SUSCRIBIRME
INICIO//Ocio//Cine//Beautiful Boy, la adicción a las drogas no discrimina

Beautiful Boy, la adicción a las drogas no discrimina

Diners conversó con Timothée Chalamet y Steve Carell, protagonistas de Beautiful Boy, una historia desgarradora sobre la adicción de un joven a la metanfetamina. La cinta se estrenará el próximo jueves en Colombia.

Foto: Cortesía DIAMOND FILMS

Diners conversó con Timothée Chalamet y Steve Carell, protagonistas de Beautiful Boy, una historia desgarradora sobre la adicción de un joven a la metanfetamina. La cinta se estrenará el próximo jueves en Colombia.

Hace tres años Timothée Chalamet era un completo desconocido. Había actuado en un par de series y obras de teatro. Nada del otro mundo. Sin embargo, su suerte cambió por completo cuando el director italiano Luca Guadagnino lo llamó para protagonizar Call me by your name, historia de amor entre un adolescente y un hombre, que tuvo gran acogida a escala mundial.

En 2017, Chalamet, con 22 años, fue nominado a mejor actor tanto en los Globos de Oro como en los Premios Óscar. Aunque no ganó ninguno de los dos galardones, con creces demostró el talento y sensibilidad que tiene para la actuación. Hijo de una exbailarina y agente de bienes raíces y de un editor francés, que trabaja en Unicef, este joven, criado en Manhattan, se convirtió, como lo definió el periódico El País, en el nuevo huracán de Hollywood.

Por supuesto, desde entonces su teléfono no ha parado de sonar y las propuestas para trabajar en más proyectos cinematográficos se duplicaron. Ahora llega a las pantallas con Beautiful Boy, de la mano del actor Steve Carell, reconocido por su papel en la serie The Office y en comedias como Virgen a los 40, pero quien desde hace un par de años ha comenzado a interpretar papeles más dramáticos.

UNA HISTORIA REAL

Diez kilos de peso perdió Chalamet para protagonizar esta nueva película, dirigida por el belga Felix van Groeningen y basada en las memorias de David Sheff y su hijo Nic. David, periodista de profesión, escribió en 2008 Beautiful Boy, una conmovedora crónica sobre cómo su hijo se había vuelto adicto a las metanfetaminas; Nic también escribió ese mismo año un libro llamado Tweak, que habla de su adicción y todo lo que le costó salir del infierno de las drogas. Una visión de padre e hijo sobre un tema que sigue siendo tabú.

Diners conversó con ambos sobre su experiencia en esta cinta.

¿Tuvieron la posibilidad de pasar mucho tiempo con David y Nic Sheff?
Steve Carell. Compartimos poco tiempo con ellos antes de empezar a filmar, pero no quería que David sintiera como si lo estuviera investigando mientras le hablaba. Yo procuraba tener una idea de la clase de hombre que era y se alineó perfectamente con lo que imaginé a partir del libro. Es amable y generoso, inteligente y una persona muy enternecedora. Eso rescaté de la reunión.


Timothée Chalamet. Ya tenía una idea de la clase de persona que era Nic por la manera en la que se describe en el libro Beautiful Boy. Y cuando te encuentras con él puedes ver la brillante maquinaria que funciona en su cabeza. Sentí un gran alivio al hablar sobre la película que estábamos a punto de comenzar, porque él es muy generoso y comprensivo frente a la realidad; de no haber sido así, Steve y yo no podríamos haberlo hecho exactamente como ellos lo vivieron.

Vea tambien: ¿Cómo es la ensalada perfecta según una crítica gastronómica del New York Times?

Fue una bocanada de aire fresco para mí, porque he escuchado historias de otros actores que trabajaron en proyectos en los que interpretaban a personas de la vida real. Así que me sentí muy afortunado de conocerlo y ver cuán abierto estaba a esta experiencia. Lo mismo con su hermanita Daisy, quien no solo vino a compartir tiempo con nosotros, sino a participar también en la película. Está a punto de graduarse de la universidad, así que ya no es tan pequeña.

¿Sintió una mayor responsabilidad al tratarse de personas reales?
S. C. Sí, absolutamente. No hay manera de evitar eso. Ellos han vivido una experiencia traumática y han sido lo suficientemente generosos como para ofrecer su historia a un grupo de extraños que luego la convierten en una película. Entonces, sí, creo que ambos sentimos lo mismo.

¿Cómo crearon el vínculo entre padre e hijo?

T. C. Nuestro director, Felix van Groeningen, tuvo la idea de que Steve y yo pasáramos mucho tiempo juntos antes de comenzar a filmar. También con los actores que interpretaron a los hermanos Jasper y Daisy en la película, quienes, por cierto, son excelentes actores y muy naturales. Así que todos compartimos el mayor tiempo posible. Además, porque también soy hijo entiendo la naturaleza de la relación con los padres, qué cosas los movilizan o qué los enfurece. Pero, sobre todo, con Steve, tuve la maravillosa sensación de tranquilidad paternal (risas).


