigirnos ser creativos.

3. La sutileza. Si aceptamos que vivimos en un mundo de realidad en el que existe la ambigüedad, debemos estar atentos a los cambios mínimos, a la delicada influencia que pueden tener procesos que ocurren en la naturaleza y en nosotros mismos. Estos cambios, por elementales, sencillos y sutiles que sean, pueden producir una transformación personal o un cataclismo.

Es posible pensar en una relación con algo que está en el centro del interés: la poesía. Como decía Ezra Pound, la poesía es esa cierta armonía sutil que acompaña al pensamiento. Puede ser, por supuesto, esa armonía o esa desarmonía que fluye en planos de comprensión esenciales…

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