S. C. Creo que ni mis propios hijos reciben esa sensación de calma de mi parte (risas). Pero sí, congeniamos de inmediato. Timothée es un gran tipo. Pienso que sería imposible que no te agrade; es inteligente, divertido y talentoso, pero por encima de todo, es una persona amable y generosa. Creo que hicimos clic al instante.

¿Aprendieron algo nuevo sobre la adicción con esta película?

S. C. Es una pregunta difícil, ya que no quiero que la película se vea como algo educativo. No es un documental, y no creo que el objetivo sea necesariamente educar a la gente, aunque sería genial si lo hiciera. Supongo que aprendí que la adicción no discrimina a las familias que parecen funcionales. Puede pasarle a cualquiera en cualquier momento.

T. C. Estoy totalmente de acuerdo con Steve. La adicción no discrimina a ninguna clase, género o raza; afecta a todos por igual. Por esa razón, para mí no era importante el porqué Nic se vuelve adicto. La naturaleza de esta película implica que la respuesta a este interrogante sea que él simplemente lo es. El porqué no es tan relevante para lo que está sucediendo, no es una falla moral. Se trata de entender esta adicción como una realidad, no como un fracaso moral, y eso es lo único que tienes que lidiar.

Vea tambien: 10 cosas que quizás no sabía de Michael Jackson


¿No necesitaba una respuesta al porqué para interpretar el personaje de Nic?
T. C. No, porque había mucho en el guion y también en Tweak, libro de Nic, que me ayudó a entender quién era él. Cada vez que sentía que me perdía podía recurrir a Beautiful Boy, el libro escrito por su padre, David. Esa fue mi referencia narrativa y está escrita en presente, momento a momento. Sinceramente, intenté apegarme a eso lo más posible.

Ya mencionó que una adicción como la de Nic puede pasarle a cualquiera, y los números que leemos antes de los créditos son impactantes. ¿Siente que es una película necesaria en estos días?

T. C. Para mí, fue… no quiero usar la palabra regalo porque pareciera algo positivo de alguna manera… Pero para mí fue un honor y, sobre todo, sumamente importante contar la historia, ya que muchas personas se ven afectadas por este tipo de adicción. Familias de todo el país están destrozadas por la metanfetamina, amigos míos lo han vivido en carne propia. Y por lo que percibo de todos los artículos que leo, no es casual que la problemática con esta droga en particular se esté dando hoy, ya que la metanfetamina es diferente del LSD o la marihuana; esta droga sirve para amplificar o acentuar el entorno. La cocaína energiza. Pero esta droga sintética te proporciona siempre la misma sensación, independientemente del contexto o entorno físico. Te adormece. Y eso es sintomático de la desilusión general del país, pero sobre todo entre nosotros, los jóvenes que emergemos en este mundo, este nuevo mundo feliz.


¿Qué impacto tuvo la historia de esta película en usted, Steve, como padre?
S. C. Es aterrador; es el escenario más perturbador que una persona podría atravesar. Creo que la simple idea de un niño en peligro es bastante aterradora. Pero un niño en peligro y que no tiene ningún recurso, que no tiene nada, que no tiene la capacidad de cambiar la trayectoria de su vida, eso para mí es lo peor. Trabajar en esta cinta no cambió mi forma de ser padre; no cambió la forma en que mi esposa y yo estamos criando a nuestros hijos. Pero es un tema muy fuerte, te hace tomar más conciencia sobre los tiempos que corren, en los que tus hijos crecen, evolucionan, aprenden y experimentan en la vida. Está llena de todo tipo de trampas. Y uno intenta hacer lo mejor que puede, que es todo lo que en realidad puede uno hacer.

¿Lo hizo estar más alerta y consciente?
S. C. No, yo ya era consciente. Pero había cosas simples. Puede que ahora les dé un apretón un poco más fuerte a mis hijos al abrazarlos cuando parten para la escuela. Fue la apreciación del hecho de que teníamos hijos y de que estamos conectados con ellos. Y toco madera cuando discuto con cualquiera de estas cosas, porque como la película muestra a estos personajes, puede pasarle a cualquiera. Y esa es una perspectiva aterradora.


¿Cómo fue trabajar con Felix van Groeningen y qué aportó al proyecto como director? ¿Importó que esta fuera su primera película en inglés, por ejemplo?

T. C. No, no sentí eso. No me parecía que Felix estuviera pegado a la forma en que las escenas estaban escritas, independientemente de lo que en realidad teníamos que decir, apegados al diálogo del libro. Y el hecho de que viniera de Bélgica y de que este fuera su primer largometraje en inglés, fue un regalo. A veces rodábamos en Los Ángeles en un escenario, pero su sensibilidad era la de un cineasta de arte europeo, y como actor eso me daba mucha tranquilidad. Sus películas lidian, muy específicamente, con la intimidad humana. Me encanta eso, porque como actor siempre he tratado de elegir proyectos que se enfoquen en los seres humanos y en sus interacciones y comportamientos.

INSCRÍBASE AL NEWSLETTER

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Marzo
13 / 2019

Send this to a friend